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1 Juan 2:24 - Biblia Version Moderna (1929)

24 En cuanto a vosotros, permanezca en vosotros lo que habéis oído desde el principio. Si permaneciere en vosotros lo que desde el principio habéis oído, vosotros también permaneceréis en el Hijo y en el Padre.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

24 Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

24 Por lo tanto, ustedes deben seguir fieles a lo que se les ha enseñado desde el principio. Si lo hacen, permanecerán en comunión con el Hijo y con el Padre;

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Biblia Católica (Latinoamericana)

24 Permanezca en ustedes lo que oyeron desde el principio; si permanece en ustedes lo que oyeron desde el comienzo, también ustedes permanecerán en el Hijo y en el Padre.

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La Biblia Textual 3a Edicion

24 Lo que vosotros oísteis desde un principio, permanezca en vosotros. Si lo que oísteis desde un principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

24 En cuanto a vosotros, que permanezca en vosotros lo que desde el principio habéis oído. Si permanece en vosotros lo que habéis oído desde el principio, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

24 Lo que habéis oído desde el principio, permanezca, pues, en vosotros. Si lo que oísteis desde el principio permaneciere en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.

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1 Juan 2:24
27 Referencias Cruzadas  

Dentro de mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti.


Compra la verdad, y no la vendas; la sabiduría también, y la instrucción y la inteligencia.


según nos las entregaron aquellos que desde el principio fueron testigos de vista y ministros de la palabra,


Penetren estas palabras en vuestros oídos: porque el Hijo del hombre va a ser entregado en mano de los hombres.


Respondió Jesús y le dijo: Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre le amará, y nosotros iremos a él, y haremos morada con él.


Si moráis en mí y mis palabras moran en vosotros, pediréis cuanto quisiereis, y os será hecho.


El que come mi carne y bebe mi sangre, mora en mí, y yo en él.


Ellos, pues, le dijeron: Tú ¿quién eres? Jesús les dijo: Ese mismo que os he dicho desde el principio.


Y vosotros, oh filipenses, sabéis también que en el principio del evangelio, cuando salí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en materia de dar y recibir, sino vosotros solos;


Habite ricamente en vosotros la palabra de Cristo, con toda sabiduría; enseñandoos y amonestándoos los unos a los otros, con salmos e himnos y cánticos espirituales, cantando con gracia en vuestros corazones a Dios.


POR lo cual debemos dar más solícita atención a las cosas que hemos oído, no sea que acaso, como vasos rajados, las dejemos escurrir.


porque hemos venido a ser participantes de Cristo, si retenemos firme el principio de nuestra confianza hasta el fin;


lo que hemos visto pues y oído, eso os lo anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y verdaderamente nuestra comunión es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.


pero si andamos en la luz, como él está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.


¶Amados míos, ningún mandamiento nuevo os escribo, sino el mandamiento antiguo que habéis oído desde el principio: aquel mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído.


Y el que guarda sus mandamientos habita en Dios, y Dios en él.  Y en esto conocemos que él habita en nosotros, por el Espíritu que él nos ha dado.


En esto conocemos que moramos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.


Cualquiera que confesare que Jesús es el Hijo de Dios, Dios habita en él, y él en Dios.


Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene hacia nosotros. Dios es amor; y el que habita en el amor, habita en Dios y Dios habita en él.


a causa de la verdad que permanece en nosotros, y con nosotros estará para siempre:


Todo aquel que pasa adelante, y no permanece en la enseñanza de Cristo, no tiene a Dios: el que permanece en la enseñanza, éste tal tiene al Padre y también al Hijo.


Pues me regocijé sobremanera, cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, según tú andas en la verdad.


Yo vengo presto:  retén firme lo que tienes, para que nadie tome tu corona.


Recuerda pues lo que has recibido y has oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Si por tanto no vigilares, yo vendré como ladrón, y tú no sabrás a que hora vendré sobre ti.


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