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Juan 15:5 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

5 Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto, porque fuera de mí, nada podéis hacer.

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Biblia Reina Valera 1960

5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

5 »Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

5 Yo soy la vid y ustedes las ramas. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, pero sin mí no pueden hacer nada.

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La Biblia Textual 3a Edicion

5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos. El que permanece en mí, y Yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

5 Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

5 Yo soy la vid, vosotros sois los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer.

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Juan 15:5
28 Mga Krus na Reperensya  

pero no tiene raíz en sí mismo mas es temporaria, viniendo tribulación o persecución a causa de la palabra, al instante se escandaliza.


En verdad, en verdad os digo: Si el grano de trigo, cayendo en la tierra, no muere, él solo queda, mas si muere, mucho fruto lleva.


No sois vosotros que me elegisteis, sino yo os elegí; y os puse para que vosotros vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca, para que cualquier cosa que pidiereis en el nombre mío al Padre os la dé.


Respondió pues Jesús, y díjoles: En verdad, en verdad os digo: El hijo no puede hacer nada de por si mismo sí no lo viere hacer al Padre, porque lo que aquél hiciere, esto hace también el hijo igualmente,


Si no fuese éste de parte de Dios, nada podría hacer.


y hay la salud en ningún otro, ni otro nombre hay puesto debajo del cielo, dado entre hombres, por el cual debemos ser salvados.


así los muchos somos un cuerpo en Cristo, pero individualmente miembros los unos de los otros,


Mas ahora libertados del pecado, hechos esclavos a Dios, tenéis vuestro fruto en santificación y el fin vida eterna,


Así, hermanos míos, vosotros tambien fuisteis muertos a la ley por el cuerpo del Cristo para ser a otro, al que fué despertado de los muertos, para que fructifiquemos a Dios.


La copa de la bendición que bendecimos ¿no es comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos ¿no es comunión del cuerpo de Cristo?


Porque como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también el Cristo;


Vosotros, pues, sois cuerpo de Cristo, y miembros en particular.


Porque nada podemos contra la verdad sino por la verdad.


El que provee de simiente al que siembra, proporcionará también pan para comer y multiplicará vuestra sementera y acrecentará los productos de vuestra justicia,


Mas el fruto del espíritu es amor, gozo, paz, longanimidad, benevolencia, bondad, fidelidad,


porque el fruto de la luz está en toda bondad, justicia y verdad,


y llenados de fruto de justicia que se llevan por Jesu-Cristo a la gloria y loor de Dios.


Todo lo puedo en él que me conforta;


No es que busque la dádiva, sino el fruto que abunde a cuenta de vosotros.


para andar de modo digno del Señor en todo agrado, llevando fruto en toda obra buena, y creciendo en el conocimiento de Dios,


llegada a vosotros como también en todo el mundo, fructificando y creciendo como también entre vosotros desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad,


Toda dádiva buena, todo don perfecto viene de arriba, descendiendo del Padre de las lumbres, en quien no hay mudanza, ni sombra de variación.


al cual allegándoos a piedra viva, desechada por los hombres, pero cerca de Dios escogida, preciosa,


Mas creced en gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesu-Cristo. A él la gloria, ahora y hasta el día de la eternidad.


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