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Nínive Que es, Concepto y Definicion



Nínive - Diccionario Perspicacia

Ciudad de Asiria que fundó Nemrod, “poderoso cazador en oposición a Jehová”. Junto con Rehobot-Ir, Cálah y Resen, constituía la “gran ciudad”. (Génesis 10:9, 11, 12). (Miqueas 5:6) «y devastarán la tierra de Asiria a espada, y con sus espadas la tierra de Nimrod; y nos librará del asirio, cuando viniere contra nuestra tierra y hollare nuestros confines». Mucho tiempo después llegó a ser la capital del Imperio asirio. Como tal, era una “ciudad de derramamiento de sangre” (Nahum 3:1) «¡Ay de ti, ciudad sanguinaria, toda llena de mentira y de rapiña, sin apartarte del pillaje!», puesto que los asirios libraron muchas guerras de conquista y emplearon métodos brutales para matar a los guerreros que capturaban. Sin duda, las campañas militares contribuyeron notablemente a la riqueza de la ciudad. (Nahum 2:9) «Saquead plata, saquead oro; no hay fin de las riquezas y suntuosidad de toda clase de efectos codiciables». La deidad principal de Nínive parece haber sido Istar, diosa del amor y de la guerra.

Investigación arqueológica. Quyunjiq y Nebi Yunus (“Profeta Jonás”), dos montículos situados en la orilla oriental del río Tigris, frente a Mosul, al N. de Irak, marcan el lugar de lo que en una ocasión fue la gran ciudad de Nínive. Hoy, un pueblo moderno, con un cementerio y una mezquita, ocupa Nebi Yunus. Por eso este montículo, que cubre un palacio de Esar-hadón, no se ha investigado a fondo. Sin embargo, en Quyunjiq las excavaciones han sacado a la luz muchos objetos que testifican de la gloria pasada de Nínive. Los hallazgos incluyen miles de tablillas cuneiformes de la biblioteca de Asurbanipal, así como las ruinas del palacio de Senaquerib y el de Asurbanipal. Estos palacios eran construcciones impresionantes. Tomando como base estos hallazgos, Austen Layard escribió:

“El interior del palacio asirio debe haber sido imponente a la par que majestuoso. He conducido al lector a través de sus ruinas, de modo que puede hacerse una idea de cómo estaban dispuestas sus salas a fin de impresionar al extraño de antaño que entraba por primera vez en la residencia de los soberanos asirios. Se le hacía penetrar a través de un portal custodiado por gigantescos leones o toros de alabastro albo. En la primera estancia se hallaba rodeado de los registros esculpidos del imperio. Batallas, sitios, triunfos, hazañas de caza, ceremonias religiosas..., todos ellos aparecían en las esculturas de alabastro que, coloreadas con magnificencia, recubrían las paredes. Debajo de cada escena había grabadas inscripciones con caracteres rellenos de cobre brillante que narraban los hechos. Sobre las esculturas había pintadas otras escenas: el rey, asistido por sus eunucos y guerreros, recibe a sus prisioneros, pacta alianzas con otros monarcas o realiza algún deber sagrado. Tales representaciones se hallaban enmarcadas por cenefas coloreadas de diseño elegante y complejo. Entre los diversos ornamentos sobresalían el árbol simbólico, los toros alados y los animales espantosos. En el extremo superior de la sala se hallaba la imagen colosal del rey, que adora al dios principal o recibe de mano de su eunuco la copa sagrada. Le asistían los guerreros que le llevaban las armas, así como los sacerdotes o los dioses principales. Su ropaje y el de sus seguidores estaba adornado con grupos de figuras, animales y flores, todo ello pintado con colores llamativos.

