La Biblia Online

Anuncios


Toda la Biblia A.T. N.T.




Génesis 2:2 - La Torah

y dio por concluida Di-s en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día séptimo de toda la labor que hiciera.

Ver Capítulo
Mostrar Biblia Interlineal

Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.

Ver Capítulo

Biblia Nueva Traducción Viviente

Cuando llegó el séptimo día, Dios ya había terminado su obra de creación, y descansó de toda su labor.

Ver Capítulo

Biblia Católica (Latinoamericana)

El Séptimo día Dios tuvo terminado su trabajo, y descansó en ese día de todo lo que había hecho.

Ver Capítulo

La Biblia Textual 3a Edicion

Y en el día séptimo ’Elohim acabó su labor que había hecho, y en el día séptimo cesó° de toda su labor que había hecho.°

Ver Capítulo

Biblia Serafín de Ausejo 1975

Para el día séptimo dejó Dios acabada la obra que había hecho. El día séptimo descansó de todo cuanto había hecho.

Ver Capítulo

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y en el séptimo día acabó Dios su obra que había hecho, y descansó en el séptimo día de toda su obra que había hecho.

Ver Capítulo
Otras versiones



Génesis 2:2
11 Referencias Cruzadas  

Vio Di-s cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardecío y amaneció: día sexto.


Y bendijo Di-s el día séptimo y lo santificó; porque en él cesó Di-s de toda la obra creadora que Di-s había hecho.


Seis días harás tus trabajos, y el séptimo descansarás, para que reposen tu buey y tu asno, y tengan un respiro el hijo de tu sierva y el forastero.


Seis días se trabajará; pero el día séptimo será día de descanso completo, consagrado a Adonai. Todo aquel que trabaje en sábado, morirá.


Será entre yo y los israelitas una señal perpetua; pues en seis días hizo Adonai los cielos y la tierra, y el día séptimo descansó y tomó respiro.


pero el día séptimo es día de descanso para Adonai tu Di-s. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ninguna de tus bestias, ni el forastero que vive en tus ciudades; de modo que puedan descansar, como tú, tu siervo, y tu sierva.