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Ezequiel 16:23 - La Biblia Textual 3a Edicion

23 Y sucedió que después de todas tus maldades ¡ay, ay de ti! dice Adonay YHVH,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

23 Y sucedió que después de toda tu maldad (¡ay, ay de ti! dice Jehová el Señor),

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Biblia Nueva Traducción Viviente

23 »”¡Qué aflicción te espera!, dice el Señor Soberano. Además de todas tus otras perversidades,

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Biblia Católica (Latinoamericana)

23 Después de todas tus maldades, dice Yavé,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

23 'Y después de tanta maldad ¡ay, ay de ti! -oráculo del Señor Yahveh-,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

23 Y sucedió que después de toda tu maldad (¡ay, ay de ti! dice el Señor Jehová),

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

23 ”¡Jerusalén, qué lástima me das! ¡Yo soy quien te lo dice! Para colmo de todos tus males,

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Ezequiel 16:23
12 Referencias Cruzadas  

Tus adulterios, tus lujuriantes relinchos, y la maldad de tu fornicación. Sobre los collados y en el campo he visto todas tus abominaciones. ¡Ay de ti, Jerusalem, que no te purificas!, ¿hasta cuándo será?°


y di: Así dice Adonay YHVH: ¡Ay de las que cosen cintas mágicas para toda muñeca,° y hacen capuchas mágicas de todo tamaño, a fin de entrampar las almas! ¿Cazaréis las almas de mi pueblo, para preservar vuestra propia vida?


Así dice Adonay YHVH: ¡Ay de los profetas insensatos, que se inventan profecías; cosas que nunca vieron, siguiendo su propia inspiración!


Y en todas tus abominaciones y tus fornicaciones no te has acordado de los días de tu juventud, cuando estabas desnuda y descubierta, cuando estabas envuelta en tu sangre.


que te edificaste lugares altos, y te hiciste un altar en cada plaza.


Y lo extendió ante mí, y estaba escrito por dentro y por fuera, y lo escrito en él eran endechas, lamentaciones y ayes.


Pues así dice Adonay YHVH: ¡Ay de la ciudad sanguinaria, de la olla cuya inmundicia está adentro, Cuyo verdín no sale de ella! Saca pues trozo a trozo, Y no eches suerte sobre ella.


¡Ay de la ciudad opresora, rebelde y contaminada!


¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y Sidón° se hubieran hecho los milagros que se hicieron en vosotras, hace tiempo que se habrían arrepentido en cilicio y ceniza.


Por tanto ¡regocijaos° cielos, y los que moráis en ellos!° ¡Ay de la tierra y del mar! porque el diablo ha bajado hasta vosotros con° gran furor, sabiendo que tiene° poco tiempo.


Y vi, y oí un águila° volando en medio° del cielo, que decía a gran voz: ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay de los que moran en la tierra, por causa de las otras voces de la trompeta de los tres ángeles que están a punto de tocar!


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