La Biblia Online

Anuncios


Toda la Biblia A.T. N.T.




Eclesiastés 7:16 - Biblia Nueva Traducción Viviente

Así que, ¡no seas demasiado bueno ni demasiado sabio! ¿Para qué destruirte a ti mismo?

Ver Capítulo
Mostrar Biblia Interlineal

Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

No seas demasiado justo, ni seas sabio con exceso; ¿por qué habrás de destruirte?

Ver Capítulo

Biblia Católica (Latinoamericana)

No seas justo en exceso, ni te hagas el sabio más de lo necesario: podrías demolerte.

Ver Capítulo

La Biblia Textual 3a Edicion

No seas demasiado justo, ni presumas ser muy sabio; ¿para qué matarse?

Ver Capítulo

Biblia Serafín de Ausejo 1975

No seas demasiado justo ni te muestres demasiado sabio. ¿Para qué atormentarte?

Ver Capítulo

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

No seas demasiado justo, ni seas sabio en exceso; ¿por qué habrás de destruirte?

Ver Capítulo

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Yo creo que no hay que exagerar. ¡Ni tan bueno ni tan sabio que acabes en la ruina!

Ver Capítulo
Otras versiones



Eclesiastés 7:16
25 Referencias Cruzadas  

La mujer quedó convencida. Vio que el árbol era hermoso y su fruto parecía delicioso, y quiso la sabiduría que le daría. Así que tomó del fruto y lo comió. Después le dio un poco a su esposo que estaba con ella, y él también comió.


El que tiene la cabeza hueca no llegará a ser sabio como tampoco un burro salvaje puede dar a luz un niño.


Esto es lo que Dios dice a toda la humanidad: “El temor del Señor es la verdadera sabiduría; apartarse del mal es el verdadero entendimiento”».


No te desgastes tratando de hacerte rico. Sé lo suficientemente sabio para saber cuándo detenerte.


¿Te gusta la miel? ¡No comas demasiada, porque te darán ganas de vomitar!


Pero ahora, hijo mío, déjame darte un consejo más: ten cuidado, porque escribir libros es algo que nunca termina y estudiar mucho te agota.


»¡Qué aflicción les espera, maestros de la ley religiosa y fariseos! ¡Hipócritas! Edifican tumbas a los profetas que sus antepasados mataron, y adornan los monumentos de la gente justa que sus antepasados destruyeron.


Y ahora, mira, tu casa está abandonada y desolada.


»Todo lo que hacen es para aparentar. En los brazos se ponen anchas cajas de oración con versículos de la Escritura, y usan túnicas con borlas muy largas.


Un día los discípulos de Juan el Bautista se acercaron a Jesús y le preguntaron: —¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?


Ayuno dos veces a la semana y te doy el diezmo de mis ingresos”.


Yo sé que ellos tienen un gran entusiasmo por Dios, pero es un fervor mal encauzado.


Mis amados hermanos, quiero que entiendan este misterio para que no se vuelvan orgullosos de ustedes mismos. Parte del pueblo de Israel tiene el corazón endurecido, pero eso solo durará hasta que se complete el número de gentiles que aceptarán a Cristo.


Basado en el privilegio y la autoridad que Dios me ha dado, le advierto a cada uno de ustedes lo siguiente: ninguno se crea mejor de lo que realmente es. Sean realistas al evaluarse a ustedes mismos, háganlo según la medida de fe que Dios les haya dado.


Dejen de engañarse a sí mismos. Si piensan que son sabios de acuerdo con los criterios de este mundo, necesitan volverse necios para ser verdaderamente sabios.


Y también: «El Señor conoce los pensamientos de los sabios; sabe que no valen nada».


Era tan fanático que perseguía con crueldad a la iglesia, y en cuanto a la justicia, obedecía la ley al pie de la letra.


No dejen que los condene ninguno de aquellos que insisten en una religiosa abnegación o en el culto a los ángeles, al afirmar que han tenido visiones sobre estas cosas. Su mente pecaminosa los ha llenado de arrogancia


Podrán parecer sabias porque exigen una gran devoción, una religiosa abnegación y una severa disciplina corporal; pero a una persona no le ofrecen ninguna ayuda para vencer sus malos deseos.


Dirán que está mal casarse y que está mal comer determinados alimentos; pero Dios creó esos alimentos para que los coman con gratitud las personas fieles que conocen la verdad.


Y llorarán y echarán tierra sobre su cabeza para mostrar su dolor y clamarán: «¡Qué terrible, qué terrible para esa gran ciudad! Los dueños de barcos se hicieron ricos transportando por los mares la gran riqueza de ella. En un solo instante, se esfumó todo».