Habacuc 1:8 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual8 »Sus caballos y sus jinetes vienen galopando desde muy lejos; son más veloces que los leopardos y más feroces que los lobos nocturnos; se lanzan sobre sus enemigos como el águila sobre su presa. Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 19608 Sus caballos serán más ligeros que leopardos, y más feroces que lobos nocturnos, y sus jinetes se multiplicarán; vendrán de lejos sus jinetes, y volarán como águilas que se apresuran a devorar. Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente8 Sus caballos son más veloces que guepardos y más feroces que lobos al anochecer. Sus jinetes arremeten desde lejos. Como águilas, se lanzan en picada para devorar a sus presas. Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)8 Sus caballos son más rápidos que las panteras, más tenaces que los lobos de la estepa;' Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion8 Sus caballos son más veloces que leopardos y más feroces que lobos nocturnos.° Su caballería se despliega, y sus jinetes vienen de lejos, vuelan como el águila cuando se precipita sobre la presa. Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 19758 Más ligeros son que panteras sus caballos, más feroces que lobos en la noche. Piafan briosos sus corceles, vienen desde lejos sus jinetes, vuelan como el águila lanzada a devorar. Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)8 Y sus caballos serán más ligeros que leopardos, y más feroces que lobos nocturnos; y sus jinetes se multiplicarán: vendrán de lejos sus caballeros, y volarán como águila que se apresura a la comida. Ver Capítulo |
Esta gente ha pecado muchas veces, y muchas otras te ha traicionado. Sus enemigos están ahora escondidos cerca de las ciudades de Judá y están a punto de atacar. Vendrán como leones feroces, como leopardos o lobos del desierto, ¡los atacarán y los harán pedazos! Todo el que salga de la ciudad será despedazado».
«Pregúntale a esta gente rebelde si sabe lo que significa la comparación. Si no lo sabe, explícale que, cuando el rey de Babilonia vino a Jerusalén, hizo prisioneros al rey de Judá y a sus principales jefes, y se los llevó a su país. Sin embargo, hizo un trato con uno de ellos, que era de la familia del rey, y lo hizo jurar que no lo traicionaría. Mediante ese trato, el rey de Babilonia esperaba que los de Judá no se rebelaran, sino que cumplieran fielmente el pacto.