1 Crónicas 28:1 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual1 David reunió en Jerusalén a todos los jefes y autoridades de Israel. Cuando todos estaban reunidos, Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 19601 Reunió David en Jerusalén a todos los principales de Israel, los jefes de las tribus, los jefes de las divisiones que servían al rey, los jefes de millares y de centenas, los administradores de toda la hacienda y posesión del rey y de sus hijos, y los oficiales y los más poderosos y valientes de sus hombres. Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente1 David convocó a todas las autoridades de Israel a Jerusalén: los jefes de las tribus, los comandantes de las divisiones del ejército, los otros generales y capitanes, los que administraban las propiedades y los animales del rey, los funcionarios del palacio, los hombres valientes y todos los demás guerreros valientes del reino. Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)1 David reunió en Jerusalén a todos los jefes de Israel, los jefes de las tribus, los jefes de las secciones al servicio del rey, los jefes de mil y de cien, los administradores de las posesiones y ganados del rey, y de sus hijos, a los funcionarios, a los héroes y a los más valientes del ejército. Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion1 David hizo congregar en Jerusalem a todos los principales de Israel: los jefes de tribus, los jefes de las divisiones que servían al rey, los jefes de millares y de centenas, los administradores de todo el patrimonio y hacienda del rey y de sus propios hijos, junto con los oficiales y todos los guerreros valientes. Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 19751 Reunió David en Jerusalén a todos los jefes de Israel: a los jefes de las tribus, a los jefes de las secciones que estaban al servicio del rey, a los jefes de los millares y de las centenas, a los intendentes de toda la hacienda y de la ganadería del rey, a sus hijos y también a los eunucos, a los héroes y a todos los guerreros valientes. Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)1 Y David reunió en Jerusalén a todos los príncipes de Israel, los príncipes de las tribus, y los capitanes de las divisiones que servían al rey, los capitanes de miles, y los capitanes de cientos, con los administradores de toda la hacienda y posesión del rey, y sus hijos, con los oficiales, los hombres esforzados, y todos los hombres valientes. Ver Capítulo |
David le había dicho al pueblo: «El Dios de Israel le ha dado tranquilidad a su pueblo y ha decidido vivir para siempre en Jerusalén. Los ayudantes de los sacerdotes ya no necesitan transportar la carpa de Dios ni los utensilios que se usan en el culto». Por eso, David reunió a todos los jefes de Israel, a los sacerdotes y a sus ayudantes, y les dio a conocer sus últimas decisiones con respecto a estos ayudantes. Ellos quedarían bajo las órdenes de los sacerdotes, que eran descendientes de Aarón, y los ayudarían en el trabajo del templo. David también decidió contar a todos los ayudantes mayores de treinta años, para organizarlos y repartirles los trabajos del templo. En total se contaron treinta y ocho mil ayudantes, y su trabajo fue distribuido de la siguiente manera: Veinticuatro mil para dirigir el trabajo en el templo; seis mil serían asistentes y jueces; cuatro mil vigilarían las entradas del templo, y cuatro mil serían cantores y músicos encargados de la alabanza a Dios con instrumentos musicales que David había hecho. Todos estos ayudantes eran descendientes de Leví. Luego, David hizo una lista de los descendientes de Leví que eran mayores de veinte años y jefes de sus grupos familiares, y los dividió en tres, según los hijos que tuvo Leví: Guersón, Quehat y Merarí. Guersón tuvo dos hijos: Ladán, Simí. Ladán tuvo tres hijos, y fueron jefes de sus grupos familiares: Jehiel, Zetam, Joel. Simí tuvo siete hijos: Selomit, Haziel, Harán, Jáhat, Ziza, Jeús, Beriá. Como los dos menores, Jeús y Beriá, no tuvieron muchos hijos, fueron contados y registrados como si fueran una familia. Quehat tuvo cuatro hijos: Amram, Ishar, Hebrón, Uziel. Amram tuvo dos hijos: Aarón, Moisés. Aarón y sus descendientes fueron elegidos por Dios para que siempre presentaran ante él las ofrendas más sagradas, quemaran el incienso, y sirvieran y bendijeran al pueblo en el nombre de Dios. Moisés y sus descendientes fueron contados como parte de la tribu de Leví. Moisés tuvo dos hijos: Guersón, Eliézer. El hijo mayor de Guersón fue Sebuel. Eliézer solo tuvo un hijo llamado Rehabías, quien tuvo muchos hijos. El hijo mayor de Ishar fue Selomit. Hebrón tuvo cuatro hijos; sus nombres, del mayor al menor, fueron: Jerías, Amarías, Jahaziel, Jecamán. Uziel tuvo dos hijos; sus nombres del mayor al menor, fueron: Micaías, Isías. Merarí tuvo dos hijos: Mahli, Musí. Mahli tuvo dos hijos: Eleazar, Quis. Eleazar nunca tuvo hijos varones, y las hijas que tuvo se casaron con sus primos, los hijos de Quis. Musí tuvo tres hijos: Mahli, Éder, Jeremot. Así fue como quedaron inscritos todos estos ayudantes, quienes quedaron a las órdenes de los sacerdotes para ayudarlos en el templo de Dios. De acuerdo al turno y la tarea que les había tocado, los distintos grupos de ayudantes cumplían con estos trabajos: Cuidar y limpiar los patios del templo, los cuartos y todos los utensilios sagrados. Ayudar en cualquiera de los cultos que se hacían en el templo. Tener listo todo lo que se usaba en las ofrendas: el pan santo, la harina, las hojuelas de pan sin levadura, las ofrendas cocidas, la masa y los instrumentos que se usaban para pesar y medir. Estar presentes en el templo, por la mañana y por la tarde, para dar gracias y alabar a Dios. Ayudar a los sacerdotes siempre que se presentaban las ofrendas quemadas en honor de Dios, es decir, los sábados, los días de luna nueva y los de fiesta.
Luego, el rey David le dijo a toda la gente que se había reunido: «Dios eligió a mi hijo Salomón para que le construya el templo; sin embargo, él todavía está muy joven y no tiene experiencia para hacer un trabajo tan importante. ¡Él construirá el templo para nuestro Dios, y no se trata de la construcción de un palacio ordinario!
En aquellos días, el santuario en donde el pueblo se reunía para adorar a Dios estaba en Gabaón. Ese santuario había sido construido en el desierto por Moisés, el servidor de Dios. En ese santuario estaba el altar de bronce que hizo Besalel, hijo de Urí y nieto de Hur. El cofre del pacto de Dios no estaba allí porque David se lo había llevado desde Quiriat-jearim hasta Jerusalén; allí lo había puesto en una carpa que él mismo había preparado. Un día, Salomón mandó llamar a todos los jefes del ejército, a los jefes del gobierno y a todos los jefes de las familias y de las tribus. Cuando todos llegaron, se fue con ellos al santuario de Gabaón a adorar a Dios. Allí Salomón le presentó a Dios mil ofrendas quemadas sobre el altar de bronce.