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5.0★★★★★
(Hermano del Padre).
1. Hijo de Omrí y rey del reino norteño de Israel. Gobernó en Samaria durante veintidós años, desde aproximadamente 940 a. E.C. (1 Reyes 16:28-29).
Tolera la adoración falsa. Acab tuvo uno de los peores comportamientos en lo que respecta a la adoración verdadera. No solo toleró la forma corrompida de adoración a Jehová por medio de los becerros de oro que Jeroboán había mandado hacer, sino que además permitió que la adoración a Baal infectara a Israel a una escala sin precedentes como consecuencia de su matrimonio con Jezabel, la hija de Etbaal, rey de Sidón. Josefo llama Itobalo a Etbaal cuando cita a Menandro, un historiador de la antigüedad, y dice que fue sacerdote de Astarté antes de ascender al trono, lo que consiguió asesinando al rey. (Contra Apión, libro I, sec. 18.)
Acab permitió que su esposa pagana Jezabel lo indujera a adorar a Baal, a construirle un templo y a erigir un poste sagrado en honor de Astoret (Astarté). (1 Reyes 16:30-33). En poco tiempo ya había cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y cuatrocientos profetas del poste sagrado, todos los cuales comían de la mesa real de Jezabel. (1 Reyes 18:19) «Envía, pues, ahora y congrégame a todo Israel en el monte Carmelo, y los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal, y los cuatrocientos profetas de Asera, que comen de la mesa de Jezabel». Mataron a espada a los profetas verdaderos de Jehová, pero gracias a la acción de Abdías, hombre de fe que llevaba los asuntos de la casa de Acab, se conservó con vida a cien de ellos, pues los escondió en cuevas donde subsistieron a base de pan y agua. (1 Reyes 18:3-4, 13); (1 Reyes 19:10) «El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida».
Por haberse vuelto a la adoración de Baal, Elías le informó a Acab que habría una gran sequía, que, según (Lucas 4:25) «Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra». Y (Santiago 5:17) «Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses». Duró tres años y seis meses. (1 Reyes 17:1) «Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra». (1 Reyes 18:1) «Pasados muchos días, vino palabra de Jehová a Elías en el tercer año, diciendo: Vé, muéstrate a Acab, y yo haré llover sobre la faz de la tierra». Únicamente volverían las lluvias ‘por orden de la palabra’ de Elías, y a pesar de que Acab lo buscó en todas las naciones y reinos circundantes, se mantuvo fuera de su alcance hasta el tiempo debido. (1 Reyes 17:8-9); (1 Reyes 18:2, 10). Acab trató de culparle de la sequía y el hambre, acusación que Elías refutó, mostrando que la verdadera causa era la adoración a Baal que Acab patrocinaba. Una prueba que se llevó a cabo en la cima del monte Carmelo demostró que Baal era una nulidad y puso de manifiesto que Jehová era el Dios verdadero. Los profetas de Baal fueron muertos por mandato de Elías y poco después cayó un aguacero que puso fin a la sequía. (1 Reyes 18:17-46). Acab regresó a Jezreel, donde estaba su esposa, y le informó de las actividades de Elías contra la adoración a Baal. Jezabel reaccionó profiriendo una amenaza violenta contra Elías, de modo que este huyó al monte Horeb. (1 Reyes 19:1-8).
Construcción de la capital; victorias sobre Siria. Se cree que entre las obras de construcción de Acab estuvo la finalización de las fortificaciones de la ciudad de Samaria, que, según las excavaciones arqueológicas, comprendían tres muros de gran solidez y muy bien construidos. También se descubrió una plataforma palaciega que medía unos 90 m. por 180 m., con una pared de sillería fina que la rodeaba. Se encontraron numerosos paneles de marfil para decorar muebles y paredes, lo que quizás guarde relación con “la casa de marfil” de Acab mencionada en (1 Reyes 22:39) «El resto de los hechos de Acab, y todo lo que hizo, y la casa de marfil que construyó, y todas las ciudades que edificó, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?». (GRABADO, vol. 1, pág. 948); compárese con (Amós 3:15) «Y heriré la casa de invierno con la casa de verano, y las casas de marfil perecerán; y muchas casas serán arruinadas, dice Jehová». (Amós 6:4) «Duermen en camas de marfil, y reposan sobre sus lechos; y comen los corderos del rebaño, y los novillos de en medio del engordadero».
