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Éxodo 21:26 - Biblia Católica (Latinoamericana)

Si un hombre ha herido el ojo de su esclavo o esclava, dejándolo tuerto, le dará la libertad a cambio del ojo que le sacó.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Si alguno hiriere el ojo de su siervo, o el ojo de su sierva, y lo dañare, le dará libertad por razón de su ojo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

»Si un hombre golpea a su esclavo o a su esclava en el ojo, y debido a ello lo deja ciego de ese ojo, tendrá que darle su libertad a modo de compensación por el ojo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Cuando alguien hiera el ojo de su siervo o el ojo de su sierva, y lo inutilice, lo dejará en libertad por causa de su ojo.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Si un hombre golpea a su esclavo o a su esclava en el ojo y se lo inutiliza, le dará libertad en compensación del ojo.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y si alguno hiriere el ojo de su siervo, o el ojo de su sierva, y lo dañare, le dará libertad por razón de su ojo.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

»Si alguien hiere en un ojo a su esclavo o esclava, y hace que pierda el ojo, tendrá que dejarlo en libertad. La misma ley se aplicará en caso de que le rompa un diente.

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Otras versiones



Éxodo 21:26
14 Referencias Cruzadas  

Sin embargo somos de la misma sangre que nuestros hermanos y nuestros hijos valen tanto como los de ellos; incluso tenemos que dejar en prenda a nuestros hijos y a nuestras hijas, y a menudo se aprovechan de ellas. ¿Qué más podemos hacer si nuestros campos y nuestras viñas ya pertenecen a otros?'


Pero tú has visto la pena y el dolor, los miras y los recoges en tus manos. A ti el desamparado se encomienda, a ti que al huérfano socorres.


para defender al huérfano y al oprimido y así los hombres de barro no puedan oprimirlos.


Pues pide cuentas por la sangre vertida, se acuerda de los oprimidos y no olvida su clamor.


Si un hombre golpea a su esclavo o esclava con un palo, si mueren en sus manos, será reo de crimen.


ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,


quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.


Si le hace saltar un diente, lo dejará libre también a cambio de su diente.


Y ustedes, patrones, actúen con sus siervos de la misma manera y dejen a un lado las amenazas; tengan presente que ellos y ustedes tienen en el cielo un mismo Señor, y que ése no hace distinción de personas.


No torcerás el derecho ni te fijarás en la condición de las personas. No aceptarás regalos, porque los regalos ciegan los ojos de los sabios y se hacen en perjuicio de los justos. ¡Justicia!


En cuanto a ustedes, patrones, den a sus servidores lo que es justo y razonable, sabiendo que también ustedes tienen un Señor en el cielo.