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Marcos 11 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

1 Cuando se acercan a Jerusalem, a Betfagé y Betania, hacia el monte de los Olivos, Jesús envía a dos de sus discípulos,

2 y les dice: Id a la aldea que está en frente de vosotros, y luego al entrar en ella, hallaréis un pollino atado, sobre el cual ningún hombre ha montado. Desatadlo y traedlo.

3 Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis esto? decid: El señor lo ha menester, y en seguida lo devolverá acá.

4 Fueron pues y hallaron el pollino atado, junto a la puerta, fuera, en la encrucijada, y lo desatan.

5 Y algunos de los que allí estaban, les decían: ¿Qué hacéis, desatando el pollino,

6 mas ellos les contestaron como había dicho Jesús, y lo dejaron.

7 Y trajeron el pollino a Jesús, y echan sobre él sus mantos, y Jesús se sentó sobre él.

8 Y muchos tendieron sus mantos en el camino; otros cortaban ramas de los árboles y los esparcían en el camino.

9 Y los que iban delante y los que seguían daban voces, diciendo: ¡Hosanna! Bendecido el que viene en el nombre del Señor.

10 ¡Bendecido el futuro reino de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas! (Salmo 148:1).

11 Y Jesús entró en Jerusalem, en el templo, y mirando todo alrededor, siendo ya avanzada la hora, salió a Betania, con los doce.

12 Al día siguiente al salir ellos de Betania, tuvo hambre,

13 y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, vino a ver si hallaría algo en ella, y llegando a ella, nada halló sino hojas, por que no era sazón de higos.

14 Y tomando la palabra Jesús le dijo: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oían sus discípulos.

15 Y llegan a Jerusalem, y entrando en el templo, Jesús comenzó a echar fuera a los que vendían y a los que compraban en el templo y volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían las palomas,

16 y no permitía que nadie llevase vaso por el templo.

17 Y enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la hicisteis cueva de ladrones.

18 Y lo oyeron los principales sacerdotes y los escribas, y buscaban cómo le matarían, pues le temían, porque toda la gente estaba impresionada por su enseñanza.

19 Y cuando llegó el anochecer, salía fuera de la ciudad.

20 Y pasando por la mañana, vieron la higuera secada desde las raíces.

21 Y acordándose, Pedro le dice: Mira, maestro, la higuera que maldijiste está secada.

22 Y Jesús les respondió: Tened fe en Dios.

23 De cierto os digo que el que dijere a este monte: sea quitado y echado al mar, y no dudare en su corazón sino creyere que lo que dice se hace, lo tendrá.

24 Por tanto os digo: Todo cuando orando pidáis, creed que lo recibiréis y lo tendréis.

25 y cuando estáis orando, perdonad si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone vuestras faltas;

26 mas si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras faltas.

27 Y vienen de nuevo a Jerusalem, y andando él por el templo, se acercan a él los principales sacerdotes y los escribas y los ancianos,

28 y le dicen: ¿Con qué autoridad haces estas cosas ; y ¿quién te dio esta autoridad para que hagas estas cosas?

29 Y Jesús les respondió: Os preguntaré yo también una cosa: y respondedme; y os diré con qué autoridad hago estas cosas.

30 El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de hombres? Respondedme.

31 Y discutían entre sí, diciendo: Si dijéremos: del cielo, dirá: ¿Por qué pues no lo creísteis?

32 mas ¿diremos: de hombre? temían al pueblo, porque todos tenían a Juan por realmente profeta.

33 Responden pues a Jesús: No sabemos; y Jesús les dice: Ni yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.

Nuevo Testamento de Pablo Besson

Copyright © Edición Conmemorativa 1981, Asociación Bautista Argentina de Publicaciones.

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