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Judea - Mapa y Ubicación Geográfica

Etimología de Judea


Judea (heb. Yehûdâh y Yehûd; gr. Ioudáia, 'la alabanza del Señor' [una forma adjetiva del aram. Yehûdâyê' y Yehûdâh, '(perteneciente a) Judá', '(la tierra de) Judá', o 'tierra de los judíos']). 

Definición


En los tiempos del Nuevo Testamento, Judea se refiere a la provincia romana al oeste del río Jordán, o a la región más pequeña del sur que incluía a Jerusalén. Y así, las tres regiones de la provincia de Judea, de norte a sur, serían Galilea, Samaria y Judea

En la época romana, Judea estaba gobernada por personas como Poncio Pilato, Herodes Agripa I y Porcio Festo.

En el momento del nacimiento de Jesús y antes (Mateo 2:1-6), el nombre Judea todavía se usaba (de nuevo en toda la zona o en la zona sur alrededor de Jerusalén), aunque todavía no era una provincia romana.

Jesús les contestó: “No les corresponde a ustedes saber los tiempos ni las épocas que el Padre ha fijado con Su propia autoridad; pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes; y serán Mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.”
Hechos 1:7-8

Historia bíblica


Cuando en Mateo 19:1 se dice que Jesús partió de Galilea y fue a los “fue a las regiones de Judea al otro lado del Jordán”, tal vez se indique que Jesús partió de Galilea, cruzó el Jordán y entró en Judea a través de Perea.

Herodes el Grande era el “rey de Judea” cuando nacieron Juan el Bautista y Jesús (Luc 1:5). Para ese tiempo el senador romano ya lo había nombrado rey de Judea. Después aumentaron sus dominios, y cuando murió, entre esos dominios se contaban Judea, Galilea, Samaria, Idumea, Perea y otras regiones. Arquelao, hijo de Herodes el Grande, heredó la gobernación de Judea, Samaria e Idumea (Mat 2:22-23), pero después de su destierro, Judea llegó a estar bajo la administración de gobernadores romanos, que tenían su residencia oficial en Cesarea. A excepción de un breve reinado de Herodes Agripa I como rey sobre Palestina (Hch 12:1), Judea estuvo bajo la administración de gobernadores hasta la sublevación judía de 66 después de Cristo.

Hacia el fin del siglo I antes de Cristo, en cumplimiento de la profecía, nació en Belén de Judea Jesús, el Mesías prometido (Mat 2:3-6; Luc 2:10-11). Después de la visita de unos astrólogos orientales, un ángel advirtió en un sueño a José, el padrastro de Jesús, del propósito de Herodes el Grande de acabar con el niño, así que José huyó con su familia a Egipto. Después de la muerte de Herodes, José no volvió a Judea, sino que se estableció en Nazaret de Galilea. Hizo esto debido a que Arquelao, hijo de Herodes, gobernaba entonces sobre Judea, y también por causa de la advertencia divina que se le dio en un sueño (Mat 2:7-23).

En la primavera del año 29 después de Cristo, cuando Juan el Bautista empezó su obra precursora en relación con la venida del Mesías, Judea estaba bajo la jurisdicción del gobernador romano Poncio Pilato. Muchas personas, entre ellas los judeos, oyeron la predicación de Juan en el desierto de Judea y se bautizaron en símbolo de arrepentimiento. (Mat 3:1-6; Luc 3:1-16). Cuando Jesús comenzó su ministerio, menos de ocho meses después, los habitantes de Judea recibieron otra oportunidad de volverse a Jehová de todo corazón. Llegó un momento en que los discípulos de Jesús incluso bautizaban a más personas que Juan el Bautista (Juan 3:22; 4:1-3). Cuando Jesús partió hacia Galilea, grandes multitudes de Jerusalén y Judea le siguieron, por lo que pudieron beneficiarse de su ministerio en aquella región (Mat 4:25; Mar 3:7; Luc 6:17). Al igual que los galileos, muchos de estos judeos empezaron a interesarse inicialmente por lo que vieron que Jesús hacía en Jerusalén en el transcurso de la fiesta (Juan 4:45). Las noticias de los milagros de Jesús en Galilea, como, por ejemplo, la resurrección del hijo único de una viuda en Naín, también se esparcieron por toda Judea (Luc 7:11-17).

Sin embargo, los líderes religiosos de Judea se opusieron intensamente a Jesús. Todo parece indicar que influyeron más sobre los judeos que sobre los galileos. A partir de la Pascua de 31 después de Cristo, Jesús ya no estaba seguro en Judea (Juan 5:1,16-18; 7:1). No obstante, asistía a las fiestas en Jerusalén y aprovechaba la oportunidad para predicar (Juan 7:10-13). Probablemente fue desde Judea desde donde Jesús envió a los 70 discípulos después de la fiesta de las cabañas, en 32 después de Cristo (Luc 10:1-24). Posteriormente, a pesar de los intentos que habían hecho por apedrearle, Jesús decidió ir a Judea cuando se enteró de que su amigo Lázaro había muerto. A los líderes religiosos la resurrección de Lázaro en Betania les dio una nueva razón para procurar matar a Jesús (Juan 11:5-8, 45-53).

Aunque los evangelios sinópticos se ocupan principalmente del ministerio de Jesús en Galilea (probablemente debido a la mejor acogida que le dispensaron allí), Jesús no descuidó Judea. De no haber sido así, sus enemigos no habrían podido declarar ante Pilato: “Alborota al pueblo enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí” (Luc 23:5).

