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Amós 2:7 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

7 aplastan en el polvo de la tierra la cabeza de los indigentes; tuercen el camino de los humildes; padre e hijo se llegan a la misma joven, profanando así mi santo nombre.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

7 Pisotean en el polvo de la tierra las cabezas de los desvalidos, y tuercen el camino de los humildes; y el hijo y su padre se llegan a la misma joven, profanando mi santo nombre.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

7 Pisotean en el polvo a los indefensos y quitan a los oprimidos del camino. Tanto el padre como el hijo se acuestan con la misma mujer y así profanan mi santo nombre.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

7 tomando las ropas empeñadas, se acuestan cerca de cualquier altar, y con el vino de las multas se emborrachan en la Casa de su Dios.

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La Biblia Textual 3a Edicion

7 Codician hasta el polvo de la tierra que está sobre la cabeza del pobre, Tuercen la senda de los humildes, Y un hombre y su padre se llegan a la misma joven, A fin de profanar mi santo Nombre;

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

7 Que codician aun el polvo de la tierra sobre la cabeza de los pobres, y tuercen el camino de los humildes; y el hombre y su padre entran a la misma joven, profanando mi santo nombre.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

7 a los pobres los humillan, los arrastran por el suelo y son injustos con ellos; los padres y los hijos me ofenden al tener relaciones sexuales con una misma mujer.

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Amós 2:7
24 Referencias Cruzadas  

Pero por haber despreciado con esta acción a Yahveh, el hijo que te ha nacido morirá irremisiblemente'.


Ajab entró en su casa triste e irritado por la respuesta que le había dado Nabot de Yizreel, al decirle: 'No te entregaré la heredad de mis padres'. Se acostó en su lecho, volvió el rostro hacia la pared y no quiso comer.


No es bueno discriminar a las personas; por un trozo de pan el hombre delinque.


¡Ay de quienes decretan decretos inicuos y escriben escritos vejatorios


para ignorar la causa de los indigentes y robar el derecho de los pobres de mi pueblo; para hacer de las viudas su presa y poder expoliar a los huérfanos!


Yahveh entra en juicio con los ancianos de su pueblo y sus jefes: 'Habéis abrasado la viña, el despojo del pobre está en vuestras casas.


¿Con qué derecho aplastáis a mi pueblo y moléis el rostro de los pobres?' -oráculo del Señor Yahveh Sebaot-.


El uno comete abominación con la mujer de su prójimo, el otro mancha a su nuera con la impureza, el otro abusa en ti de su hermana, hija de su propio padre.


Cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron mi santo nombre porque se decía de ellos: '¡Son el pueblo de Yahveh y han tenido que salir de su país!'.


No castigaré a vuestras hijas cuando se prostituyan, ni a vuestras nueras cuando cometan adulterio, porque ellos mismos se van con las rameras y ofrecen sacrificios con las prostitutas sagradas. Y así un pueblo ignorante va a la ruina.


No descubrirás la desnudez de tu nuera, pues es la mujer de tu hijo; no descubrirás su desnudez.


No permitirás que un hijo tuyo sea pasado por el fuego en honor de Mólec, y no profanarás el nombre de tu Dios. Yo, Yahveh.


No descubrirás la desnudez de la mujer de tu padre, pues es desnudez de tu padre.


Yo me volveré contra ese hombre y lo extirparé de en medio de su pueblo por haber entregado un hijo suyo a Mólec, manchando mi santuario y profanando mi santo nombre.


Escuchad esta palabra, vacas de Basán, que estáis en el monte de Samaría, que oprimís a los indigentes, maltratáis a los pobres y decíais a vuestros maridos: '¡Traed acá! ¡Bebamos!'.


Porque habéis aplastado al indigente y tomáis de él tributo de grano, habéis construido casas de sillares pero no las habitaréis, habéis plantado viñas deliciosas pero no beberéis el vino.


Pues conozco vuestras muchas maldades y vuestros enormes pecados. Oprimen al justo, aceptan soborno y atropellan a los pobres en el tribunal.


Escuchad esto, los que aplastáis al pobre y extermináis a los humildes del país


Si codician campos, los roban; si casas, se apoderan de ellas. Hacen violencia al dueño y a su casa, al hombre y a su propiedad.


Arrojáis a las mujeres de mi pueblo del hogar que era su delicia. Arrebatáis a sus pequeñuelos para siempre el honor que yo les di.


Los príncipes que la habitan son leones rugientes; sus jueces son lobos de la noche que nada dejan por roer para mañana.


Pues, según está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles a causa de vosotros.


Por todas partes corre la noticia de un caso de lujuria, entre vosotros, pero tal lujuria que ni entre los paganos existe: que hay uno que vive con la mujer de su padre.


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