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2 Reyes 18:30 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

30 Si les dice que confíen en Dios porque él los va a salvar,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

30 Y no os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente nos librará Jehová, y esta ciudad no será entregada en mano del rey de Asiria.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

30 No permitan que los haga confiar en el Señor diciéndoles: ‘Con toda seguridad el Señor nos librará. ¡Esta ciudad nunca caerá en manos del rey asirio!’.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

30 Que no les diga: 'Confíen en Yavé, pues seguramente Yavé nos librará y esta ciudad no caerá en manos del rey de Asur'.

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La Biblia Textual 3a Edicion

30 Y que Ezequías no os haga confiar en YHVH, diciendo: Ciertamente YHVH nos librará, y esta ciudad no será entregada en mano del rey de Asiria.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

30 No os infunda Ezequías confianza en Yahveh, diciendo: 'Con toda certeza nos librará Yahveh, y no entregará esta ciudad en manos del rey de Asiria'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

30 Y no os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo: De cierto nos librará Jehová, y esta ciudad no será entregada en mano del rey de Asiria.

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2 Reyes 18:30
16 Referencias Cruzadas  

“No se dejen engañar por Ezequías, porque él no puede salvarlos de mi poder.


no le crean. Hagan las paces conmigo y ríndanse. Entonces podrán comer las uvas de su propio viñedo, los higos de sus árboles y beber su propia agua.


«Ezequías, rey de Judá: Tú confías en tu Dios, pero no te dejes engañar por él cuando te dice que yo no conquistaré Jerusalén.


¿A quién insultaste y ofendiste? ¡Me ofendiste a mí, al Dios Santo de Israel!


1 (1b) Dios es mi protector, ¡no me digan que huya a los cerros, como si fuera un pájaro!


3 (4) Solo tú, Dios mío, me proteges como un escudo; y con tu poder me das nueva vida.


2 (3) Ustedes los que se creen importantes, ¿me van a seguir insultando, y jugando con mi honor? ¿Van a seguir con sus mentiras y engaños?


4 (5) Cuando me acuerdo de esto, me invade el sufrimiento; recuerdo cuando iba camino hacia tu templo guiando multitudes; recuerdo las grandes fiestas, y los gritos de alegría cuando tu pueblo te alababa.


Hasta ordenan a su gente que me persigan y me atrapen. Creen que me abandonaste, y que nadie podrá salvarme.


No me desprecies cuando llegue yo a viejo; no me abandones cuando ya no tenga fuerzas.


Dijo que confiaba en Dios, y que era el Hijo de Dios. ¡Pues si en verdad Dios lo ama, que lo salve ahora!»


la gente miraba todo lo que pasaba. Los líderes del pueblo, entre tanto, se burlaban de Jesús y decían: «Él salvó a otros, y si de verdad es el Mesías que Dios eligió, que se salve a sí mismo.»


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