Pronto fueron puestas a prueba la riqueza de la ciudad y su fortaleza: el rey sirio Ben-hadad II, a la cabeza de una coalición de treinta y dos reyes, sitió Samaria. Aunque en un principio Acab asintió sumisamente a las demandas de su agresor, luego dejó de someterse para impedir lo que hubiera significado el saqueo completo de su palacio. Las negociaciones de paz fracasaron y Acab, por dirección divina, empleó una estratagema de batalla que tomó al enemigo desprevenido; hubo una gran matanza, pero Ben-hadad logró escapar. (1 Reyes 20:1-21).
Convencido de que Jehová era solo un “Dios de montañas”, Ben-hadad regresó al año siguiente con una fuerza militar igualmente numerosa, pero se formó para la batalla en los llanos próximos a Afeq, en el territorio de Manasés, en vez de avanzar hacia la región montañosa de Samaria. Véase AFEQ Números 5. Las fuerzas israelitas se dirigieron al lugar de la batalla, pero parecían “dos rebañuelos de cabras” en comparación con el imponente campamento sirio. Jehová prometió demostrar que los condicionamientos geográficos no afectan su poder. Con esta garantía, las fuerzas de Acab infligieron al enemigo una derrota aplastante. (1 Reyes 20:26-30). No obstante, de manera muy similar a como actuó el rey Saúl con Agag el amalequita, Acab perdonó la vida a Ben-hadad y celebró un pacto con él, según el cual se devolverían a Israel las ciudades capturadas y Acab podría asignarse ciertas calles en Damasco, probablemente para establecer en ellas bazares o mercados con el fin de fomentar su comercio en la capital siria. (1 Reyes 20:31-34). Al igual que en el caso de Saúl, Jehová condenó a Acab por ello y predijo calamidad futura para él y su pueblo. (1 Reyes 20:35-43).
El asesinato de Nabot y sus consecuencias. Durante un intervalo de paz de tres años, Acab se interesó en adquirir la viña de Nabot de Jezreel, una porción de tierra que anhelaba debido a que lindaba con los terrenos del palacio donde residía. Cuando Nabot rehusó acceder a esta petición sobre la base de la ley de Dios concerniente a la inviolabilidad de las posesiones hereditarias, Acab, malhumorado, se retiró a su casa y se echó en su lecho de cara a la pared, rehusando comer. Una vez que se enteró de la causa de su abatimiento, la pagana Jezabel planeó el asesinato de Nabot so pretexto de someterlo a un juicio por blasfemia, usando para ello cartas escritas en nombre de Acab. Cuando este fue a tomar posesión de la codiciada porción de terreno, Elías se encontró con él allí y lo denunció con severidad, diciéndole que era un asesino y que se había vendido para hacer lo malo ante el apremio constante de su esposa pagana. Así como los perros habían lamido la sangre de Nabot, del mismo modo lamerían la de Acab, y a Jezabel misma y a los descendientes de Acab se los comerían los perros y las aves de rapiña. Estas palabras afectaron mucho a Acab, quien, sintiendo profundo pesar, ayunó vestido de saco, ora sentándose, ora andando desalentado. Sobre esta base se le extendió una medida de misericordia con relación a cuándo le acaecería dicha calamidad a su casa. (1 Reyes 21:1-29).