”El extranjero andaba sobre losas de alabastro, cada una con una inscripción que contenía los títulos, genealogía y logros del gran rey. Gran número de corredores, formados por colosales leones o toros alados, o por esculturas de dioses guardianes, conducían a otras estancias, que, a su vez, desembocaban en otros salones más distantes. En cada uno de ellos aparecían nuevas esculturas. Algunos de sus muros estaban decorados con procesiones de figuras colosales: hombres armados y eunucos que siguen al rey, guerreros que portan el despojo, conducen a los prisioneros o llevan presentes y ofrendas a los dioses. En otras paredes se representaban sacerdotes alados o divinidades principales, de pie ante los árboles sagrados.

”Los techos que quedaban sobre el espectador estaban divididos en compartimientos cuadrados, pintados con flores o con figuras de animales. Algunos tenían incrustaciones de marfil y cada uno de ellos estaba circundado por elegantes cenefas y molduras. Puede que las vigas y los laterales de las cámaras tuvieran un baño de oro y plata; y en el enmaderado se utilizaron las maderas más exquisitas, entre las que destacaba la de cedro. Las lucernas cuadradas de los techos de las cámaras permitían que entrase la luz diurna.” (Nineveh and Its Remains, 1856, parte II, págs. 207-209.

En el tiempo de Jonás. Jonás, el profeta de Jehová, declaró en el siglo IX a. E.C. un juicio inminente contra Nínive como consecuencia de la iniquidad de sus habitantes. Sin embargo, debido al arrepentimiento del rey y del pueblo, Jehová perdonó a la ciudad. (Jonás 1:1, 2), (Jonás 3:2, 5-10). En ese tiempo Nínive era una gran ciudad, “con distancia de tres días de camino” (Jonás 3:3) «Y se levantó Jonás, y fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová. Y era Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino», y con una población que ascendía a más de 120.000 hombres. (Jonás 4:11) «¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?». Estos datos bíblicos no contradicen los descubrimientos arqueológicos. André Parrot, conservador en jefe de los museos nacionales franceses, hace la siguiente observación:

“En la misma forma que el París actual, en lo que es interior de su antiguo recinto, difiere extraordinariamente de lo que acostumbra a denominarse ‘el gran París’ —fórmula que comprende todos los suburbios y engloba una superficie mucho más considerable—, ¿no es posible suponer también que muchos de los que vivían lejos de Asiria consideraban como ‘Nínive’ lo que llamamos hoy ‘el triángulo asirio’ [...], que comprendía, de Khorsabad, al norte, hasta Nimrud, al sur, el rosario casi ininterrumpido de sus aglomeraciones que alcanzaban la longitud de unos 40 kilómetros?

”[...] Félix Jones calculaba que la población de Nínive podía alcanzar la cifra de 174 000 habitantes, y últimamente, durante las excavaciones de Nimrud, M. E. L. Mallowan encontró una estela de Assurnazirpal en la que se daba cuenta de haber invitado en un banquete la cantidad fabulosa de 69 574 comensales. El arqueólogo inglés consideraba que, después de deducidos los forasteros, la población de Kalah (Nimrud) debía estimarse en unos 65 000 habitantes. Pues bien, la superficie de Nínive es doble, y así puede constatarse que la cifra indicada en (Jonás 4:11) «¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?», obtiene con ello una confirmación indirecta aunque valiosa.” (Nínive y el Antiguo Testamento, traducción de Sebastián Bartina, 1962, págs. 68, 69; véanse JONÁS núm. 1; JONÁS, LIBRO DE.

