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Salmos 10:4 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; Dios no está en ninguno de sus pensamientos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 Los malvados son demasiado orgullosos para buscar a Dios; parece que piensan que Dios está muerto.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 Enrisca la nariz y no se preocupa: '¡No hay Dios', dice; eso es todo lo que piensa.

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 Por la altivez de su rostro el malvado no inquiere, ’Elohim no está en sus pensamientos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 Nun. Con el rostro altanero, no le busca; 'Dios no existe', es cuanto se le antoja.

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Salmos 10:4
30 Referencias Cruzadas  

Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.


Que decían a Dios: Apártate de nosotros. ¿Y qué les había hecho el Todopoderoso?


Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo cortaré; no sufriré al de ojos altaneros, y de corazón vanidoso.


Porque tú salvarás al pueblo afligido, y humillarás los ojos altivos.


Tú has dicho: Buscad mi rostro. Mi corazón te ha respondido: Tu rostro buscaré, oh Jehová.


Al Músico principal: Salmo de David, siervo de Jehová La iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.


Al Músico principal: sobre Mahalat: Masquil de David Dijo el necio en su corazón: No hay Dios. Se corrompieron e hicieron abominable maldad; no hay quien haga el bien.


Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en el Altísimo?


Y Faraón respondió: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel.


La mirada altiva, el corazón orgulloso, y el labrar de los impíos, son pecado.


Hay generación cuyos ojos son altivos, y cuyos párpados son alzados.


No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios.


Los ojos altivos, la lengua mentirosa, y las manos que derraman sangre inocente,


Y por cuanto la sentencia contra una mala obra no se ejecuta enseguida, el corazón de los hijos de los hombres está entregado en ellos para hacer el mal.


La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y sólo Jehová será exaltado en aquel día.


La apariencia de sus rostros testifica contra ellos; como Sodoma publican su pecado, no lo disimulan. ¡Ay del alma de ellos! porque allegaron mal para sí.


Sus pies corren al mal, y se apresuran para derramar sangre inocente; sus pensamientos, son pensamientos de iniquidad; desolación y destrucción hay en sus caminos.


Extendí mis manos todo el día a un pueblo rebelde, que anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos;


¡Oh generación, atended a la palabra de Jehová! ¿He sido yo un desierto a Israel, o una tierra de oscuridad? ¿Por qué ha dicho mi pueblo: Señores somos; no vendremos más a ti?


Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permanecerán en medio de ti los pensamientos vanos?


Y será en aquel tiempo, que yo escudriñaré a Jerusalén con candiles, y haré visitación sobre los hombres que están sentados sobre sus residuos de vino, los cuales dicen en su corazón: Jehová ni hará bien ni mal.


Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, que pusisteis en obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre; quizá seréis guardados en el día de la ira de Jehová.


Porque de adentro, del corazón del hombre, salen los malos pensamientos, adulterios, fornicaciones, homicidios,


Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón.


Porque habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias; antes se envanecieron en sus discursos, y su necio corazón fue entenebrecido.


Y como no les pareció retener a Dios en su conocimiento, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer lo que no conviene;


que en aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y extranjeros a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.


y se eleve luego tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de siervos;


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