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Ezequiel 37:11 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

11 Dios me dijo entonces: —Ezequiel, estos huesos representan a los israelitas. Ellos se andan quejando, y dicen: “No hay remedio; estamos perdidos. ¡Somos unos huesos secos!”

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

11 Me dijo luego: Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo destruidos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

11 Luego me dijo: «Hijo de hombre, estos huesos representan al pueblo de Israel. Ellos dicen: “Nos hemos vuelto huesos viejos y secos; hemos perdido toda esperanza. Nuestra nación está acabada”.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

11 Yavé me dijo entonces: Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ahora dicen: 'Nuestros huesos se han secado, nuestras esperanzas han muerto, hemos sido rechazados.

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La Biblia Textual 3a Edicion

11 Me dijo luego: Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He aquí que dicen: Nuestros huesos están secos; nuestra esperanza se ha desvanecido; estamos del todo perdidos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 Después me dijo: 'Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Mira lo que dicen: 'Se han secado nuestros huesos, se acabó nuestra esperanza, estamos perdidos'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 Me dijo luego: Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo talados.

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Ezequiel 37:11
25 Referencias Cruzadas  

No tengo nada que esperar; no tengo ya ningún futuro.


Entonces la gente dirá: «Sus huesos han quedado esparcidos por el suelo».


23 (24) Ustedes, los que aman a Dios, ¡demuéstrenle su amor! Nuestro Dios protege a los que merecen su confianza, pero a los orgullosos les da su merecido.


16-17 (17-18) Sobre mí recayó tu enojo; me tienes derrotado; tus ataques me rodean a todas horas y me tienen cercado por completo, como las olas del mar.


»Pueblo de Israel, ¿por qué te quejas? ¿Por qué crees que Dios no se preocupa por ti?


El pueblo de Jerusalén decía: «Dios me abandonó, mi Dios se olvidó de mí».


”Ustedes están empeñados en seguir adorando a dioses extraños, pero su terquedad los hará sufrir. Por eso andan descalzos y muriéndose de sed. Ustedes y sus autoridades quedarán avergonzados, como el ladrón cuando es sorprendido.


El Dios de Israel declara: «El día que vuelvan de Babilonia, yo seré el Dios de todos los israelitas, y ellos serán mi pueblo.


Ahora mi pueblo dice que esta tierra es un desierto, y que no tiene gente ni animales porque yo la puse en manos de los babilonios. Pero yo les aseguro a todos que volverán a comprar terrenos en este país.


Me parece que de Dios ya no puedo esperar nada.


Estuve a punto de ahogarme; ¡creí que había llegado mi fin!


»Los israelitas creen que ya no tienen remedio. Creen que se están pudriendo en vida porque han pecado mucho. Pero tú debes decirles


El pueblo crecerá mucho, y podrá entonces reconstruir sus ciudades y vivir en ellas. También haré que sus animales se reproduzcan y aumenten en número. ”Ustedes, israelitas, volverán a llenar el país. Llegarán a estar mejor que antes, y entonces reconocerán que yo soy el Dios de Israel.


«Toma un trozo de madera y escribe en él: “Del reino de Judá”. Toma luego otro pedazo de madera y escribe en él: “Del reino de Israel”.


tú le dirás: “Dios ha declarado que juntará a Judá y a Israel, y que hará de los dos un solo reino”.


»Pero les aseguro que tendré compasión de todo el pueblo de Israel, y ustedes volverán a ser felices; así haré que todos me guarden el debido respeto.


11 (2.2) Ese día será grandioso, pues yo les devolveré a los reinos de Judá y de Israel la grandeza que tuvieron. Volverán a ser una sola nación; tendrán un solo rey, y volverán a Jerusalén los que fueron llevados a otros países.


Después de eso, Dios salvará a todo el pueblo de Israel. Como lo dice en la Biblia: «El Salvador vendrá de Jerusalén, y limpiará toda la maldad del pueblo de Israel.


El amor de Cristo domina nuestras vidas. Sabemos que él murió por todos y que, por lo tanto, todos hemos muerto.


Antes, ustedes estaban muertos para Dios, pues hacían el mal y vivían en pecado;


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