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Romanos 6:12 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

12 Por consiguiente, no reine ya el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que cedáis a sus malos deseos,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

12 No permitan que el pecado controle la manera en que viven; no caigan ante los deseos pecaminosos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

12 No dejen que el pecado tenga poder sobre este cuerpo -¡es un muerto!- y no obedezcan a sus deseos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que obedezcáis a sus concupiscencias;°

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que le obedezcáis en sus concupiscencias;

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

12 Así que no dejen que el pecado los gobierne, ni que los obligue a obedecer los malos deseos de su cuerpo.

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Romanos 6:12
35 Referencias Cruzadas  

¿Acaso no andarías con la cabeza alta si hicieras el bien? Como no actúas correctamente, el pecado está a la puerta, al acecho, codiciándote; pero tú debes dominarlo'.


Asegura mi paso en tus palabras y que nada perverso me domine.


Los errores, ¿quién podría discernirlos? Límpiame tú de las faltas ocultas y preserva a tu siervo también de la soberbia, que no domine en mí. Seré entonces perfecto, limpio de innumerables transgresiones.


Si a un hombre se le cae el pelo de la coronilla y queda calvo por la parte posterior es puro.


Si no arrojáis de delante de vosotros a los habitantes del país, los que dejéis con vida serán como espinas en vuestros ojos y como aguijones en vuestros costados, y os hostigarán en la tierra que vais a habitar.


Al contrario, revestíos del Señor Jesucristo y no pongáis vuestro afán en la satisfacción de los deseos de la carne.


pero a quienes, obstinándose en la rebeldía y resistiendo a la verdad, se entregan a la perversión los hará objeto de su ira y su furor.


a fin de que, así como el pecado reinó para la muerte, así también la gracia, mediante la justicia, reine para vida eterna por Jesucristo nuestro Señor.


Porque el pecado no tendrá ya dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.


¿No sabéis que, si os ofrecéis a alguien como esclavos para estar bajo su obediencia, sois realmente esclavos de aquel a quien os sujetáis, ya sea del pecado para muerte, ya sea de la obediencia para justificación?


Y si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo dará vida también a vuestros cuerpos mortales por medio de ese Espíritu suyo que habita en vosotros.


Pues si vivís según la carne moriréis; pero si, por el Espíritu, dais muerte a las malas acciones del cuerpo, viviréis.


Pues nosotros, aunque en vida, nos vemos siempre entregados a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.


Los que estamos en esta tienda gemimos agobiados, no porque queramos ser desvestidos, sino sobrevestidos, de suerte que lo mortal quede absorbido por la vida.


Os digo esto: caminad en el Espíritu, y no dejéis que se cumplan los deseos de la carne.


Los que son de Cristo [Jesús] han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.


entre los cuales también nosotros todos vivíamos entonces según las tendencias de nuestra carne, realizando los deseos de la carne y de la mente, y éramos, por naturaleza, hijos de ira, exactamente como los otros...


a saber, que os despojéis, por lo que se refiere a vuestro anterior género de vida, del hombre viejo que se va corrompiendo a medida que sigue las tendencias de la seducción,


y Yahveh, tu Dios, te las haya entregado y tú las hayas derrotado, las darás al anatema. No pactarás alianza con ellas ni les tendrás compasión. No emparentarás con ellas dando tus hijas a sus hijos ni tomando sus hijas para tus hijos,


no por el ardor de la pasión, como los gentiles que no conocen a Dios;


Huye de las ambiciones juveniles. Practica la justicia, la fidelidad, el amor, la paz con los que invocan al Señor con corazón puro.


y por ella aprendemos a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos y a vivir en este mundo con moderación, con justicia, con religiosidad,


Porque hubo un tiempo en que también nosotros éramos insensatos, desobedecíamos, nos extraviábamos, servíamos a deseos y placeres diversos, pasábamos nuestra vida entre malicia y envidia, odiados y odiándonos mutuamente.


Como hijos obedientes, no os amoldéis a las pasiones que teníais cuando estabais en vuestra ignorancia;


Queridos hermanos, os exhorto a que, como extranjeros y peregrinos, os abstengáis de los deseos puramente humanos que combaten contra el alma.


Éstos son murmuradores; se quejan y caminan según sus deseos; su boca formula insolencias y adulan por interés.


Os decían: 'En los últimos tiempos habrá escarnecedores que caminarán según sus impíos deseos'.


Por eso también digo yo: no los arrojaré de delante de vosotros, sino que estarán a vuestro lado, y sus dioses os servirán de trampa'.


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