Una alianza matrimonial entre la hija de Acab, Atalía, y Jehoram, el hijo del rey Jehosafat, fortaleció las relaciones del rey de Israel con Judá, al S. (1 Reyes 22:44) «Y Josafat hizo paz con el rey de Israel». (2 Reyes 8:18, 26); (2 Crónicas 18:1) «Tenía, pues, Josafat riquezas y gloria en abundancia; y contrajo parentesco con Acab». En una visita de cortesía que Jehosafat efectuó a Samaria, Acab le indujo a apoyarle para reconquistar Ramot-galaad a los sirios, quienes, al parecer, no habían cumplido en su totalidad con los términos del pacto que Ben-hadad había hecho. Un grupo de profetas falsos aseguraron a coro el éxito, pero Jehosafat pidió que se llamara a Micaya, profeta odiado por Acab, quien predijo calamidad sin paliativos. Acab ordenó que le detuvieran y testarudamente procedió al ataque, pero, aunque tuvo la precaución de disfrazarse, le alcanzó una flecha perdida que le causó una muerte lenta. Llevaron su cuerpo a Samaria para enterrarlo, y cuando “empezaron a lavar el carro de guerra junto al estanque de Samaria, [...] los perros se pusieron a lamer su sangre”. Las excavaciones realizadas en la esquina noroccidental del espacioso patio del palacio de Samaria pusieron al descubierto una gran cuenca artificial que bien pudo haber sido el lugar donde se cumplió la profecía. (1 Reyes 22:1-38).
Inscripciones moabitas y asirias. Durante el reinado de Acab se hace mención de la reconstrucción de Jericó, posiblemente como parte de un proyecto de fortalecimiento del control de Israel sobre Moab. (1 Reyes 16:34) «En su tiempo Hiel de Bet-el reedificó a Jericó. A precio de la vida de Abiram su primogénito echó el cimiento, y a precio de la vida de Segub su hijo menor puso sus puertas, conforme a la palabra que Jehová había hablado por Josué hijo de Nun». Compárese con (2 Crónicas 28:15) «Y se levantaron los varones nombrados, y tomaron a los cautivos, y del despojo vistieron a los que de ellos estaban desnudos; los vistieron, los calzaron, y les dieron de comer y de beber, los ungieron, y condujeron en asnos a todos los débiles, y los llevaron hasta Jericó, ciudad de las palmeras, cerca de sus hermanos; y ellos volvieron a Samaria». La Piedra Moabita del rey Mesá de Moab habla de la dominación que ejercieron sobre los moabitas el rey Omrí y su hijo.
En las inscripciones asirias sobre la batalla que Salmanasar III libró en Qarqar contra una coalición de doce reyes, se menciona a a-ha-ab-bu como miembro de aquella coalición. La mayoría de los doctos consideran que ese nombre se refiere al rey Acab de Israel, aunque tal alegación es cuestionable, como se explica en el artículo SALMANASAR Números 1.
2. Falso profeta exiliado en Babilonia; hijo de Qolaya. Jeremías predijo que Nabucodonosor ‘asaría al fuego’ a este profeta, inmoral y mentiroso, y a su compañero. (Jeremías 29:21-23).
(Mi padre es hermano). Nombre de personas del AT.
1. Hijo de •Omri y séptimo rey (873-853 a.C.) de Israel (1 Reyes 21:1-19).
Contra A. se levantó Elías, que le reprochó sus pecados (1 Reyes 20:1-43).
A. fue el primer rey de Israel que hizo la paz con Judá. Josafat vino a visitarle, y ambos decidieron pelear contra los sirios. Los profetas falsos de A. le predecían la victoria, pero Josafat pidió que se consultara a un profeta de Jehová. Fue traído •Micaías, que dijo que serían derrotados. A. se disfrazó para pelear como un soldado cualquiera, pero un hombre que lanzó una flecha al azar le hirió, y murió poco después (1 Reyes 22:1-37). La historia secular registra una alianza entre A. y Ben-adad, que pelearon contra el rey asirio •Salmanasar III en la batalla de Karkar, junto al río Orontes, en Siria, y fueron vencidos.
2. Hijo de Colaías. Uno de los profetas falsos que anunciaban paz a los habitantes de Jerusalén en los días de Jeremías. A. vivía haciendo maldad y cometiendo adulterio. Jeremías profetizó que el rey de Babilonia lo asaría al fuego (Jeremías 29:21-23).
(heb., ’ah’av, hermano del padre).
