Mateo 21 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)1 Y cuando se acercaron a Jerusalem y llegaron a Betfagé, hacia el monte de los olivos, entonces Jesús envió a dos discípulos, 2 diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella. Desatadla y traédmela. 3 Y si alguien os dijere algo, diréis: El Señor los ha menester, y en seguida los enviará. 4 Esto ha acontecido para que fuese cumplido lo predicho por el profeta que dijo: 5 Decid a la hija de Sión: He aquí, tu rey viene a tí, manso, y montado en un asno, en un pollino, hijo de bestia de carga. 6 Habiendo ido los discípulos y hecho como les había mandado Jesús, 7 trajeron el asna y al pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y le sentaron encima. 8 Y la mayor multitud extendió sus mantos en el camino; otros cortaban ramos de los árboles y los esparcían en el camino. 9 Las gentes que iban delante y las que venían detrás clamaban, diciendo: ¡Hosanna al hijo de David! ¡Bendecido el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! 10 Y al entrar él en Jerusalem, fué conmovida toda la ciudad, diciendo: ¿Quién es éste? 11 Las gentes decían: Este es Jesús, el profeta, el de Nazaret de Galilea. 12 Y entró Jesús en el santuario de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el santuario, y trastornó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían las palomas; 13 y díceles: Escrito está: La casa mía, casa de oración será llamada, mas vosotros la hicisteis cueva de ladrones. 14 Y se llegaron a él ciegos y cojos en el templo, y curólos. 15 Mas viendo las cosas maravillosas que hizo y a los muchachos que daban voces en el templo, y decían: ¡Hosanna al hijo de David!, los principales sacerdotes y escribas indignáronse 16 y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Jesús les dice: Sí; ¿nunca leísteis que de la boca de los niñitos y de los que maman, sacaste alabanza? 17 Y dejándolos, salió fuera de la ciudad a Betania, y fué albergado allí. 18 Por la mañana temprano, volviendo a la ciudad, tuvo hambre. 19 Y viendo una higuera sobre el camino, se fué a ella, y nada halló en ella sino hojas solamente, y dícele: No nazca de ti fruto jamás. Y fué secada en seguida la higuera. 20 Y viéndolo los discípulos se maravillaron, diciendo: ¡Cuan pronto fué secada la higuera! 21 Jesús les respondió: De cierto os digo: Si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis lo de la higuera, sino que también si a este monte dijereis: Sea llevado y echado en el mar, se hará. 22 Y todas cuantas cosas pidiereis en la oración, creyendo las recibiréis. 23 Habiendo él venido al templo, llegáronse a él, mientras enseñaba, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo, diciendo: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? y ¿quién te dio esta autoridad ? 24 Respondióles: Preguntaré a vosotros yo también una cosa; si me la dijereis, yo también os diré con qué autoridad hago estas cosas. 25 El bautismo de Juan ¿de dónde era? ¿del cielo o de los hombres? Ellos discutían entre sí, diciendo: Si dijéremos: del cielo, nos dirá: ¿Por qué, pues, no lo creísteis? 26 Y si dijéremos: de los hombres, tememos a la gente, porque todos tienen a Juan por profeta. 27 Y respondieron a Jesús: No sabemos. Díjoles también él: Ni yo os digo con qué autoridad hago estas cosas. 28 Mas ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y dirigiéndose al primero dijo: Hijo, ve, hoy trabaja en mi viña. 29 Mas él respondió: No quiero; pero después, arrepentido, fué. 30 Y dirigiéndose al segundo dijo de la misma manera, y él respondió: Yo, sí, señor, y no fué. 31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre? Dícenle: El primero. Díceles Jesús: De cierto os digo que los publícanos y las prostitutas se adelantan a vosotros en el reino de Dios. 32 Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis, mas los publícanos y las prostitutas le creyeron, y vosotros, viéndolo, no os arrepentisteis después para creerle. 33 Oíd otra parábola: Había un hombre, dueño de casa, el cual plantó una viña, y la cercó de vallado, y cavó en ella un lagar y edificó una torre, y la arrendó a labradores, y se ausentó. 34 Cuando se acercó la sazón de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir los frutos de él. 35 Y prendiendo a sus siervos los labradores, a uno apalearon, a otro mataron, a otro apedrearon. 36 De nuevo envió otros siervos más numerosos que los primeros, e hicieron con ellos otro tanto. 37 Finalmente envió a ellos al hijo de él, diciendo: Respetarán a mi hijo. 38 Mas, viendo al hijo, los labradores dijeron entre sí: Este es el heredero. Venid: matémosle y retengamos su herencia. 39 Y tomándole le echaron fuera de la viña y le mataron. 40 Cuando pues viniere el dueño de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? 41 Dícenle: Por malos los destruirá desgraciadamente, y la viña la arrendará a otros labradores, los cuales le rendirán los frutos en los tiempos de ellos. 42 Díceles Jesús: ¿Nunca habéis leído en las Escrituras (Salmo 118:22-23): La piedra que desecharon los que edificaban, fué hecha cabeza del ángulo; de parte del Señor ella vino a serlo, y es maravillosa a nuestros ojos? 43 Por tanto os digo que será quitado de vosotros el reino de Dios, y será dado a gente que rinda los frutos de él. 44 Y quien cayere sobre esta piedra será quebrantado, y sobre quien ella cayere, le desmenuzará. 45 Y al oír las parábolas de Jesús, los principales sacerdotes y fariseos entendieron que de ellos hablaba. 46 Y procurando prenderle, temieron a las gentes porque le tenían por profeta. |
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