Después de la muerte y resurrección de Cristo Jesús, Jerusalén y Judea continuaron recibiendo un testimonio cabal (Hch 1:8). En Pentecostés de 33 después de Cristo, había judeos entre los 3.000 que respondieron a la predicación de Pedro y fueron bautizados. Más adelante, la congregación cristiana de Jerusalén continuó disfrutando de aumento (Hch 2), pero no sin oposición (Hch 4:5-7, 15-17; 5:17-18) Después de apedrear a Esteban, se levantó una persecución tan enconada, que “todos, salvo los apóstoles fueron esparcidos por las regiones de Judea y de Samaria” (Hch 8:1). Sin embargo, más que ser un obstáculo, el hecho de que se les esparciera resultó en que se difundiese el mensaje cristiano, y al parecer se formaron nuevas congregaciones en Judea y en otras partes (Hch 8:4; Gál 1:22.) Después de la conversión de Saulo de Tarso, uno de los perseguidores, “la congregación por toda Judea y Galilea y Samaria entró en un período de paz, siendo edificada; y como andaba en el temor de Dios y con la ayuda del Espíritu Santo, siguió multiplicándose” (Hch 9:31). Este ex perseguidor, convertido entonces en el apóstol Pablo, predicó en Jerusalén y Judea (Hch 26:20). La obra que llevaron a cabo Pablo y otros cristianos resultó en la formación de nuevas congregaciones de cristianos, y los apóstoles y ancianos de la congregación de Jerusalén sirvieron a todas ellas como un cuerpo gobernante (Hch 15:1-33; Rom 15:30-32).

Al parecer, una buena parte de los cristianos que vivían en Judea eran pobres. Por lo tanto, debieron sentirse muy contentos con las medidas voluntarias de socorro que sus hermanos cristianos de otras partes organizaron en su favor (Hch 11:28-30; Rom 15:25-27; 1Cor 16:1-3; 2Cor 9:5, 7). Los fieles cristianos de Judea sufrieron mucha persecución por parte de sus propios compatriotas que no eran creyentes (1Te 2:14.) Finalmente, en 66 después de Cristo, cuando los ejércitos romanos mandados por Cestio Galo se retiraron de Jerusalén, estos cristianos obedecieron las palabras proféticas de Jesús y dejaron Jerusalén y Judea para irse a las montañas, gracias a lo cual escaparon de la terrible destrucción que azotó Jerusalén en 70 después de Cristo (Mat 24:15-16; Mar 13:14; Luc 21:20-21).

Judea - Diccionario de Jerusalén


es la denominación helenística y romana dada a la parte de Palestina poblada por judíos; en realidad, J. es un adjetivo: el país judío. Se halla por primera vez en Clearco (hacia el a. 350 a.C.; FLAV. JOS., c. App. 1,22) y después, passim, en Ant. Iud., Mac y en el NT; este nombre recuerda el de Yehud, denominación oficial de esta región bajo la administración persa, y se remonta finalmente hasta el reino de Judá. Antes de la época de los Macabeos, era J. una región relativamente pequeña, incluida en este polígono: JordánIdumea-Lidda-Ramatáyim (Arimatea)-Jordán.

Versículos sobre Judea


→ Lucas 6:17 Y descendió con ellos, y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades;

→ 1 Tesalonicenses 2:14 Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues habéis padecido de los de vuestra propia nación las mismas cosas que ellas padecieron de los judíos,

→ Hechos 15:1 Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos.

→ Hechos 1:8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. 

→ Esdras 5:8 Sea notorio al rey, que fuimos a la provincia de Judea, a la casa del gran Dios, la cual se edifica con piedras grandes; y ya los maderos están puestos en las paredes, y la obra se hace de prisa, y prospera en sus manos.

→ Juan 4:47 Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir.

Ubicación


Se considera en gran parte un desierto. Varía mucho en la altura, llegando a una altitud de 1.020 metros en el sur del país en el Monte Hebrón, 30 kilómetros al suroeste de Jerusalén, y descender hasta los 400 metros bajo el nivel del mar al este de la región. Las principales zonas urbanas de la región incluyen Jerusalén, Beitar Illit, Belén, Efrat, Gush Etzion, Jericó y Hebrón.

En la antigüedad fueron las colinas boscosas y la Biblia registra que la agricultura y la cría de ganado ovino se practicaba en la zona. Los animales siguen siendo pastoreados hoy. La región se secó a lo largo de los siglos y gran parte de la antigua cubertura de árboles de entonces ha desaparecido.

Regiones de Judea


En el mismo libro de Esdras se menciona que dentro de Judea se encontraba Jerusalén, así como en el génesis se menciona que Belén también es parte de este territorio. Así mismo, en otros escritos no bíblicos se menciona a Nazaret dentro de Judea.

Por lo tanto, este era un territorio bastante amplio en donde se desarrollaron muchos de los acontecimientos bíblicos. Ocupaba aproximadamente unos 92 Kilómetros desde el Norte hasta el Sur, por lo que se extendía desde el mar mediterráneo hasta el mar muerto.

Durante el ministerio de Cristo en estas tierras, Judea era Gobernada por Poncio Pilato como prefecto y este a su vez por el rey Herodes Agripa. A su vez estos estos se regían por las Ordenes del Emperador Tiberio Cesar, quien también denominaba un procónsul de Siria para que fuera jefe directo de ambos. Este solía morar y gobernar en la región de Antioquia.






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