1. Hijo de Omri y séptimo rey de Israel, el reino del norte, reinó 22 años (873-851 a. de J. C.). Políticamente, Acab fue uno de los reyes más poderosos de Israel. Bajo su reinado Israel gozaba de paz con Judá y mantenía su dominio sobre Moab, que pagaba un tributo considerable (2 Reyes 3:4) «Entonces Mesa rey de Moab era propietario de ganados, y pagaba al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros con sus vellones». Salió a batalla en tres ocasiones diferentes en sus últimos años contra Ben-hadad, rey de Siria. Aunque tuvo grandes triunfos en sus dos primeras campañas, fue derrotado y herido mortalmente en la tercera.
Acab debe su prominencia en el AT a la apostasía religiosa ocurrida en Israel durante su reinado. De él se dijo que hizo lo malo ante los ojos de Jehovah, más que todos los que habían reinado antes de él (1 Reyes 21:25) «A la verdad ninguno fue como Acab, que se vendió para hacer lo malo ante los ojos de Jehová; porque Jezabel su mujer lo incitaba». Su matrimonio con Jezabel, hija del rey de los sidonios, era políticamente ventajoso, pero religiosamente desastroso. Jezabel introdujo la adoración idólatra de Baal en Israel y las orgías licenciosas de la diosa Asera.
También instituyó una dura persecución contra los seguidores del Señor y mató a todos los profetas del Señor, con excepción de 100 que Abdías escondió (1 Reyes 19:14) «El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida».
En este período crítico de la historia de Israel, Dios levantó a Elías cuyo fiel ministerio culminó en el enfrentamiento con los profetas de Baal en el monte Carmelo (1 Reyes 18).
La corrupción religiosa de Acab era tanta como su amor por la riqueza material y ostentación, p. ej., su palacio de marfil detalladamente ornamentado (1 Reyes 22:34) «Y un hombre disparó su arco a la ventura e hirió al rey de Israel por entre las junturas de la armadura, por lo que dijo él a su cochero: Da la vuelta, y sácame del campo, pues estoy herido».
2. Falso profeta que engañó a los judíos en Babilonia. Juntándose con Sedequías, otro falso profeta, Acab predijo un pronto retorno a Jerusalén. Por este pecado y su conducta inmoral, Jeremías profetizó que serían quemados en la hoguera por orden del rey de Babilonia y que sus nombres darían origen a una maldición (Jeremías 29:21-23).
Ajab.
(heb., ’ah’av, hermano del padre). 1. Hijo de Omri y séptimo rey de Israel, el reino del norte, reinó 22 años (873-851 a. de J. C.). Políticamente, Acab fue uno de los reyes más poderosos de Israel. Bajo su reinado Israel gozaba de paz con Judá y mantenía su dominio sobre Moab, que pagaba un tributo considerable (2 Reyes 3:4) «Entonces Mesa rey de Moab era propietario de ganados, y pagaba al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros con sus vellones». Salió a batalla en tres ocasiones diferentes en sus últimos años contra Ben-hadad, rey de Siria. Aunque tuvo grandes triunfos en sus dos primeras campañas, fue derrotado y herido mortalmente en la tercera.
Acab debe su prominencia en el AT a la apostasía religiosa ocurrida en Israel durante su reinado. De él se dijo que hizo lo malo ante los ojos de Jehovah, más que todos los que habían reinado antes de él (1 Reyes 16:30) «Y reinó Acab hijo de Omri sobre Israel en Samaria veintidós años. Y Acab hijo de Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehová, más que todos los que reinaron antes de él». y no hubo realmente nadie como Acab, que se vendiera para hacer lo malo ante los ojos de Jehovah, pues su mujer Jezabel lo incitaba (1 Reyes 21:25) «(A la verdad ninguno fue como Acab, que se vendió para hacer lo malo ante los ojos de Jehová; porque Jezabel su mujer lo incitaba». Su matrimonio con Jezabel, hija del rey de los sidonios, era políticamente ventajoso, pero religiosamente desastroso. Jezabel introdujo la adoración idólatra de Baal en Israel y las orgías licenciosas de la diosa Asera.
