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Miqueas 2:2 - Biblia Version Moderna (1929)

2 Asimismo codician campos, y se apoderan de ellos; casas también, y se alzan con ellas; así oprimen con fraude a uno, y le quitan su casa; a otro, y le arrebatan la herencia.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Codician las heredades, y las roban; y casas, y las toman; oprimen al hombre y a su casa, al hombre y a su heredad.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Cuando quieren un pedazo de tierra, encuentran la forma de apropiárselo. Cuando quieren la casa de alguien, la toman mediante fraude y violencia. Estafan a un hombre para quitarle su propiedad y dejan a su familia sin herencia.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Si les gustan unos campos, se los roban; si unas casas, se las toman. Se apoderan de la casa y de su dueño, de un hombre y de su propiedad.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 Codician campos, y los arrebatan, codician casas, y se apropian de ellas. Oprimen al varón y a su familia, al hombre, Y a lo suyo por derecho ancestral.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Si codician campos, los roban; si casas, se apoderan de ellas. Hacen violencia al dueño y a su casa, al hombre y a su propiedad.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Y codician campos, y los roban; y casas, y las toman; oprimen al hombre y a su casa, al hombre y a su heredad.

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Miqueas 2:2
28 Referencias Cruzadas  

Y DESPUÉS de estas cosas aconteció, que, teniendo Nabot  jezreelita una viña que estaba en Jezreel, junto al palacio de Acab, rey de Samaria,


Por cierto, dice Jehová, yo ví ayer la derramada sangre de Nabot y la de sus hijos; y te lo voy a recompensar en este mismo terreno, dice Jehová. Ahora pues, álzale y échale en este terreno, conforme a la palabra de Jehová.


En fin, si clama contra mí mi tierra, o los surcos de ella lloran juntos;


¶No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer del tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna que sea de tu prójimo.


Jehová entrará en juicio con los ancianos de su pueblo y con sus príncipes; pues que vosotros habéis devorado la viña de Jehová; el despojo del pobre está en vuestras casas.


¡Ay de los que juntan casa con casa, de los que allegan campo con campo, hasta que les falta espacio; para que quedéis habitando vosotros solos en medio de la tierra!


Empero tus ojos y tu corazón están puestos solamente en tu ganancia injusta, y en la sangre inocente, para derramarla, y en la opresión y en la violencia, para practicarlas.


oprime al pobre y al menesteroso, despoja fraudulentamente a su hermano, no devuelve la prenda y alza los ojos a los ídolos, comete abominación,


Admiten cohecho en ti para derramar sangre: has tomado usura y ganancia, y has robado a tus vecinos por medio de extorsión; y te has olvidado de mí, dice Jehová el Señor.


Por tanto, he aquí que yo he batido mi mano a causa de tus ganancias injustas que has hecho, y de la sangre que has derramado en medio de ti.


Ponéis la confianza en vuestras  espadas, cometéis abominación, y cada uno amancilla la mujer de su prójimo, ¿y acaso vosotros habéis de poseer la tierra?


¶Así dice Jehová el Señor: ¡Basta ya, oh príncipes de Israel! ¡dejad la violencia y la rapiña, y haced juicio y justicia; alejad vuestras extorsiones de mi pueblo! dice Jehová el Señor.


Y el príncipe no quitará de la herencia del pueblo, despojándolos de su posesión; antes de su propia posesión hará heredar a sus hijos; a fin de que ninguno de mi pueblo sea echado de su posesión.


Entonces me dijo: ¿Has visto esto, oh hijo del hombre? ¿Es acaso cosa liviana para la casa de Judá el hacer las abominaciones que cometen aquí? pues han llenado la tierra de violencia, y luego se vuelven para provocarme a ira: y ¡he allí, cómo aplican el ramillete a la nariz!


codician hasta el polvo de la tierra que está sobre la cabeza de los desvalidos, y pervierten la causa de los mansos; también un hombre y su padre se llegan a la misma joven, profanando así mi santo Nombre:


ESCUCHAD esta palabra, oh vacas de Basán, las que estáis en el monte de Samaria, las que oprimís a los desvalidos, las que quebrantáis a los necesitados, las que decís a vuestros señores: Traed vino, para que bebamos.


¡Oíd esto, los que anheláis tragar al menesteroso, y destruir a los pobres de la tierra!


¡Oíd pues esto, cabezas de la casa de Jacob, y magistrados de la casa de Israel; los que tenéis en abominación el juicio justo, y pervertís toda forma de equidad:


Los ricos de ella están atestados de violencia, y los habitantes de ella hablan mentiras; y su lengua es la decepción misma en medio de su boca.


Y yo me acercaré a vosotros para juicio; y seré veloz testigo contra los hechiceros, y contra los adúlteros, y contra los que juran en falso, y contra los que defraudan al jornalero de su salario, y oprimen a la viuda y al huérfano, y apartan al extranjero de su derecho; y no me temen a mí, dice Jehová de los Ejércitos.


¶Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos contra los hombres; pues vosotros no entráis, ni dejáis entrar a los que van entrando.


Porque raíz de toda suerte de males es el amor al dinero; al que aspirando algunos, se han desviado de la fe, y a sí mismos se han traspasado con muchos dolores.


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