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Hebreos 12:5 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

5 Y ya han olvidado por completo las palabras de aliento que como a hijos se les dirigen: «Hijo mío, no tomes a la ligera la disciplina del Señor ni te desanimes cuando te reprenda,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

5 y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

5 ¿Acaso olvidaron las palabras de aliento con que Dios les habló a ustedes como a hijos? Él dijo: «Hijo mío, no tomes a la ligera la disciplina del Señor y no te des por vencido cuando te corrige.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

5 Tal vez hayan olvidado la palabra de consuelo que la sabiduría les dirige como a hijos: Hijo, no te pongas triste porque el Señor te corrige, no te desanimes cuando te reprenda;'

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La Biblia Textual 3a Edicion

5 y habéis olvidado la exhortación que como a hijos se os habla, diciendo: Hijo mío, no tengas en poco la disciplina del Señor, Ni desmayes° cuando seas reprendido por Él.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

5 y habéis olvidado la exhortación que se os dirige como a hijos: Hijo mío, no desprecies la corrección del Señor ni te desanimes porque te reprenda.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

5 ¿Y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige? Hijo mío, no menosprecies la corrección del Señor, ni desmayes cuando eres de Él reprendido.

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Hebreos 12:5
33 Referencias Cruzadas  

»Supongamos que le dijeras: “Soy culpable; no volveré a ofenderte.


El Señor me ha castigado con dureza, pero no me ha entregado a la muerte.


Mi vida pende de un hilo, pero no me olvido de tu Ley.


En tus estatutos hallo mi deleite y jamás olvidaré tu palabra.


Antes de sufrir anduve descarriado, pero ahora obedezco tu palabra.


Señor, yo sé que tus leyes son justas y que por tu fidelidad me afliges.


Parezco un odre ennegrecido por el humo, pero no me olvido de tus estatutos.


Dichoso aquel a quien tú, Señor, corriges; aquel a quien instruyes en tu Ley,


Hijo mío, no te olvides de mis enseñanzas; más bien, guarda en tu corazón mis mandamientos.


Adquiere sabiduría, adquiere entendimiento; no olvides mis palabras ni te apartes de ellas.


«Por cierto, he escuchado el lamento de Efraín: “Me has azotado como a un ternero sin domar y he aceptado tu corrección. Hazme volver, y seré restaurado; porque tú, Señor, eres mi Dios.


¿Por qué habría de quejarse en vida quien es castigado por sus pecados?


No está aquí; ¡ha resucitado! Recuerden lo que dijo cuando todavía estaba con ustedes en Galilea:


Entonces ellas se acordaron de las palabras de Jesús.


pero si nos juzga el Señor, nos disciplina para que no seamos condenados con el mundo.


No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.


Entre ellos están Himeneo y Alejandro, a quienes he entregado a Satanás para que aprendan a no blasfemar.


Lo que soportan es para su disciplina, pues Dios los está tratando como a hijos. Porque, ¿qué hijo hay a quien el padre no disciplina?


Hermanos, ruego que reciban bien estas palabras de exhortación, ya que les he escrito brevemente.


Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a quienes lo aman.


»Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Por lo tanto, sé fervoroso y arrepiéntete.


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