También instituyó una dura persecución contra los seguidores del Señor y mató a todos los profetas del Señor, con excepción de 100 que Abdías escondió (1 Reyes 18:4) «Porque cuando Jezabel destruía a los profetas de Jehová, Abdías tomó a cien profetas y los escondió de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los sustentó con pan y agua». Comparar (1 Reyes 9:14) «E Hiram había enviado al rey ciento veinte talentos de oro».
En este período crítico de la historia de Israel, Dios levantó a Elías cuyo fiel ministerio culminó en el enfrentamiento con los profetas de Baal en el monte Carmelo (1 Reyes 18).
La corrupción religiosa de Acab era tanta como su amor por la riqueza material y ostentación, p. ej., su palacio de marfil detalladamente ornamentado (1 Reyes 22:39) «El resto de los hechos de Acab, y todo lo que hizo, y la casa de marfil que construyó, y todas las ciudades que edificó, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?». Codició la viña de Nabot y la consiguió (después que Jezabel consiguiera que testigos falsos testificaran contra Nabot y que lo hiciera apedrear hasta morir).
Por este crimen, Dios dijo que toda la posteridad de Acab sería cortada (1 Reyes 21:21) «He aquí yo traigo mal sobre ti, y barreré tu posteridad y destruiré hasta el último varón de la casa de Acab, tanto el siervo como el libre en Israel». De la misma manera que en las dos dinastías anteriores, las de Jeroboam y Baasa. Esta profecía de Elías (1 Reyes 21:19) «Y le hablarás diciendo: Así ha dicho Jehová: ¿No mataste, y también has despojado? Y volverás a hablarle, diciendo: Así ha dicho Jehová: En el mismo lugar donde lamieron los perros la sangre de Nabot, los perros lamerán también tu sangre, tu misma sangre». Se cumplió al pie de la letra con el hijo de Acab, Joram (2 Reyes 9:24-26) y en parte con Acab mismo (1 Reyes 22:38) «Y lavaron el carro en el estanque de Samaria; y los perros lamieron su sangre (y también las rameras se lavaban allí), conforme a la palabra que Jehová había hablado». La ejecución de la sentencia, sin embargo, fue demorada por el arrepentimiento de Acab (1 Reyes 21:27-29). Acab también pecó al no discernir la voluntad del Señor, perdonando al vencido Ben-hadad de Siria (1 Reyes 20:20-43).
La predicción de su propia muerte (1 Reyes 20:42) «Y él le dijo: Así ha dicho Jehová: Por cuanto soltaste de la mano el hombre de mi anatema, tu vida será por la suya, y tu pueblo por el suyo». Se cumplió cuando fue muerto en batalla en Ramot de Galaad (1 Reyes 22:34) «Y un hombre disparó su arco a la ventura e hirió al rey de Israel por entre las junturas de la armadura, por lo que dijo él a su cochero: Da la vuelta, y sácame del campo, pues estoy herido». 2. Falso profeta que engañó a los judíos en Babilonia. Juntándose con Sedequías, otro falso profeta, Acab predijo un pronto retorno a Jerusalén. Por este pecado y su conducta inmoral, Jeremías profetizó que serían quemados en la hoguera por orden del rey de Babilonia y que sus nombres darían origen a una maldición (Jeremías 29:21-23).
(hebreo asirios AhÉaµbu, ‘el hermano (divino) es padre’).
1. Hijo y sucesor de Omri, fundador de la dinastía, que reinó como séptimo rey de Isreal durante veintidós años, alrededor de 874–852 antes de la era cristiana (1 Reyes 16:28) «Y Omri durmió con sus padres, y fue sepultado en Samaria, y reinó en lugar suyo Acab su hijo». Se casó con Jezabel, hija de Et-baal, rey de Sidón y sacerdote de Astarté.
