Zacarías 10:2 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual2 Pero los ídolos son engañosos; los adivinos solo dicen mentiras. Engañan a la gente con sus sueños, y escucharlos no da ningún consuelo. ¡Por eso ustedes andan perdidos, como un rebaño sin pastor! Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 19602 Porque los terafines han dado vanos oráculos, y los adivinos han visto mentira, han hablado sueños vanos, y vano es su consuelo; por lo cual el pueblo vaga como ovejas, y sufre porque no tiene pastor. Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente2 Los ídolos caseros dan consejos sin ningún valor, los adivinos predicen solo mentiras y los que interpretan los sueños dicen falsedades que no dan consuelo. Así que mi pueblo vaga como ovejas perdidas, y las atacan porque no tienen pastor. Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)2 Porque consultados los idolitos, sólo responden tonterías, los adivinos tienen falsas visiones. Con esto ilusionan a la gente y la consuelan con engaños. Por eso, mi pueblo se ha dispersado y ha sido maltratado, como ovejas a las que falta un pastor. Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion2 En cambio los terafines° prometen en vano, Los adivinos ven vanidades, Anuncian sueños vanos, y vanamente consuelan. Por eso vagan errantes° como ovejas, Humillados, porque no tienen pastor. Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 19752 Porque los terafim dicen mentiras, y los adivinos tienen visiones engañosas, explican sueños falaces y dan vanos consuelos. Por eso vagan como ovejas, yerran por falta de pastor. Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)2 Porque los ídolos han hablado vanidad, y los adivinos han visto mentira, y han hablado sueños falsos, en vano consuelan; por eso se descarriaron como ovejas, fueron afligidos porque no tenían pastor. Ver Capítulo |
»¡Qué mal te va a ir, Babilonia! ¿Cómo puedes confiar en dioses falsos? ¿Cómo puedes pedirles que te ayuden? Son ídolos de madera, son figuras de piedra que tú misma te has hecho, pero que no valen nada. Son simples figuras de metal recubiertas de oro y plata, que no son capaces ni de hablar; ¡simplemente, no tienen vida!