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Lucas 22:53 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

Cada día estando yo con vosotros en el templo, no extendisteis las manos sobre mí, mas ésta es la hora de vosotros y la potestad de las tinieblas.

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Biblia Reina Valera 1960

Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí; mas esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

¿Por qué no me arrestaron en el templo? Estuve allí todos los días, pero este es el momento de ustedes, el tiempo en que reina el poder de la oscuridad».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

¿Por qué no me detuvieron cuando día tras día estaba entre ustedes en el Templo? Pero ahora reinan las tinieblas, y es la hora de ustedes.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Estando Yo con vosotros cada día en el templo,° no extendisteis las manos contra mí. Pero ésta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Mientras estaba yo entre vosotros día tras día en el templo, no extendisteis las manos contra mí. Pero ésta es vuestra hora y el poder de las tinieblas'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí; pero esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas.

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Lucas 22:53
20 Mga Krus na Reperensya  

Habiendo él venido al templo, llegáronse a él, mientras enseñaba, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo, diciendo: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? y ¿quién te dio esta autoridad ?


Dijo pues Jesús a los que habían venido contra él, principales sacerdotes, capitanes del templo y ancianos: Como contra un salteador salisteis con espadas y palos.


Después de prenderle, le llevaron a la casa del sumo sacerdote, y Pedro seguía de lejos.


Ahora mi alma está turbada, y ¿qué diré? Padre, sálvame de esta hora. Mas para esto vine a esta hora.


Tomando, pues, el bocado, aquél en seguida salió. Era de noche.


Ya no hablaré mucho con vosotros, porque viene el príncipe de este mundo, y en mí nada tiene,


Procuraban, pues, prenderle, y nadie echó sobre él la mano, porque aun no había llegado su hora.


Vinieron pues los alguaciles a los principales sacerdotes y fariseos, y éstos le dijeron: ¿Por qué no le habéis traído?


para abrir sus ojos, de suerte que se vuelvan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios, para que ellos reciban remisión de pecados y lote entre los santificados, por la fe en mí (Col. 1:2).


porque no es la lucha nuestra contra sangre y carne, sino contra los jefes, contra las autoridades, contra las potencias universales de las tinieblas, contra las fuerzas espirituales de la maldad, en los espacios celestiales.


nos libró de la potestad de las tinieblas y nos trasladó al reino del hijo de su amor,