I. Historia política
Fortificó ciudades israelitas (1 Reyes 16.34) «En su tiempo Hiel de Bet-el reedificó a Jericó. A precio de la vida de Abiram su primogénito echó el cimiento, y a precio de la vida de Segub su hijo menor puso sus puertas, conforme a la palabra que Jehová había hablado por Josué hijo de Nun». (1 Reyes 22:39) «El resto de los hechos de Acab, y todo lo que hizo, y la casa de marfil que construyó, y todas las ciudades que edificó, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?». Y realizó extensos trabajos en su propia capital, *Samaria, como lo demuestran también las excavaciones (1 Reyes 16:32) «E hizo altar a Baal, en el templo de Baal que él edificó en Samaria». Su propio palacio estaba adornado con marfil (1 Reyes 21:1) "Pasadas estas cosas, aconteció que Nabot de Jezreel tenía allí una viña junto al palacio de Acab rey de Samaria". Compárese (Amós 3:15) «Y heriré la casa de invierno con la casa de verano, y las casas de marfil perecerán; y muchas casas serán arruinadas, dice Jehová».
A lo largo de su reinado hubo frecuentes guerras con Siria (compárese (1 Reyes 22:1) «Tres años pasaron sin guerra entre los sirios e Israel». Especialmente contra Ben-adad, quien, con sus aliados, sitió Samaria pero fue repelido (1 Reyes 20:1) «Entonces Ben-adad rey de Siria juntó a todo su ejército, y con él a treinta y dos reyes, con caballos y carros; y subió y sitió a Samaria, y la combatió».
Más tarde, en una batalla cerca de Afec, Acab derrotó en forma decisiva a Ben-adad, pero le perdonó la vida (1 Reyes 20:26-30), quizá a ambio de concesiones comerciales en Damasco, similares a las que se les había concedido a los mercaderes sirios en Samaria. Mantuvo vínculos económicos con los puertos fenicios como resultado de su matrimonio.
Los anales asirios demuestran que en 853 antes de la era cristiana, en la batalla de Carcar (Qarqar) a orillas del Orontes, Acab apoyó a Ben-adad con 2.000 carros y 10.000 hombres en un esfuerzo exitoso, si bien temporario, por detener el avance de *Salmanasar III hacia el suroeste (compárese ANETANET J. B. Pritchard, Ancient Near Eastern Texts, 1950; ² 1965; ³ 1969, página(s) 278–281).
Esta intervención fue una de las primeras causas de los posteriores avances asirios contra Israel. La preocupación con los asuntos sirios permitió a Moab, que fuera vasalla de Acab, rebelarse (Moabita, Piedra). Más tarde, sin embargo, Acab, con Josafat de Judá, luchó una vez más contra Siria (1 Reyes 22:3) «Y el rey de Israel dijo a sus siervos: ¿No sabéis que Ramot de Galaad es nuestra, y nosotros no hemos hecho nada para tomarla de mano del rey de Siria?».
Aunque había sido advertido por la profecía de Micaías sobre el resultado fatal que tendría, Acab participó en la batalla final en Ramot de Galaad, pero disfrazado. Fue herido mortalmente por una flecha perdida, y su cuerpo fue llevado a Samaria para ser sepultado. Su hijo Ocozías lo sucedió en el trono (1 Reyes 22:28-40).
II. Asuntos religiosos
Elías fue el profeta principal de su reinado. Acab fue influido por su mujer Jezabel, a quien autorizó a edificar un templo dedicado a Baal (de Tiro) en Samaria con su altar pagano, “Asera”, y asistentes (1 Reyes 16:32) «E hizo altar a Baal, en el templo de Baal que él edificó en Samaria». Jezabel alentó a un gran grupo de falsos profetas juntamente con los devotos de Baal (1 Reyes 18:19-20), y posteriormente instigó la oposición abierta a Yahvéh.
Los verdaderos profetas fueron asesinados, los altares dedicados al Señor fueron derribados, y Elías tuvo que huir para salvar su vida. Cien profetas, sin embargo, fueron ocultados por Abdías, mayordomo de Acab que temía a Dios (1 Reyes 18:3-4).