Su destrucción cumple profecía. Aunque los ninivitas se arrepintieron debido a la predicación de Jonás (Mateo 12:41) «Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar», (Lucas 11:30, 32), reincidieron, de modo que reemprendieron sus caminos inicuos. Algunos años después del asesinato del rey asirio Senaquerib en Nínive, en la casa de su dios Nisroc (2 Reyes 19:36, 37). (Isaías 37:37, 38), (Nahúm 1:1) «Profecía sobre Nínive. Libro de la visión de Nahum de Elcos», (Nahum 2:8) «Fue Nínive de tiempo antiguo como estanque de aguas; pero ellos huyen. Dicen: ¡Deteneos, deteneos!; pero ninguno mira». (Nahum 3:19) «No hay medicina para tu quebradura; tu herida es incurable; todos los que oigan tu fama batirán las manos sobre ti, porque ¿sobre quién no pasó continuamente tu maldad?», y (Sofonías 2:13-15), predijeron la destrucción de esa malvada ciudad. Sus profecías se cumplieron cuando las fuerzas conjuntas del rey Nabopolasar de Babilonia y de Ciaxares el medo sitiaron y capturaron Nínive. Parece ser que la ciudad fue incendiada, puesto que muchos relieves asirios están estropeados o manchados por el fuego y el humo. Una crónica de Babilonia informa con referencia a Nínive: “Se llevaron el gran despojo de la ciudad y el templo y [convirtieron] la ciudad en un montículo de ruinas”. (Assyrian and Babylonian Chronicles, de A. Grayson, 1975, pág. 94; GRABADO, vol. 1, pág. 958). Hasta este día Nínive es una extensión desolada, y en la primavera los rebaños pastan cerca o encima del montículo de Quyunjiq.

Fecha de la caída de Nínive. La fecha de la caída de Nínive —el año decimocuarto de Nabopolasar— está borrada de la tablilla cuneiforme existente que relata este acontecimiento, pero a pesar de eso, puede deducirse del contexto. También es posible situar la destrucción de Nínive en el marco de la cronología bíblica: según una crónica de Babilonia, los egipcios fueron derrotados en Carquemis en el año vigésimo primero del reinado de Nabopolasar, y la Biblia muestra que este acontecimiento tuvo lugar en el año cuarto del reinado de Jehoiaquim, en 625 a. E.C. (Jeremías 46:2) «Con respecto a Egipto: contra el ejército de Faraón Necao rey de Egipto, que estaba cerca del río Eufrates en Carquemis, a quien destruyó Nabucodonosor rey de Babilonia, en el año cuarto de Joacim hijo de Josías, rey de Judá». Por lo tanto, la destrucción de Nínive (unos siete años antes), en el año decimocuarto del reinado de Nabopolasar, ocurrió en 632 a. E.C. (Véase ASIRIA La caída del imperio).

Nínive - Diccionario Alfonso Lockward

La capital del imperio asirio quedaba localizada a unos 2 km de la actual ciudad de Mosul, al E del Tigris, en Irak. La Biblia da como fundador de N. a •Nimrod, junto con otras ciudades de Mesopotamia (Jonás 4:11) «¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?», lo que da una idea aproximada de lo numerosa que debía de ser su población adulta.

N. tuvo su período de mayor gloria a partir del reinado de •Senaquerib (705-681 a.C.). Este rey plantó un jardín botánico cerca de la ciudad, trayendo árboles de todas partes del imperio, así como magníficos palacios. Al que construyó para su uso personal le llamó “el palacio sin igual”. En lo que queda de los muros de éste todavía pueden apreciarse hermosos murales en forma de relieve, que describen escenas sobre la misma construcción del edificio, así como otras de guerra, entre ellas una que trata de la conquista de •Laquis. Después de la muerte de Senaquerib (2 Reyes 19:36-37), su sucesores, •Esar-hadón y •Asurbanipal construyeron también palacios en los cuales se han encontrado magníficos relieves. Asurbanipal logró formar una extensa biblioteca con interesantes documentos cuneiformes sobre la literatura asiria, la ciencia, la mitología, la historia y otras disciplinas.

cabeza del imperio de los asirios, que invadieron a Israel, conquistaron a Samaria y exiliaron buena parte de su población, N. era vista por los israelitas como símbolo de opresión y oprobio. El profeta Sofonías profetizó su destrucción (“Y extenderá su mano sobre el norte, y destruirá a Asiria, y convertirá a N. en asolamiento y en sequedal como un desierto” (Nahum 3:1) «¡Ay de ti, ciudad sanguinaria, toda llena de mentira y de rapiña, sin apartarte del pillaje!», y se anuncia su destrucción, la cual tuvo lugar en el verano del año 612 a.C. por una combinación de fuerzas de los medos y los caldeos, y quedó totalmente abandonada.

