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5.0★★★★★
(Del lat. saccus).
1. m. Receptáculo de tela, cuero, papel, etc., por lo común de forma rectangular o cilíndrica, abierto por uno de los lados.
2. m. Cosa contenida en él.
3. m. Cosa que en sí incluye otras muchas, en la realidad o en la apariencia. U. m. en sent. peyor. Saco de mentiras. Saco de malicias.
4. m. Vestidura tosca y áspera de paño burdo o sayal.
5. m. Especie de gabán grande, y en general vestidura holgada, que no se ajusta al cuerpo.
6. m. Vestido corto que usaban los antiguos romanos en tiempo de guerra, excepto los varones consulares.
7. m. Medida inglesa para áridos, algo mayor que un hectolitro.
8. m. Acción de entrar a saco.
9. m. En el juego de pelota, saque.
10. m. Biol. Órgano o parte del cuerpo, en forma de bolsa o receptáculo, que funciona como reservorio. Saco lagrimal, amniótico, vasculoso.
11. m. Mar. Bahía, ensenada, y en general, entrada del mar en la tierra, especialmente cuando su boca es muy estrecha con relación al fondo.
12. m. Can. y Am. Chaqueta, americana.
13. m. Ur. Abrigo de mujer. ~ de dormir.
1. m. El que forrado o almohadillado se usa para dormir dentro de él. ~ de noche.
1. m. p. us. El que solía llevarse en la mano en los viajes, a manera de maleta.
~ terrero.
1. m. El que se llena de tierra y se emplea en defensa contra los proyectiles.
~ vitelino.
1. m. Biol. Bolsa llena de vitelo, del que se alimentan ciertos embriones animales durante las primeras etapas de su desarrollo. echar en ~ roto algo.
1. fr. coloq. Olvidarlo, no tenerlo en cuenta. entrar, o meter, a ~.
1. frs. saquear.
meter en el mismo ~.
1. fr. Dar el mismo tratamiento o consideración, sin atender a diferencias que pueden ser legítimas.
no le fiara un ~ de alacranes.
1. expr. coloq. U. para ponderar la gran desconfianza que se tiene de alguien.
no parecer, o no ser, ~ de paja.
1. frs. coloqs. Merecer el aprecio de otra persona por sus cualidades materiales o morales.
poner a ~.
1. fr. saquear.
ponerse el ~.
1. fr. Méx. Darse por aludido ante una indirecta. siete, o tres, al ~, y el ~ en tierra.
1. exprs. coloqs. U. para hacer notar la mala maña de quienes concurren a ejecutar algo y no lo consiguen. OS V.
hombre del saco
Palabra derivada del hebreo saq, que hace referencia a una tela basta que se utilizaba para confeccionar sacos o talegos como los que se utilizan para el grano. Generalmente se tejía con pelo de cabra de color oscuro. (Apocalipsis 6:12) «Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre». (Isaías 50:3) «Visto de oscuridad los cielos, y hago como cilicio su cubierta». La misma palabra hebrea para “saco” se emplea también para referirse a los talegos que se confeccionaban con este tipo de tela. (Génesis 42:25) «Después mandó José que llenaran sus sacos de trigo, y devolviesen el dinero de cada uno de ellos, poniéndolo en su saco, y les diesen comida para el camino; y así se hizo con ellos». (Josué 9:4) «usaron de astucia; pues fueron y se fingieron embajadores, y tomaron sacos viejos sobre sus asnos, y cueros viejos de vino, rotos y remendados».
