Pero fueron desobedientes y se rebelaron contra ti, y echaron tu ley tras sus espaldas, y mataron a tus profetas que protestaban contra ellos para convertirlos a ti; e hicieron grandes abominaciones.
Sofonías 3:2 - Biblia Reina Valera Gómez (2023) No escuchó la voz, ni recibió la corrección; no confió en Jehová, no se acercó a su Dios. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 No escuchó la voz, ni recibió la corrección; no confió en Jehová, no se acercó a su Dios. Biblia Nueva Traducción Viviente Nadie puede decirle nada; rechaza toda corrección. No confía en el Señor ni se acerca a su Dios. Biblia Católica (Latinoamericana) No ha escuchado el llamado, no ha aceptado la corrección, no ha puesto su confianza en Yavé ni se ha acercado a su Dios. La Biblia Textual 3a Edicion No escucha la voz ni recibe el consejo, no confía en YHVH ni se acerca a su Dios. Biblia Serafín de Ausejo 1975 No escuchó la voz, no aceptó la corrección; no confío en Yahveh, no se acercó a su Dios. Biblia Traducción en Lenguaje Actual No aceptas consejos de nadie, ni permites que se te corrija; no me buscas ni confías en mí. |
Pero fueron desobedientes y se rebelaron contra ti, y echaron tu ley tras sus espaldas, y mataron a tus profetas que protestaban contra ellos para convertirlos a ti; e hicieron grandes abominaciones.
El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; Dios no está en ninguno de sus pensamientos.
Y en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto mi esperanza en el Señor Jehová, para contar todas tus obras.
El principio de la sabiduría es el temor de Jehová: Los insensatos desprecian la sabiduría y la instrucción.
y digas: ¡Cómo aborrecí el consejo, y mi corazón menospreció la reprensión;
¿Para qué habéis de ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente.
Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón lejos está de mí, y su temor para conmigo fue enseñado por mandamiento de hombres.
¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y ponen su esperanza en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son muy fuertes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!
Pero tú no me has invocado, oh Jacob; antes, te has cansado de mí, oh Israel.
del oriente los sirios, y los filisteos del poniente; y con su boca devorarán a Israel. Con todo esto no ha cesado su furor, pero su mano todavía está extendida.
Esta es tu suerte, la porción de tus medidas de parte mía, dice Jehová; porque te olvidaste de mí, y confiaste en la mentira.
En vano he azotado a vuestros hijos; no han recibido corrección. Vuestra espada devoró a vuestros profetas como león destructor.
Te hablé en tu prosperidad; pero dijiste: No oiré. Este ha sido tu proceder desde tu juventud, que nunca oíste mi voz.
Y me volvieron la cerviz, y no el rostro; y aunque los enseñaba, madrugando y enseñando, no escucharon para recibir corrección.
Así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: Ve, y di a los varones de Judá, y a los moradores de Jerusalén: ¿No recibiréis instrucción para obedecer a mis palabras? dice Jehová.
Por tanto, así dice Jehová Dios de los ejércitos, el Dios de Israel: He aquí, yo traeré sobre Judá y sobre todos los moradores de Jerusalén todo el mal que contra ellos he hablado: porque les hablé, y no oyeron; los llamé, y no han respondido.
Oh Jehová, ¿no miran tus ojos a la verdad? Los azotaste, y no les dolió; los consumiste, pero no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron arrepentirse.
Hijo de hombre, di a ella: Tú no eres tierra limpia, ni rociada con lluvia en el día del furor.
En tu suciedad perversa padecerás; porque te limpié, y tú no te limpiaste de tu suciedad; nunca más te limpiarás, hasta que yo haga que mi ira repose sobre ti.
y a los que vuelven atrás de en pos de Jehová; y a los que no buscaron a Jehová, ni preguntaron por Él.
Toda Escritura es dada por inspiración de Dios, y es útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,
acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.