Nínive - Diccionario Bíblico Sencillo

tip, CIUD sit, a4, 385, 52 vet, Capital del imperio de Asiria. Los heb. daban el nombre de «Nínive, aquella gran ciudad» a la aglomeración que rodeaba la capital y ocupaba el distrito situado en la confluencia del Tigris y del Gran Zab (Génesis 10:11) «De esta tierra salió para Asiria, y edificó Nínive, Rehobot, Cala». (Jonás 1:2) «Levántate y vé a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí». (Jonás 3:3) «Y se levantó Jonás, y fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová. Y era Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino». (Jueces 1:1) «Aconteció después de la muerte de Josué, que los hijos de Israel consultaron a Jehová, diciendo: ¿Quién de nosotros subirá primero a pelear contra los cananeos?». En un sentido más propio, Nínive era la ciudad que se elevaba sobre la ribera izquierda del Tigris, en la confluencia de este río y un pequeño afluente llamado actualmente el Khoksr, a unos 43 Km. por encima de la confluencia del Zab y del Tigris.

Los fundadores de Nínive fueron babilonios (Génesis 10:11) «De esta tierra salió para Asiria, y edificó Nínive, Rehobot, Cala». Manishtusu, de la dinastía semítica de Acad (hacia 2425-2245 a.C.) construyó un templo dedicado a Ishtar, divinidad tutelar de Nínive. Varios otros pueblos propagaron este culto hasta Egipto y al suroeste del Asia Menor. Assur, a unos 95 Km. al sur de Nínive sobre la ribera opuesta, fue al principio la sede del gobierno. Pero cuando Salmansar construyó un palacio en Nínive (1280-1260 a C.) esta vino a ser la capital. Assurbanipal y su sucesor Salmansar (885-825 a.C. aprox), ejercieron un gobierno bicefálico durante algún tiempo; tenían palacios residenciales en Nínive y en Calah. Sus sucesores, aunque tenían su capital en Nínive, tenían también palacios en Calah, en Dur-sharrukin y en Tarbisu.

Asiria, nación guerrera, embelleció su capital merced a los botines de sus conquistas. Nínive era asimismo un centro literario. Hacia el año 650 a.C., Assurbanipal creó una gran biblioteca de tabletas de arcilla cubiertas de inscripciones cuneiformes relativas a la historia, liturgia, encantamientos, astronomía, astrología, matemáticas. Se trata sobre todo de copias de obras antiguas que provenían de Babilonia. Nínive se merecía el calificativo de «ciudad sanguinaria» que le dio el profeta Nahum (Nahum 3:1) «¡Ay de ti, ciudad sanguinaria, toda llena de mentira y de rapiña, sin apartarte del pillaje!». A través de la historia guerreó contra las naciones vecinas, y usó la más feroz crueldad contra los vencidos. Después de sus victorias, Assurbanipal se dedicaba a cortar las manos, pies, nariz y oídos de sus prisioneros; les sacaba los ojos y levantaba montes de cabezas humanas. Cuando el imperio asirio inició su decadencia (625 a.C.), Nebopolasar, gobernador de Babilonia, se proclamó independiente. En el año 612 a.C., los Uman-mandá, aliados de Nebopolasar, descendieron sobre la llanura y acometieron, en solitario, la conquista de Nínive, que destruyeron. Una repentina crecida del Tigris se abatió sobre las fortificaciones de la ciudad, y ayudó a los asaltantes.