Era la prenda tradicional de duelo. La primera vez que leemos acerca de su uso es cuando Jacob estaba de duelo porque creía que su hijo José había muerto y se ciñó las caderas de saco. (Génesis 37:34) «Entonces Jacob rasgó sus vestidos, y puso cilicio sobre sus lomos, y guardó luto por su hijo muchos días». (2 Samuel 3:31) «Entonces dijo David a Joab, y a todo el pueblo que con él estaba: Rasgad vuestros vestidos, y ceñíos de cilicio, y haced duelo delante de Abner. Y el rey David iba detrás del féretro». En algunos casos, los que estaban de duelo se sentaban o dormían sobre saco. (2 Samuel 21:10) «Entonces Rizpa hija de Aja tomó una tela de cilicio y la tendió para sí sobre el peñasco, desde el principio de la siega hasta que llovió sobre ellos agua del cielo; y no dejó que ninguna ave del cielo se posase sobre ellos de día, ni fieras del campo de noche». (Isaías 58:5) «¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?». (Joel 1:13) «Ceñíos y lamentad, sacerdotes; gemid, ministros del altar; venid, dormid en cilicio, ministros de mi Dios; porque quitada es de la casa de vuestro Dios la ofrenda y la libación». Los siervos de Ben-hadad llevaban saco sobre las caderas y sogas sobre la cabeza cuando suplicaron por la vida de su rey delante de Acab. (1 Reyes 20:31, 32). Solía llevarse directamente sobre la piel y a veces con otras vestiduras encima (Job 16:15) «Cosí cilicio sobre mi piel, Y puse mi cabeza en el polvo». (Isaías 32:11) «Temblad, oh indolentes; turbaos, oh confiadas; despojaos, desnudaos, ceñid los lomos con cilicio». (1 Reyes 21:27) «Y sucedió que cuando Acab oyó estas palabras, rasgó sus vestidos y puso cilicio sobre su carne, ayunó, y durmió en cilicio, y anduvo humillado». (2 Reyes 6:30) «Cuando el rey oyó las palabras de aquella mujer, rasgó sus vestidos, y pasó así por el muro; y el pueblo vio el cilicio que traía interiormente sobre su cuerpo». mientras que en otros casos puede que posiblemente haya estado “ceñido” sobre la ropa interior. (Ezequiel 7:18) «Se ceñirán también de cilicio, y les cubrirá terror; en todo rostro habrá vergüenza, y todas sus cabezas estarán rapadas». (Joel 1:8) «Llora tú como joven vestida de cilicio por el marido de su juventud».
Como resultado de la predicación de Jonás, el rey de Nínive emitió el decreto de que no solo deberían seguir su ejemplo de ponerse saco todas las personas de la ciudad, sino que incluso los ‘animales domésticos’ deberían cubrirse con él. (Jonás 3:6-8).
Los profetas hebreos llevaban saco ocasionalmente cuando tenían que comunicar mensajes de advertencia y hacer llamadas al arrepentimiento, o cuando oraban con expresiones de arrepentimiento a favor del pueblo. (Isaías 20:2) «en aquel tiempo habló Jehová por medio de Isaías hijo de Amoz, diciendo: Vé y quita el cilicio de tus lomos, y descalza las sandalias de tus pies. Y lo hizo así, andando desnudo y descalzo». (Daniel 9:3) «Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza». compárese con (Apocalipsis 11:3) «Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio». Lo llevaban tanto el rey como el pueblo en momentos de gran crisis o al recibir noticias calamitosas. (2 Reyes 19:1) «Cuando el rey Ezequías lo oyó, rasgó sus vestidos y se cubrió de cilicio, y entró en la casa de Jehová». (Isaías 15:3) «Se ceñirán de cilicio en sus calles; en sus terrados y en sus plazas aullarán todos, deshaciéndose en llanto». (Isaías 22:12) «Por tanto, el Señor, Jehová de los ejércitos, llamó en este día a llanto y a endechas, a raparse el cabello y a vestir cilicio».
tip, UTEN COST TEJI ver, CILICIO vet, Un tejido basto hecho de pelo, con el que se fabricaban sacos y vestidos burdos. Cuando alguien se vestía con saco como símbolo de dolor o de arrepentimiento, se llevaba en contacto directo con la piel, y no se sacaba por la noche; en estos casos las cenizas eran un frecuente acompañamiento (1 Reyes 21:27) «Y sucedió que cuando Acab oyó estas palabras, rasgó sus vestidos y puso cilicio sobre su carne, ayunó, y durmió en cilicio, y anduvo humillado». (2 Reyes 6:30) «Cuando el rey oyó las palabras de aquella mujer, rasgó sus vestidos, y pasó así por el muro; y el pueblo vio el cilicio que traía interiormente sobre su cuerpo». (Job 16:15) «Cosí cilicio sobre mi piel, Y puse mi cabeza en el polvo». (JoeI 1:13) «Ceñíos y lamentad, sacerdotes; gemid, ministros del altar; venid, dormid en cilicio, ministros de mi Dios; porque quitada es de la casa de vuestro Dios la ofrenda y la libación». (Apocalipsis 6:12) «Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre». (véase CILICIO.)
