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Juan 15:4 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede llevar por sí mismo fruto, si no permaneciere en la vid, así tampoco vosearos, si no permaneciereis en mí.

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Biblia Reina Valera 1960

4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vid, y ustedes tampoco pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mí.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 pero permanezcan en mí como yo permanezco en ustedes. Una rama no puede producir fruto por sí misma si no permanece unida a la vid; tampoco ustedes pueden producir fruto si no permanecen en mí.

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 Permaneced en mí, y Yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 Permaneced en mí como yo en vosotros. Del mismo modo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no está unido a la vid, así tampoco vosotros si no estáis unidos en mí.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

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Juan 15:4
29 Mga Krus na Reperensya  

O haced bueno el árbol, y bueno su fruto, o haced carcomido el árbol, y su fruto carcomido, porque por el fruto se conoce el árbol.


Y lo que en la buena tierra, son éstos los que, oyendo la palabra, en corazón sano y bueno la retienen y dan fruto con constancia.


En aquel día conoceréis vosotros que yo soy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros.


yo en ellos, y tú en mí para que sean hechos perfectamente uno, y para que el mundo conozca que tú me enviaste y los amaste como me amaste.


El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.


Decía pues Jesús a los que en él habían creído: Si vos otros permanecéis en mi palabra, sois verdaderamente mis discípulos,


el cual, al llegar y ver la gracia de Dios, regocijóse, y los exhortaba a todos a quedarse fieles al Señor con el propósito del corazón,


afirmando las almas de los discípulos, y exhortándolos a permanecer en la fe y que a través de muchas aflicciones, es menester que entremos en el reino de Dios.


Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. O ¿no os conocéis bien a vosotros mismos que Cristo Jesús está en vosotros, a menos que seáis reprobados?


Con Cristo he sido crucificado. Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí. Lo que ahora vivo en carne, lo vivo en la fe del hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí.


de modo que habite el Cristo por la fe en vuestros corazones, para que, estando arraigados y fundados en amor,


y llenados de fruto de justicia que se llevan por Jesu-Cristo a la gloria y loor de Dios.


con tal que permanezcáis en la fe, bien fundados y firmes, y sin ser removidos de la esperanza del evangelio que oísteis, el cual fué predicado en toda la creación que hay debajo del cielo, cuyo ministro' yo Pablo vine a ser.


a quienes quiso Dios hacer conocer cual es la riqueza de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria,


Como pues recibisteis al Cristo Jesús el Señor, en él andad,


Por eso yo también, no aguantando más. he mandado a conocer vuestra fe, por miedo de que os haya tentado el que tienta, y que vano venga a ser nuestro trabajo.


Pero nosotros no somos de retraimiento para perdición sino de fe para conservación del alma.


El que dice permanecer en él, debe, como aquél anduvo, él también asimismo andar.


Todo el que peca y no permanece en la enseñanza del Cristo, no tiene a Dios. El que permanece en la doctrina del Cristo, éste tiene y al Padre y al hijo.


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