La devastación de la ciudad fue tan grande que después de la época griega y romana llegó a considerarse la misma existencia de la ciudad como un mito. Pero yacían ruinas muy importantes, escondidas bajo las masas de escombros. En 1820 un funcionario inglés en Bagdad, llamado Rich, examinó el tell de Kouyoundjik, sobre la orilla izquierda del Tigris, y se quedó convencido de que bajo él se hallaban las ruinas de Nínive. En 1842, Botta, cónsul de Francia en Mosul en la ribera derecha del Tigris, comenzó las excavaciones. Pronto quedó atraída su atención a Korsabad, a 16 Km. de Mosul, localidad de Dur-sharrukin, donde descubrió el palacio de Sargón. Desde 1845 a 1850, el inglés Laylard exploró Nimrod, a 29 Km. al sur de Kouyoundjik, excavando a continuación este lugar, que resultó ser el lugar de Nínive, donde Senaquerib había construido un espléndido palacio con 71 salas y cámaras con muros decorados por esculturas.

En este mismo lugar descubrió Rasam, en 1853, el palacio de Assurbanipal con su famosa biblioteca. Se ha podido establecer cuál era el plan de las fortificaciones (de 12 a 15 m. de altura) de la ciudad propia, y pudo deducir que tenía 5 Km. de longitud y alrededor de 2,5 de anchura. Pero ya se ha mencionado que los heb., y posiblemente otros pueblos, designaban con el nombre de Nínive una vasta aglomeración que englobaba Calah, a 29 Km. al sur; Resen, entre Calah y Nínive; Rehobot-Hir, un gran distrito de la ciudad, posiblemente el mismo que Rebit-Nina, situado al noreste de la ciudad. (Génesis 10:11) «De esta tierra salió para Asiria, y edificó Nínive, Rehobot, Cala». (Génesis 10:12) «y Resén entre Nínive y Cala, la cual es ciudad grande». enumera estas cuatro localidades, cuyo conjunto formaba «la gran ciudad». Había otras ciudades de los alrededores unidas a esta área metropolitana. Yarimdja marca el emplazamiento de una de ellas, junto al río, inmediatamente al sur de Nínive. Cerca del Tigris, a más de 4,5 Km. río arriba, se hallaba Tarbisu; su palacio real marcaba el comienzo de una serie de bellas localidades y ciudades fortificadas que bordeaban el río hacia el sur en dirección a Calah.

Detrás del río, al noreste de Nínive, y más allá de Rebit-Nina, se elevaba Dur-sharrukin, al pie de los montes orientales. Esta ciudad fuerte, construida hacia el año 707 a.C. por Sargón, tenía una extensión casi como la de Calah, y poseía el vasto palacio descubierto por Botta. A más de 11 Km. al sureste de Dur-sharrukin, al pie de la cadena oriental, se hallaba otra ciudad importante, cuyo nombre antiguo se desconoce; su emplazamiento está cercano a Baasheihah. Diez Km. más al sur la localidad de Birtelleh marca asimismo el emplazamiento de una localidad antigua. Keremlis, a 5 Km. más al sur, se halla sobre el emplazamiento de una población antigua. Por fin, a más de 10 Km. más hacia el sur, se halla Imgurbel, cuyo palacio y templo fueron adornados por Assurbanipal. Este lugar se halla a 14 Km. al noreste de Cala. Otras ciudades y pueblos estaban dispersas por la llanura. En el siglo I a.C. Diódoro de Sicilia, fundándose en una tradición auténtica, afirma que Nínive tenía una forma de rectángulo, con unas dimensiones de 150 por 90 estadios; por ello, su perímetro era de 480 estadios, o 90 Km. Años más tarde, Estrabón afirmaba que Nínive había sido mucho mayor que Babilonia.

Todo ello confirma plenamente la declaración de (Jonás 3:3) «Y se levantó Jonás, y fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová. Y era Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino». «Y era Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino». En cuanto a los argumentos de Voltaire ante esta afirmación, sólo demostró su ignorancia al afirmar la imposibilidad de que una metrópolis tan grande pudiera desaparecer totalmente.

Ninive - Diccionario Mundo Hispano

Una de las ciudades más antiguas del mundo, fundada por Nimrod (Jonás 3:4) «Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida». Pero Dios le concedió a Nínive una suspensión temporal de su juicio de casi 200 años. Aprox. en el año 623, Ciaxares, rey de los medos, realizó su primer ataque contra Nínive, y probablemente haya sido esta la ocasión de la profecía de Nahúm. Su libro no tiene fecha, pero en 3:8 se habla de Tebas (en hebreo, “No Amón”) en tiempo pasado (fue destruida en el año 663 a. de J.C.) y de la destrucción de Nínive como algo futuro, de modo que debe haber sido escrito alrededor de este tiempo.