ver VESTIDO
vestidos IV.
ver VESTIDO
Saco (heb. generalmente 'amtjath, 'costal', saq, 'saco', cilicio';* tsiqqâlôn, 'alforja'). Con 2 excepciones en la RVR, y , las referencias bíblicas en que aparece esta palabra tienen que ver en todos los casos con las bolsas de trigo que José dio a sus hermanos en Egipto (Gen_42-44). Sacrifícios y Ofrendas. Productos de origen animal o vegetal que se presentaban al Señor como una expresión de adoración, gratitud o dedicación, o para la expiación del pecado. En el AT se emplean los siguientes términos hebreos genéricos para sacrificios y ofrendas: 1. Minjâh, 'ofrenda' cruenta e incruenta; luego, en la ley levítica, 'ofrenda de cereal' (, 36; ; 19:21; etc.). Cabe acotar que para designar el sacrificio cruento en general se usa el heb. zebaj (de la raíz verbal zbj, 'inmolar para el sacrificio'). 2. Qorbân,'ofrenda' y/o 'don' santificados ( 7; etc.). 3. Terûmâh, 'contribución' (; ; etc.). En -7 y 48:8-21 el término hebreo significa la porción de tierra adjudicada al santuario y a los sacerdotes, un área que debía ser muy santa. Véase Ejido. El sistema de sacrificios fue establecido 1024 cuando el pecado entró en el mundo (, 4), y sirvió durante los siglos siguientes como un recordativo de que su paga es muerte, y que la vida eterna se puede lograr únicamente como un don de Dios (). Por siglos los sacerdotes eran los jefes de cada familia, pero en el monte Sinaí se hizo provisión sistemática para varias clases de sacrificios, y con el tiempo todos ellos eran ofrecidos por los sacerdotes. De una manera u otra, todos prefiguraban al inmensamente más grande, al del 'Cordero de Dios' (; cf ). Las ofrendas por el pecado y la transgresión, en particular, representaban el sacrificio vicario de Cristo, que 'fue herido por nuestras rebeliones' (ls. 53:4, 5; cf v 6). En sí y por sí misma, ninguna ofrenda cruenta del AT no podía, y en realidad nunca pudo, 'quitar los pecados' (, 11) ni tampoco 'hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto' (9:9). Sólo el inmaculado sacrificio de Cristo puede 'limpiar' la 'conciencia de obras muertas' (vs 11-15). La verdad fundamental expresada simbólicamente por los sacrificios era que 'sin derramamiento de sangre no se hace remisión' del pecado (v 22), y que esta muerte es vicaria (,6). En Levítico (especialmente los cps 1-7, 16 y 23), y en Exodo y Números, se nos da detallada información acerca de los diversos sacrificios. Los sacrificios y las ofrendas del AT se pueden clasificar tomando en cuenta su propósito, quién las ofrecía y su clase. I. Propósito. 1. El 'holocausto' (ofrenda totalmente quemada) expresaba adoración, gratitud y dedicación. Representaba la adoración inalterable e ininterrumpida y la devoción de la totalidad de la congregación al Señor. 2. Las ofrendas 'por el pecado' representaban la confesión de las faltas cometidas contra Dios, y su expiación; por otra parte, las ofrendas por 'la transgresión' y 'la culpa' implicaban la confesión del mal cometido contra los hombres y la restitución por el daño o la pérdida infligidos, aunque la diferencia exacta entre ellas no siempre es clara. 3. Las ofrendas 'de paz' expresaban gratitud, buena voluntad, fraternidad y el cumplimiento de ciertos votos. II. Quién las ofrecía. Se establecía una diferencia entre los sacrificios que se realizaban en favor de toda la nación y los que se ofrecían por los individuos. 1. Entre los primeros se encontraban los holocaustos regulares (es decir, los que se ofrecían en momentos previamente establecidos); todas las ofrendas periódicas por el pecado; las que se presentaban en ocasiones determinadas por faltas cometidas por todo el pueblo; holocaustos especiales que se ofrecían junto con las ofrendas por el pecado cometido por toda la congregación; y la ofrenda de paz regular que se presentaba junto con el pan del Pentecostés. 