Álef. Una mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Su precio supera al de las perlas.
1 Pedro 3:5 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Así se ataviaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, obedientes, a sus maridos. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; Biblia Nueva Traducción Viviente Así es como lucían hermosas las santas mujeres de la antigüedad. Ellas ponían su confianza en Dios y aceptaban la autoridad de sus maridos. Biblia Católica (Latinoamericana) De ese modo se adornaban en otros tiempos las santas mujeres que esperaban en Dios y obedecían a sus maridos. La Biblia Textual 3a Edicion Porque así también se ataviaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; Biblia Reina Valera Gómez (2023) Porque así también se ataviaban en el tiempo antiguo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, siendo sujetas a sus maridos; Biblia Traducción en Lenguaje Actual Así eran algunas mujeres en el pasado: confiaban en Dios y obedecían a sus esposos. |
Álef. Una mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Su precio supera al de las perlas.
Sin. Engañosa es la gracia, vana la belleza; la mujer que teme a Yahveh, ésa es de alabar.
Deja a tus huérfanos, yo les conservaré la vida, y que tus viudas confíen en mí'.
y ahora era viuda con ochenta y cuatro. No se apartaba del templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.
Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres y con María, la madre de Jesús, y sus hermanos.
En Jope había una discípula de nombre Tabitá, que traducido significa 'Gacela'. Estaba llena de buenas obras y de limosnas que hacía.
En fin, vosotros también: que cada uno ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete a su marido.
sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que hacen profesión de religiosidad.
Pero su función maternal la salvará, si persevera con modestia en la fe, el amor y la santidad.
que dé pruebas de su buena conducta, o sea, haber educado a los hijos, haber dado hospitalidad, haber lavado los pies a los fieles, haber asistido a los atribulados, haberse ejercitado en toda suerte de buenas obras.
La viuda de verdad, la que no tiene amparo, pone su esperanza en Dios y se dedica a las súplicas y oraciones, día y noche.
Por la fe también Sara recibió poder para concebir, aunque se le había pasado la edad; pues tuvo por fiel al que se lo había prometido.
Bendito Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según su gran misericordia, nos reengendró a una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos,
Entonces Ana hizo esta plegaria: 'Salta de júbilo mi corazón por Yahveh, mi poder se exalta en Yahveh; mi boca se abre contra mis enemigos, pues me he alegrado con tu ayuda.