Nínive fue excavada (en gran parte por Botta y Layard desde 1843 a 1845 d. de J.C.), y de entre sus ruinas cubiertas de tierra se ha logrado descubrir el gran palacio de Sargón con su maravillosa biblioteca de escrituras cuneiformes y las aún impactantes ornamentaciones de sus paredes. Debido a que el nombre Sargón no estaba incluido en algunas de las antiguas listas de reyes, algunos de los eruditos hicieron mofa (alrededor de 1840).

Nínive - Diccionario de Jerusalén

(hebr. nínewéh, transcripción del asirio ninua o nina, cuya procedencia y significación son oscuras), extenso lugar de ruinas en la orilla oriental del Tigris, en la desembocadura del hausar, frente a la actual mósul. Los principales montículos de ruinas son el nebi yúnus, al sur, y el kuyunyiq, al norte.

Ninive - Douglas Tenney

Una de las ciudades más antiguas del mundo, fundada por Nimrod (Génesis 10:11-12), un bisnieto de Noé, y que permaneció hasta el año 612 a. de J.C. Nínive estaba situada sobre las orillas del Tigris y fue la capital del gran Imperio Asirio. Desde el tiempo de David hasta el de Ezequías y Manasés, Nínive y sus reyes ocuparon un lugar preponderante. Dios envió a Jonás a advertir a la gente de Nínive acerca del juicio inminente (Juan 3:4) «Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?». Pero Dios le concedió a Nínive una suspensión temporal de su juicio de casi 200 años. Aprox. en el año 623, Ciaxares, rey de los medos, realizó su primer ataque contra Nínive, y probablemente haya sido esta la ocasión de la profecía de Nahúm. Su libro no tiene fecha, pero en (Nahum 3:8), se habla de Tebas (en hebreo, “No Amón”) en tiempo pasado (fue destruida en el año 663 a. de J.C.) y de la destrucción de Nínive como algo futuro, de modo que debe haber sido escrito alrededor de este tiempo.

Nínive fue excavada (en gran parte por Botta y Layard desde 1843 a 1845 d. de J.C.), y de entre sus ruinas cubiertas de tierra se ha logrado descubrir el gran palacio de Sargón con su maravillosa biblioteca de escrituras cuneiformes y las aún impactantes ornamentaciones de sus paredes. Debido a que el nombre Sargón no estaba incluido en algunas de las antiguas listas de reyes, algunos de los eruditos hicieron mofa (alrededor de 1840) de (Isaías 20:1) «En el año que vino el Tartán a Asdod, cuando lo envió Sargón rey de Asiria, y peleó contra Asdod y la tomó». Cuando Sargón rey de Asiria lo envió. Se cuenta que cuando Botta envió a Berlín algunos ladrillos antiguos con el nombre Sargón cocido con el barro, ¡los “eruditos” dijeron que él había falsificado los ladrillos!

Nínive - Reina Valera 1909

NINEVEH.