2. Las que ofrecían los individuos eran todos los holocaustos y las ofrendas por pecados especiales (requeridas en circunstancias específicas), con excepción de los holocaustos y las ofrendas por pecados especiales de toda la congregación; todas las ofrendas por la transgresión y la culpa; y todas las ofrendas especiales de paz. La ofrenda de un príncipe era más complicada que la requerida del común del pueblo, en armonía con su cargo y su responsabilidad; lo mismo ocurría con los sacerdotes, para quienes se establecía, además, un holocausto especial ofrecido en el momento de su consagración. Todos los holocaustos especiales, las ofrendas por el pecado y las de paz, y todas las ofrecidas por la transgresión, eran siempre en favor de individuos. III. Clases de sacrificios que se presentaban. Excepto las ofrendas por el pecado de una persona muy pobre, se prescribía para las diversas ofrendas específicamente la selección de animales 'limpios' y sin tacha del rebaño o la hacienda; en algunos casos pichones de palomas, o adultas. Algunos debían ser machos, otros hembras, y había casos en que era indistinto que fueran machos o hembras. A veces se especificaban ciertas clases de corderos y carneros, y en ocasiones un cordero o un carnero se podía emplear indistintamente. Entre los animales grandes se especificaban los bueyes y los becerros. Junto con todos los holocaustos, las ofrendas de paz y algunas otras, se prescribían productos de origen vegetal, constituidos por granos, harina de trigo o de cebada, a menudo elaboradas en forma de pan; a éstos se les añadía sal, aceite e incienso y libaciones de vino (-7; -11). En el caso de las ofrendas de origen vegetal, después de haber ofrecido una porción, el resto generalmente lo comían el sacerdote y el oferente. No se nos dice nada acerca de las libaciones; algunos creen que en un comienzo se derramaban sobre la ofrenda que acompañaban, y Josefo nos dice que en su tiempo se las derramaba alrededor del altar. Un holocausto diario regular se ofrecía cada mañana y cada tarde a lo largo de todo el año, incluso en los días cuando otras ofrendas ya estaban prescriptas. Se requerían holocaustos adicionales durante los sábados, las nuevas lunas, las 3 grandes festividades anuales 1025 -la fiesta de los Panes sin Levadura, de las Semanas (Pentecostés) y de los Tabernáculos (las Cabañas)-, el día de Año Nuevo y el Día de la Expiación. Se ofrecían holocaustos especiales: con la ofrenda del pecado en favor de la congregación, en ocasión de la dedicación de los sacerdotes, junto con el voto de nazareato, con la ofrenda por el pecado en favor de los pobres, para la purificación de algunas contaminaciones corporales, por la lepra, después de un parto, por algunos individuos voluntariamente, o por lo que estaba prescripto que acompañaran ciertas otras ofrendas. Las ofrendas regulares por el pecado se ofrecían en favor de toda la congregación en ocasión de las lunas nuevas, del Año Nuevo y del Día de la Expiación; y durante las 3 grandes festividades nacionales. Se requerían ofrendas especiales por el pecado: 1. En ocasión de la dedicación de los sacerdotes y los levitas. 2. En el caso de violación accidental del voto de nazareato y cuando se completaba un voto. 3. Por el pecado de la congregación. 4. Por el pecado de un sacerdote o dirigente. 