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Ezequiel 11:2 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

2 Entonces Dios me dijo: «Estos son los que hacen planes malvados y dan malos consejos a la gente de Jerusalén.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Y me dijo: Hijo de hombre, estos son los hombres que maquinan perversidad, y dan en esta ciudad mal consejo;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 El Espíritu me dijo: «Hijo de hombre, estos son los hombres que piensan hacer maldades y dan consejos perversos en esta ciudad.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Yavé me dijo: 'Hijo de hombre, estos son hombres que meditan el mal y que dan malos consejos a la ciudad.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 Y me dijo: Hijo de hombre, éstos son los que maquinan perversidades y dan malos consejos en esta ciudad,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Yahveh me dijo: 'Hijo de hombre, éstos son los individuos que maquinan el mal y dan perversos consejos en esta ciudad,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Y me dijo: Hijo de hombre, estos son los hombres que maquinan perversidad, y dan mal consejo en esta ciudad.

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Ezequiel 11:2
12 Referencias Cruzadas  

Ester se arrodilló ante el rey y le rogó, una vez más, que hiciera algo para impedir que se llevara a cabo el plan de Amán en contra de los judíos.


4 (5) Aun cuando está acostado, solo piensa en hacer lo malo; no deja su mal camino ni se aparta de la maldad.


5 (6) Dios mío, tu amor es tan grande que llega hasta el cielo; tan grande es tu bondad que llega hasta las nubes.


2 (4) Tienes la lengua como navaja; no piensas más que en destruir y en hacerles daño a los demás.


Dios dijo: «¡Qué mal les va a ir a ustedes, israelitas rebeldes! Hacen planes sin tomarme en cuenta, y pecan una y otra vez.


Nadie se presenta ante el juez con buenas intenciones, y en los juicios falta la honradez. Confían en la mentira y nadie dice la verdad. Están llenos de maldad y no lo disimulan.


La gente comenzó a hacer planes en contra de Jeremías. Decían: «Acusémoslo de algún crimen, y así lo callaremos para siempre. De todos modos, nunca nos faltará un sacerdote que nos enseñe la ley, ni un sabio que nos dé consejos, ni un profeta que nos hable de parte de Dios».


Entonces decidí hablar con sus jefes, pues creí que ellos sí entenderían. Pero también ellos te desobedecieron y no quisieron hacerte caso.


¡Vendrá desgracia tras desgracia! ¡Solo habrá malas noticias! No habrá profetas que les hablen de mi parte, ni sacerdotes que puedan enseñarles, ni gente capaz de dirigirlos.


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