Nínive - Diccionario Bíblico Adventista

Nínive (heb. Nînewêh; asir. Ninua y Ninâ; hit. Ninuwa; gr. Nineue, Ninéui; la etimología y el significado son inciertos). Ciudad en la orilla oriental del Tigris, junto a la desembocadura de un pequeño tributario ahora conocido como Khosr (frente a la actual ciudad de Mosul; (fig 383), fundada por Nimrod (). Mapa XI, B-5. Las excavaciones han mostrado restos que llegan hasta épocas muy antiguas. Sin embargo, su historia temprana es oscura, porque durante el 1er milenio de Asiria parece haber desempeñado sólo un papel secundario, mientras que otras ciudades, como Assur y Cala, fueron importantes como capitales del país. La patrona de Nínive fue Ishtar, a quien Manishtusu de Acad construyó un templo en el s XXIII a.C. El culto a esta diosa llegó a ser muy popular entre los horeos y los hititas; incluso llegó a Egipto. Salmanasar I (c 1274-c 1244 a.C.) construyó el 1er palacio en Nínive, aunque mantuvo a la ciudad de Asur como sede de su gobierno, a unos 80 km al sur. Reyes posteriores le añadieron edificios públicos y, algunos, como Asurnasirpal II (884-859 a.C.) y Salmanasar III (850-824 a.C.), fijaron en ella su residencia durante partes de su reinado. Probablemente fue en tiempos de Adad-nirari III (810-782 a.C.) que Jonás predicara su mensaje de advertencia en las calles de Nínive, y como resultado del arrepentimiento temporario de sus habitantes se pospusiera la destrucción predicha de la malvada ciudad (Jon_1-4; cf ). El período más glorioso de Nínive comenzó con Senaquerib (705-681 a.C.). Desde ese tiempo fue la indiscutida capital del país hasta su destrucción en el 612 a.C. Construyó una gran plataforma dentro de la ciudad y edificó su palacio sobre ella. Levantó un 2º palacio en otra parte de la misma, reconstruyó el sistema de fortificaciones y hermoseó las 15 puertas de acceso, cuyos nombres conocemos por un texto cuneiforme. Su hijo Esar-hadón (681-669 a.C.) añadió un nuevo palacio, y también lo hizo Asurbanipal (669-627? a.C.), el gran amante de los libros, que instaló en su palacio la 1ª gran biblioteca privada de la que tenemos registro (ahora conservada en el Museo Británico), y que nos dio más información acerca del mundo antiguo que cualquier otro descubrimiento individual hecho alguna vez en las tierras bíblicas. Los sucesores de Asurbanipal, Asur-etililani y Sin-shar-ishkun (aunque es posible que los 2 nombres pertenecieron a la misma persona), no fueron lo suficientemente fuertes como para mantener intacto el imperio, y pronto pasaron a la defensiva por el ataque de Nabopolasar, que se estableció como rey de Babilonia (626 a.C.) y de los medos. En el 614 a.C., Asur cayó ante estos, como probablemente también Cala, y 2 años más tarde (612 a.C.) las fuerzas combinadas de Babilonia y de los medos sitiaron Nínive, que no había visto ejércitos hostiles por siglos. Después de 3 meses, la ciudad cayó, y Sin-shar-ishkun murió con todo su séquito en las llamas de su propio palacio, al que, de acuerdo con las fuentes griegas, él mismo prendió fuego. Así comenzaron a cumplirse las profecías 842 383. Mapa de la Nínive antigua. 843 de Nahum (Nah_2 y 3) y la de Sofonías (Sof. 2:13-15), quienes váticinaron la suerte de Nínive. La gran ciudad no sólo fue totalmente destruida, sino que en poco tiempo fue completamente olvidada. Cuando Jenofonte con sus fuerzas armadas pasó cerca de sus ruinas 2 siglos más tarde, ni siquiera pudo saber el nombre de la gran metrópoli que había florecido allí. Por muchos siglos nadie supo dónde había estado Nínive, aun cuando, con el paso del tiempo, algunos visitantes de Asiria hicieron sugerencias correctas cuando vieron los enormes montones de ruinas frente a Mosul, del otro lado del río. Las excavaciones modernas han solucionado el misterio de la ubicación de Nínive. En un esfuerzo por descubrir el lugar, el francés Émile Botta comenzó excavaciones en 1842 en el montículo de la antigua ciudad, pero cuando vio pocos resultados de sus esfuerzos, se fue a Khorsabad, la antigua Dur-Sharrukin, y descubrió el palacio de Sargón, pensando que había hallado Nínive. Austen