El fracaso de Acab, que no hizo cumplir la ley y la verdadera justicia, quedó ejemplificado en el juicio falso y la posterior muerte de Nabot, cuya viña fue anexada a los terrenos del palacio en Jezreel (1 Reyes 21:1-16). Esto hizo que Elías se encontrase nuevamente en la oposición abierta; su postura fue vindicada por Yahvéh en la prueba en el Carmelo, que echó por tierra las pretensiones de los profetas falsos. Elías profetizó el destino de Acab, de su mujer, y de su dinastía (1 Reyes 21:20-24). El reinado, señalado por su idolatría y la influencia nefasta de Jezabel (1 Reyes 21:25-26), afectó a generaciones posteriores para mal, y fue también condenado por Oseas y (Miqueas 6:16) «Porque los mandamientos de Omri se han guardado, y toda obra de la casa de Acab; y en los consejos de ellos anduvisteis, para que yo te pusiese en asolamiento, y tus moradores para burla. Llevaréis, por tanto, el oprobio de mi pueblo».
2. Acab, hijo de Colaías, fue uno de los dos profetas falsos denunciados por Jeremías por usar el nombre de Yahvéh. Su muerte, por fuego, a manos del rey de Babilonia fue predicha por el profeta (Jeremías 29:21) «Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, acerca de Acab hijo de Colaías, y acerca de Sedequías hijo de Maasías, que os profetizan falsamente en mi nombre: He aquí los entrego yo en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y él los matará delante de vuestros ojos».
D. J. Wiseman (Profesor de Asiriología, Universidad de Londres, Inglaterra).
AHAB, ACHAB.
Séptimo rey de Israel (874-853 a.C.), hijo de Omrí, aliado de Tiro, favoreció con la expansión comercial un fuerte sincretismo religioso (1 Reyes 16:29-30); con su mujer Jezabel fue el gran enemigo de Elías (1 Reyes 17:22) «Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él, y revivió». Rechazó a los arameos (1 Reyes 20:1-2, 23-24); hizo un pacto con ellos (1 Reyes 20:34) «Y le dijo Ben-adad: Las ciudades que mi padre tomó al tuyo, yo las restituiré; y haz plazas en Damasco para ti, como mi padre las hizo en Samaria.
Y yo, dijo Acab, te dejaré partir con este pacto. Hizo, pues, pacto con él, y le dejó ir». Mandó matar a Nabot (1 Reyes 21:2-3); asesinado con su familia (1 Reyes 22:28-29); (2 Reyes 9:7) «yo cortaré a Israel de sobre la faz de la tierra que les he entregado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo la echaré de delante de mí, e Israel será por proverbio y refrán a todos los pueblos». (2 Reyes 10:1-2); (2 Crónicas 18:1-19); (Miqueas 6:16) «Porque los mandamientos de Omri se han guardado, y toda obra de la casa de Acab; y en los consejos de ellos anduvisteis, para que yo te pusiese en asolamiento, y tus moradores para burla. Llevaréis, por tanto, el oprobio de mi pueblo».
Profeta mentiroso, maldijo a Jeremías (Jeremías 29:21) «Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, acerca de Acab hijo de Colaías, y acerca de Sedequías hijo de Maasías, que os profetizan falsamente en mi nombre: He aquí los entrego yo en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y él los matará delante de vuestros ojos».
