La Biblia Online

Anuncios


Toda la Biblia A.T. N.T.




Proverbios 21:10 - Biblia Reina Valera 1960

El alma del impío desea el mal; Su prójimo no halla favor en sus ojos.

Ver Capítulo
Mostrar Biblia Interlineal

Más versiones

Biblia Nueva Traducción Viviente

Los malvados desean el mal; no muestran compasión a sus vecinos.

Ver Capítulo

Biblia Católica (Latinoamericana)

El malvado sólo desea el mal, nadie le cae bien.

Ver Capítulo

La Biblia Textual 3a Edicion

Afán del malvado es desear el mal, Su prójimo nunca halla favor a sus ojos.

Ver Capítulo

Biblia Serafín de Ausejo 1975

El alma del malvado desea el mal, no tiene piedad para su prójimo.

Ver Capítulo

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

El alma del impío desea el mal; su prójimo no halla favor a sus ojos.

Ver Capítulo

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

El malvado solo piensa en el mal, y hasta con sus amigos es malvado.

Ver Capítulo
Otras versiones



Proverbios 21:10
19 Referencias Cruzadas  

El hombre de bien tiene misericordia, y presta; Gobierna sus asuntos con juicio,


Reparte, da a los pobres; Su justicia permanece para siempre; Su poder será exaltado en gloria.


Medita maldad sobre su cama; Está en camino no bueno, El mal no aborrece.


Codicia el impío la red de los malvados; Mas la raíz de los justos dará fruto.


Peca el que menosprecia a su prójimo; Mas el que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado.


Que se alegran haciendo el mal, Que se huelgan en las perversidades del vicio;


El que cierra su oído al clamor del pobre, También él clamará, y no será oído.


Mejor es vivir en un rincón del terrado Que con mujer rencillosa en casa espaciosa.


No intentes mal contra tu prójimo Que habita confiado junto a ti.


Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.


Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.


Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.