Henry Layard comenzó a excavar Nimrûd, la antigua Cala, en 1845, también pensando que estaba sobre la antigua capital asiria. Ambos hombres estaban equivocados. Sólo más tarde, cuando Layard dirigió su atención a Kuyunjik, uno de los montículos de ruinas dentro de los confines de la histórica ciudad, empezaron a aparecer los templos y palacios de Senaquerib y Asurbanipal de la verdadera Nínive. Layard y Hormuzd Rassam fueron los arqueólogos de mayor éxito, desenterrando incontables tesoros de los montículos de escombros y tierra. Más tarde, Ross, Loftus y George Smith trabajaron en el lugar, y en el s XX, Budge, King, Thompson, Hutchinson y Mallowan hicieron posible la publicación de un libro que lleva por título Un siglo de exploración en Nínive (por R. Campbell Thompson y R. W. Hutchinson [Londres, 1929]). Sin embargo, todo el trabajo se limitó a Kuyunjik, uno de los 2 montículos de la antigua ciudad; el otro, la colina de Neb§ Yunus (fig 287), sobre la cual hay una aldea moderna con una mezquita que los musulmanes creen que es la tumba del profeta Jonás (por tanto, inviolable), apenas ha sido tocada por los arqueólogos. Se sabe que debajo están las ruinas del palacio de Esar-hadón pero son inaccesibles para ellos. Varias de las puertas originales de la ciudad antigua han sido recientemente restauradas y, junto con partes de uno de los palacios excavados, son las únicas estructuras antiguas que todavía quedan en Nínive. Los que desean ver los objetos que antiguamente hermoseaban esta maravillosa ciudad deben ir a los museos de Europa, pero los que quieren ver con sus propios ojos el cumplimiento literal de las profecías del AT con respecto a esta metrópolis pueden hacerlo sencillamente vagando por sobre los montones cubiertos de polvo de esa antigua capital. El tamaño de Nínive se conoce fuera de toda duda, porque los muros de la ciudad son claramente visibles todavía. Sus ruinas forman largas y bajas colinas, con depresiones donde una vez estuvieron las puertas (fig 384). La longitud total de las antiguas murallas era de unos 12 km. La superficie encerrada por ellas, más bien triangular, era de unas 664 ha (fig 383). Si concedemos unos 42 m2 por persona, la antigua población dentro de los muros se puede estimar en unos 160.000 habitantes; muchos también habrían vivido fuera de la ciudad. Algunos consideran que el número de 120.000 personas que 'no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda' () es una referencia a los niños que no podían diferenciar entre ambas manos, y han calculado que la población de la ciudad era de por lo menos 600.000 habitantes. Este número parece demasiado grande para el tamaño de la ciudad que conocemos. Parece mejor pensar que la expresión del v 11 es metafórica, indicando que toda la población poseía sólo un conocimiento imperfecto de la diferencia entre el bien y del mal. La afirmación de , de que Nínive era 'ciudad grande en extremo, de tres días de camino', probablemente significa que a un hombre le llevaría 3 días recorrer todas las calles y detener se a predicar en suficientes lugares como para alcanzar a toda la población dentro de sus muros. También el pasaje que afirma que 'comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba' (v 4), difícilmente pueda significar que anduvo todo un día antes de empezar a dar su mensaje de advertencia. Sencillamente puede señalar su primer día del trabajo. Por ello, no es necesario recurrir a la suposición de que la antigua Nínive incluía las ciudades de Dur-sharrukin (ahora Khorsabad), a unos 19 km al noreste de Nínive, y Cala (ahora Nimrûd), a unos 32 km al sur. Estas nunca formaron parte de la capital, hasta donde se sepa; cada una tenía su propia administración y su propio muro de protección, y estaban separadas una de otra por muchos kilómetros de campos cultivadHos_844 Pero Nínive, de todos modos, era una ciudad muy grande de acuerdo con los cánones de la época. Bib.: A. Parrot, Nineveh and the Old Testament [Nínive y el Antiguo Testamento] (Nueva York, 1955). 384. Ruinas de los muros de la ciudad de Nínive antigua como se las ve desde el este.