Acab (heb. 'Aj'âb, 'hermano del Padre' [o sea, 'semejante al Padre'] o 'tío'; cun. Ahabbu y Ahi-abi; también aparece en un sello heb.). 1. Octavo rey (si se incluye a Tibni) del reino norteño de Israel, e hijo y sucesor de Omri. Reinó 22 años (874-853 a.C.). Se casó con Jezabel* (). Dirigente militar poderoso, mantuvo en sujeción a los moabitas (, 5; Piedra Moabita,* línea 8). Vivió en términos amistosos con los fenicios y mantuvo la paz con Judá, cuyo príncipe heredero se casó con Atalía* (, 26). Derrotó a los sirios 2 veces, y tuvo el ejercito más numeroso de todas las naciones que estaban entre Asiria y Egipto. Cuando Ben-adad II de Damasco y 14 32 aliados sitiaron Samaria, Acab los rechazó (-21) y un año más tarde les infligió una derrota aún mayor en la batalla de Afec (vs 22-30); también capturó a Ben-adad. Acab, sin embargo, se mostró neciamente magnánimo y le conservó la vida; más aún, lo liberó. Ben-adad prometió devolver ciertas ciudades que su padre había conquistado de Omri, padre de Acab, o como piensan algunos, de Baasa (15:18-22), y también hizo concesiones económicas al permitir que mercaderes israelitas abrieran negocios en los bazares de Damasco (20:31-34, DHH). Cuando los asirios bajo Salmanasar III amenazaron destruir la independencia de los pequeños estados de Siria y Palestina, se formó una coalición de 12 naciones bajo el liderazgo de Damasco para enfrentar al enemigo común. Las inscripciones de Salmanasar muestran que, de los ejércitos aliados, Acab (llamado Ahabbu mat Sir'ilâ, 'Acab el israelita') tenía la mayor fuerza en carros (2.000, de un total de 3.940) y una infantería de 10.000 soldados (de un total de 60.000). La batalla (que no se menciona en la Biblia) ocurrió en Qarqar, sobre el Orontes en la Siria central, en el 6º año de Salmanasar, que puede ser datado con bastante certeza como el 853 a.C. El registro de la participación de Acab en esta batalla provee el sincronismo más temprano entre las historias bíblica y secular. Véase Cronología V, C. Aunque los aliados no obtuvieron una victoria decisiva, los asirios fueron obligados a retroceder y dejar Siria sin conquistarla por el momento. Tan pronto se eliminó la amenaza común, se rompió la alianza y siguieron las antiguas disputas que existían entre las pequeñas naciones de Siria y Palestina. Acab se dispuso de inmediato a tomar la ciudad de Ramot de Galaad, que estaba en manos de los arameos de Siria desde hacía algún tiempo. En la batalla por esa ciudad fue mortalmente herido (-36). Su cuerpo fue llevado a Samaria para recibir sepultura y, como había predicho el Señor mediante Elías (21:19), los perros lamieron la sangre de Acab que había manchado su carro (22:38). El próspero reinado de Acab y sus conexiones amistosas con los fenicios trajo mucha riqueza a su país, permitiéndole ocuparse extensamente de construcciones, señaladas en la Biblia con unas pocas palabras (), pero confirmadas por las excavaciones en Samaria. Las ruinas de la ciudad indican que Acab construyó su palacio junto al de Omri y en parte sobre él, y que hizo decorar su residencia con placas de marfil hermosamente talladas por las que, evidentemente, se lo llegó a conocer como el Palacio de Marfil de Acab. De acuerdo con también había un palacio real en Jezreel. Véanse Marfil; Samaria. Aunque gozó de gran éxito militar y político, Acab fue débil en asuntos religiosos. 'Hizo lo malo ante los ojos de Jehová, más que todos los que reinaron antes que él' (). Permitió que su esposa pagana introdujera el culto a Baal y a Asera, y que persiguiera a los adoradores del Dios de Israel. Parece que Acab se consideraba un adorador de Jehová, puesto que consultó varias veces a los profetas de Jehová (20:13, 14, 22, 28; 22:8, 16), y dio por lo menos a 3 de sus hijos nombres que contenían parte del nombre divino Yahweh: Ocozías, Joram y Atalía. También cooperó en la realización de la confrontación entre Elías y los profetas de Baal, y no interfirió cuando Elías ordenó que esos sacerdotes fueran muertos (18:16-45). Toleró una reprensión del profeta por su necia magnanimidad hacia Ben-adad (20:35-43) y mostró tristeza por el asesinato de Nabot instigado por Jezabel (21:27-29), por el cual el profeta lo tuvo por responsable. Bib.: J. W. Jack, Samaria in Ahab's Time [Samaria en tiempos de Acab] (Edimburgo, 1929). 2. Profeta falso e inmoral de entre los exilados en Babilonia. Jeremías predijo que Nabucodonosor lo asaría (-23).