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Habacuc 2:20 - Biblia Torres Amat 1825

20 Mas el Señor está en su templo de la gloria. Calle la tierra toda ante su acatamiento.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

20 Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

20 Pero el Señor está en su santo templo. Que toda la tierra guarde silencio delante de él».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

20 Pero Yavé reside en su Templo santo: ¡calle ante su presencia la tierra entera!

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La Biblia Textual 3a Edicion

20 Pero YHVH está en su santo templo: ¡Guarde silencio ante Él toda la tierra!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

20 En cambio, Yahveh está en su santo templo. ¡Enmudezca ante él toda la tierra!

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

20 Mas Jehová está en su santo templo: calle delante de Él toda la tierra.

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Habacuc 2:20
17 Referencias Cruzadas  

¿Quién podrá darle razón de lo que yo digo? Por más que el hombre razone, quedará como abismado.


Pero el Señor está en su santo templo, el Señor tiene su trono en el cielo. Sus ojos están mirando al pobre; sus párpados están examinando a los hijos de los hombres.


Nuestro Dios está en los cielos, él ha hecho todo cuanto quiso.


Estad tranquilos, y considerad que yo soy el Dios; ensalzado he de ser entre las naciones, y ensalzado en toda la tierra.


¿Quién sacó del oriente al justo Abrahán, y lo llamó para que lo siguiese? El Señor sujetó a su vista las naciones, y lo hizo superior a los reyes, que entregados al filo de su espada, y por blanco de su arco, quedaron reducidos a polvo, y como paja que arrebata el viento.


Alrededor del solio estaban los serafines, cada uno de ellos tenía seis alas; con dos cubrían su rostro, y con dos cubrían los pies, y con dos volaban.


Esto dice el Señor: El cielo es mi solio, y la tierra peana de mis pies: ¿Qué casa, pues, es esa que vosotros edificaréis para mí, y cuál es aquel lugar donde he de fijar mi asiento?


Ya oigo la voz lastimera del pueblo de la ciudad de Jerusalén , la voz del templo, la voz del Señor que da el pago a sus enemigos.


Y dije: He sido arrojado lejos de la misericordiosa vista de tus ojos. Pero no; aún veré nuevamente tu santo templo.


En medio de las angustias que padecía mi alma, he recurrido a ti, ¡oh Señor!, dirigiéndote mi oración al templo santo de tu gloria.


¡Pueblos todos, escuchad! y esté atenta la tierra y cuanto en ella hay; y el Señor Dios sea testigo contra vosotros, séalo el Señor desde su santo templo.


Oí, ¡oh Señor!, tu anuncio, y quedé lleno de un respetuoso temor. ¡Señor!, aquella inefable obra tuya, ejecútala en medio de los años.


Permaneced con un respetuoso silencio ante el Señor Dios; porque el día terrible del Señor está cerca. Preparada tiene el Señor la víctima de su justicia, y designados los convidados.


Callen todos los mortales ante el acatamiento del Señor; porque él se ha levantado, y ha salido ya de su santa morada.


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