5. Por los pecados individuales. También se requería una ofrenda por el pecado en relación con impurezas corporales, en oportunidad del parto o para la purificación de la lepra. El sacrificio por la culpa siempre era individual, y se ofrecía en caso de ofensas como el perjurio, el sacrilegio involuntario, el fraude, los robos; además, en algunos casos se estipulaba una especie de compensación. En el día de Pentecostés se requerían ofrendas o sacrificios de paz. Algunos de paz especiales se ofrecían en relación con el cumplimiento de un voto, en particular el de nazareato, y cuando se consagraba sacerdotes. Además, todos podían ofrecer sacrificios pacíficos en cualquier momento. También existía una diferencia en el procedimiento que se seguía al ofrecer los diferentes sacrificios. Los holocaustos siempre se consumían totalmente sobre el altar, y la sangre se vertía separadamente sobre el mismo (y en un caso al costado, Lev_1). En el sacrificio por el pecado, por un sacerdote o por la congregación, la sangre siempre se asperjaba delante del velo, y con algo de ella se untaban los cuernos del altar de oro (cp 4). Pero cuando se trataba del sacrificio por el pecado, ofrecido individualmente por un dirigente o por el común del pueblo, la sangre se ponía sobre los cuernos del altar de los holocaustos. En ambos casos, el resto de la sangre se derramaba al pie del altar de los holocaustos. Ciertas porciones definidas de los animales que se presentaban como ofrendas por el pecado se quemaban sobre el altar; el resto, si involucraba a un sacerdote o a la congregación, se consumía a fuego fuera del campamento (cp 4); sin embargo, cuando el sacrificio por el pecado era individual, de un dirigente o de alguien del común del pueblo, el sacerdote debía comer la carne del animal (6:25, 29). En el caso de los animales ofrecidos por la culpa, el procedimiento que se seguía era semejante al de los sacrificios por el pecado, sólo que la sangre se rociaba alrededor del altar en lugar de ponerla sobre los cuernos del mismo (7:1-7). También se rociaba alrededor del altar la sangre de los animales ofrecidos como sacrificios de paz (cp 3). Algunas porciones definidas del animal eran 'mecidas' y 'elevada', delante del Señor, y quedaban con el sacerdote (7:29-34); el resto tenía que ser comido por los que presentaban el sacrificio de paz y sus familiares (7:11-21; cf ,7; 27:7). Para los pecados cometidos 'con soberbia', esto es, en rebeldía contra el pacto y sus provisiones, no había sacrificios previstos (). El sacrificio se presentaba a la puerta del santuario, donde quien lo ofrecía ponía sus manos sobre la cabeza de la víctima para dedicarla a Dios y hacer de ella su verdadero representante y sustituto. Quien la ofrecía derramaba la sangre -esto fue después tarea del sacerdote- y éste la aplicaba simbólicamente. A esto le seguía la total destrucción del sacrificio por medio del fuego, o de partes de él, o la ingestión de algunas porciones, tal como estaba prescripto para los diferentes casos. El sistema de sacrificios era un medio educativo adaptado a la comprensión de la gente de aquel tiempo, y tenía como propósito ayudarles a desarrollar conceptos correctos con respecto a la santidad de Dios, el carácter aborrecible del pecado y acerca de cómo podían acercarse al Señor para reconciliarse con él. Pero tanto el AT (-8) como el NT (; 12:7) aclaran que su importancia estaba subordinada a la piedad práctica. Mientras Cristo vivió en esta tierra, el sistema de sacrificios estaba en pleno funcionamiento, y él lo sancionó (, 24; 8:4; 23:2, 3; cf Gá. 4:4). También subrayó su carácter simbólico (Mt, 26:28). Del mismo modo, Pablo se refiere a ellos como tipos o símbolos del verdadero sacrificio de Cristo(1Co. 5:7; cf -11). Bib.: FJ-AJ iii.9.4. La tabla que aparece en las páginas siguientes resume los ofrecidos por grupos o individuos, en momentos y con propósitos definidos, y la clase de ofrenda que se prescribía para cada caso (cf CBA 1:710-723).1026 TABLA DE SACRIFICIOS Y OFRENDAS I 1027 TABLA DE SACRIFICIOS Y OFRENDAS II 1028