Sabemos que nos hemos rebelado contra el Señor y también lo hemos negado; le hemos dado la espalda a nuestro Dios. Sabemos que hemos sido injustos y opresores, preparando con cuidado nuestras mentiras engañosas.
Jeremías 12:8 - Biblia Nueva Traducción Viviente Mi pueblo elegido ha rugido contra mí como un león en la selva, por eso lo traté con desprecio. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Mi heredad fue para mí como león en la selva; contra mí dio su rugido; por tanto, la aborrecí. Biblia Católica (Latinoamericana) Los míos se han portado conmigo
como un león de la selva,
que ha lanzado contra mí sus rugidos;
por eso, les tengo rencor. La Biblia Textual 3a Edicion Porque mi heredad, rugiendo como león feroz, se volvió contra mí; Por eso la he aborrecido. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Mi heredad fue para mí como león en la selva: lanzó contra mí su rugido, por eso la aborrecí. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Mi heredad es para mí como león en la selva; rugió contra mí; por tanto, la aborrecí. Biblia Traducción en Lenguaje Actual porque se rebeló contra mí. Se portó conmigo como león salvaje. |
Sabemos que nos hemos rebelado contra el Señor y también lo hemos negado; le hemos dado la espalda a nuestro Dios. Sabemos que hemos sido injustos y opresores, preparando con cuidado nuestras mentiras engañosas.
Leones fuertes rugieron contra él, y la tierra ha sido destruida. Ahora las ciudades están en ruinas; ya nadie vive en ellas.
Sus habitantes rugirán juntos como leones fuertes; gruñirán como cachorros de león.
»Asimismo, yo sentí asco por Aholibá y la rechacé, tal como había rechazado a su hermana, porque se exhibió delante de ellos y se les entregó para satisfacerles sus pasiones sexuales.
Dice el Señor: «Toda su perversidad empezó en Gilgal; allí comencé a odiarlos. A causa de sus malas acciones, los sacaré de mi tierra. Ya no los amaré porque todos sus líderes son rebeldes.
El Señor Soberano ha jurado por su propio nombre y esto es lo que dice el Señor Dios de los Ejércitos Celestiales: «Desprecio la arrogancia de Israel y odio sus fortalezas. Entregaré esta ciudad a sus enemigos junto con todo lo que hay en ella».
Sin embargo, hasta este mismo instante mi pueblo se rebela contra mí, ¡como un enemigo! Les roban hasta la camisa a los que confiaban en ustedes y los dejan tan andrajosos como hombres que regresan de la guerra.
En un solo mes me deshice de los tres pastores malvados. Sin embargo, perdí la paciencia con estas ovejas y ellas también me odiaron.