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Éxodo 21:26 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

26 Y si alguno hiriere el ojo de su siervo, o el ojo de su sierva, y lo dañare, le dará libertad por razón de su ojo.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

26 Si alguno hiriere el ojo de su siervo, o el ojo de su sierva, y lo dañare, le dará libertad por razón de su ojo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

26 »Si un hombre golpea a su esclavo o a su esclava en el ojo, y debido a ello lo deja ciego de ese ojo, tendrá que darle su libertad a modo de compensación por el ojo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

26 Si un hombre ha herido el ojo de su esclavo o esclava, dejándolo tuerto, le dará la libertad a cambio del ojo que le sacó.

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La Biblia Textual 3a Edicion

26 Cuando alguien hiera el ojo de su siervo o el ojo de su sierva, y lo inutilice, lo dejará en libertad por causa de su ojo.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

26 Si un hombre golpea a su esclavo o a su esclava en el ojo y se lo inutiliza, le dará libertad en compensación del ojo.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

26-27 »Si alguien hiere en un ojo a su esclavo o esclava, y hace que pierda el ojo, tendrá que dejarlo en libertad. La misma ley se aplicará en caso de que le rompa un diente.

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Éxodo 21:26
14 Referencias Cruzadas  

Ahora bien, nuestra carne es como la carne de nuestros hermanos, nuestros hijos como sus hijos; y he aquí que nosotros estamos sometiendo a nuestros hijos y a nuestras hijas a servidumbre, y algunas de nuestras hijas ya están sujetas a servidumbre; y no tenemos poder para rescatarlas, porque nuestras tierras y nuestras viñas son de otros.


Tú lo has visto; porque tú miras la maldad y la vejación, para cobrar venganza con tu mano: En ti se refugia el pobre, tú eres el amparo del huérfano.


para juzgar al huérfano y al oprimido, para que el hombre de la tierra no oprima más.


Cuando demanda la sangre, se acuerda de ellos; no se olvida del clamor de los humildes.


Y si alguno hiriere a su siervo o a su sierva con palo, y muriere bajo de su mano, será castigado:


ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,


quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.


Y si sacare el diente de su siervo, o el diente de su sierva, por su diente le dejará ir libre.


Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que vuestro Señor también está en el cielo; y para Él no hay acepción de personas.


No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos.


Amos, tratad a vuestros siervos como es justo y recto, sabiendo que vosotros también tenéis un Amo en el cielo.


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