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Romanos 8:25 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

25 Pero, si estamos esperando lo que no vemos, con constancia y con ansia lo aguardamos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

25 pero si deseamos algo que todavía no tenemos, debemos esperar con paciencia y confianza).

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Biblia Católica (Latinoamericana)

25 Esperemos, pues, sin ver, y lo tendremos, si nos mantenemos firmes.

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La Biblia Textual 3a Edicion

25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo esperamos ansiosamente.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

25 Mas si lo que no vemos esperamos, con paciencia lo esperamos.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

25 Sin embargo, si esperamos recibir algo que todavía no vemos, tenemos que esperarlo con paciencia.

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Romanos 8:25
26 Referencias Cruzadas  

¡De ti espero la salvación, oh Yahveh!


Espera en el Señor: corazón denodado y valeroso, espera en el Señor.


Del director. Según Yedutún. Salmo. De David.


Aquel día se dirá: 'He aquí nuestro Dios, de quien esperamos que nos salve, éste es Yahveh en quien esperamos. Exultemos y gocemos en su salvación,


Sí, en la vereda de tus juicios te esperamos, Yahveh; tu nombre y tu recuerdo son el anhelo del alma.


A fuerza de constancia salvaréis vuestras vidas.


Lo de la tierra buena son los que oyen la palabra con un corazón noble y generoso, la retienen y por su constancia dan fruto.


Vivid gozosos en la esperanza, firmes en la tribulación, constantes en la oración.


a quienes, siendo constantes en el bien obrar, buscan gloria y honra e inmortalidad, les dará vida eterna;


Y no es esto sólo; sino que también nosotros mismos, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos igualmente en nuestro propio interior, aguardando con ansiedad una adopción filial, la redención de nuestro cuerpo.


para que, fortalecidos bajo todos los aspectos, según el poder de su gloria, con ánimo constante y llenos de alegría,


ante Dios, nuestro Padre, recordamos la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y la constancia de vuestra esperanza en nuestro Señor Jesucristo.


Que el Señor dirija vuestros corazones al amor de Dios y a la perseverante espera de Cristo.


Necesitáis constancia, para que, después de cumplir la voluntad de Dios, obtengáis lo prometido,


que no seáis remisos, sino que imitéis a los que por la fe y la constancia han heredado las promesas.


Y así fue como Abrahán, a fuerza de constancia, consiguió la promesa.


Yo, Juan, vuestro hermano y compañero en la tribulación, en el reino y en la constante espera de Jesús, estuve en la isla llamada Patmos por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús.


Quien está destinado al cautiverio, al cautiverio vaya. Quien mata a espada, a espada muera. Es la hora de la constancia y de la fe del pueblo santo.


¡Ésta es la hora de la constancia del pueblo santo, de los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús!


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