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Jeremías 34:9 - Biblia Católica (Latinoamericana)

y cada uno debía dejar libres a sus esclavos de raza hebrea, hombres o mujeres. Nadie debía mantener en esclavitud a uno de sus hermanos judíos.

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Biblia Reina Valera 1960

que cada uno dejase libre a su siervo y a su sierva, hebreo y hebrea; que ninguno usase a los judíos, sus hermanos, como siervos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

El rey había ordenado que todo el pueblo dejara en libertad a sus esclavos hebreos, tanto hombres como mujeres. Nadie debía mantener a un hermano judío en esclavitud.

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La Biblia Textual 3a Edicion

dejando ir libre cada uno a su siervo hebreo y a su sierva hebrea, para que ninguno usara más a los judíos, sus hermanos, como siervos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

en virtud de la cual cada uno debía dejar en libertad a su esclavo y a su esclava, hebreo o hebrea, para que nadie tuviera por esclavo a un judío, hermano suyo.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Que cada uno dejase libre a su siervo, y cada uno a su sierva, ya fuera hebreo o hebrea; que ninguno usase de los judíos sus hermanos como de siervos.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Según esa decisión, ningún israelita debía esclavizar a sus compatriotas, sino que debían ponerlos en libertad.

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Jeremías 34:9
16 Referencias Cruzadas  

Uno de los que escaparon vino a avisar a Abram el hebreo, que vivía en el valle de Mambré el amorreo, hermano de Escol y de Aner, que eran aliados de Abram.


Pues contra mi voluntad fui raptado del país de los hebreos, y tampoco aquí he hecho nada por lo que merezca estar en prisión.


Lo abrió y vio que era un niño que lloraba. Se compadeció de él y exclamó: '¡Es un niño de los hebreos!'


Los jefes de Israel te harán caso y, con ellos te presentarás al rey de Egipto. Tú le dirás: El Dios de los hebreos, Yavé, nos salió al encuentro: deja que caminemos tres días por el desierto, para ofrecer sacrificios a Yavé, nuestro Dios.


Pues también caerán bajo el dominio de naciones más poderosas y de grandes reyes, y les pagaré según sus actos y según la obra que hicieron sus manos.


Y todas las naciones dependerán de él, de su hijo y de su nieto, hasta que le llegue también el turno a su país; entonces los subyugarán poderosas naciones y grandes reyes.


Cuando llegue aquel día, dice Yavé de los Ejércitos, quebraré el yugo que pesa sobre su cuello y romperé sus ataduras. Ya no estarán más sometidos a extranjeros,


Todas las autoridades y el pueblo habían entendido el compromiso que tomaban y despidieron a sus esclavos.


¡Al contrario! ¡Son ustedes que cometen injusticias y perjudican a otros, que además son hermanos!


¿Son hebreos? También yo lo soy. ¿Son israelitas? También yo. ¿Son descendientes de Abrahán? También yo. ¿Son ministros de Cristo?


Si tu hermano hebreo, varón o mujer, se vende a ti, te servirá durante seis años y al séptimo lo dejarás libre.


Nací de la raza de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo e hijo de hebreos, y fui circuncidado a los ocho días. ¿Observaba yo la Ley? Por supuesto, pues era fariseo,


Se dejaron ver pues ambos por el destacamento de los filisteos. Estos pensaron: 'Miren a los hebreos que salen de los hoyos donde se habían escondido'.


Al oír esos gritos, los filisteos se dijeron: '¿Qué significará esa inmensa aclamación en el campamento de los hebreos?' Cuando supieron que el arca de Yavé había llegado al campamento,


¡Animo, filisteos! Luchemos como hombres, no vayamos a someternos a esos hebreos como ellos se han sometido a nosotros hasta ahora; ¡seamos valientes y luchemos!'