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Proverbios 3:1 - Biblia Torres Amat 1825

1 Hijo mío, no te olvides de mi ley, y guarda en tu corazón mis mandamientos;

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

1 Hijo mío, nunca olvides las cosas que te he enseñado; guarda mis mandatos en tu corazón.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

1 Hijo mío, no te olvides de mis advertencias, que tu corazón sepa guardar mis mandamientos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

1 Hijo mío, no olvides mis enseñanzas, Y tu corazón guarde mis mandamientos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Hijo mío, no olvides mis enseñanzas y guarda mis preceptos en tu corazón,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos;

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Proverbios 3:1
31 Referencias Cruzadas  

Dentro de mi corazón deposité tus palabras, para no pecar contra ti.


Mira, Señor, mi abatimiento, y líbrame; pues no me he olvidado de tu ley.


Me deleitaré en tus preceptos, y no me olvidaré de tus palabras.


He andado errante como una oveja descarriada: ven a buscar a tu siervo, porque no me he olvidado, ¡oh Señor!, de tus mandamientos.


Dame inteligencia, y estudiaré atentamente tu ley, y la observaré con todo mi corazón.


Los lazos de los pecadores me rodean por todas partes; mas yo no me olvido de tu ley.


Nunca jamás olvidaré tus justísimas instituciones; pues me diste en ellas la vida.


Lo sacaré con una vida muy larga, y le haré ver el salvador que enviaré.


y que uso de misericordia hasta millares de generaciones con los que me aman y guardan mis mandamientos.


Tú, ¡oh hijo mío!, escucha las correcciones de tu padre, y no deseches las advertencias de tu madre.


Corona de gloria y de dignidad es la vejez del que ha seguido los caminos de la justicia.


Hijo mío, ¡oh si recibieseis mis consejos y depositases mis mandamientos en tu corazón!


Dame, ¡oh hijo mío!, tu corazón, y fija tus ojos en mis santos caminos;


y para que no suceda que bien bebidos se olviden de administrar la justicia, y hagan traición a los hijos de la causa del pobre.


Yo quiero daros un rico don, no abandonéis mis preceptos.


Jamás las pierdas de vista, deposítalas en lo íntimo de tu corazón;


Procura adquirir la sabiduría, veas de alcanzar la prudencia, y no te olvides ni apartes las palabras de mi boca.


¿Por ventura la sabiduría no está clamando, y no levanta su voz la prudencia?


La sabiduría se fabricó una casa o palacio; a este fin labró siete columnas.


Alzate, ¡oh Sión!, álzate, levántate, ¡oh Jerusalén !, tú que has bebido de la mano del Señor el cáliz de su ira; hasta el fondo has bebido tú el cáliz que causa un mortal sopor, y has bebido hasta las heces.


Mas ésta será la nueva alianza que yo haré, dice el Señor, con la casa de Israel, después que llegue aquel tiempo: Imprimiré mi ley en sus entrañas, y la grabaré en sus corazones; y yo seré su Dios, y ellos serán el pueblo mío.


Quedó sin habla el pueblo mío porque se hallaba falto de la ciencia de la salud. Por haber tú desechado la ciencia, yo te desecharé a ti, para que no ejerzas mi sacerdocio; y pues olvidaste la ley de tu Dios, yo también me olvidaré de tus hijos.


Guárdate, ¡oh Israel!, de olvidarte jamás del pacto que hizo contigo el Señor Dios tuyo; ni te formes imagen esculpida de las cosas que ha prohibido hacer el Señor;


Consérvate, pues, a ti mismo, ¡oh Israel!, y guarda tu alma con mucha vigilancia. No te olvides de las grandes cosas que han visto tus ojos, ni se borren de tu corazón en todos los días de tu vida. Las has de contar a tus hijos y nietos,


Honra a tu padre y a tu madre, como el Señor Dios tuyo te tiene mandado, para que vivas largo tiempo y seas feliz en la tierra que te ha de dar el Señor Dios tuyo.


sino que andaréis por el camino que Dios vuestro Señor os ha mandado, para que viváis y seáis dichosos, y se prolonguen vuestros días en la tierra que vais a poseer.


Haz todo lo posible por cumplir exactamente los mandamientos que hoy te ordeno, para que podáis vivir y multiplicaros, y entrar en posesión de la tierra que prometió el Señor con juramento a vuestros padres.


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