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2 Reyes 18:31 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

31 No escuchéis a Ezequías, pues así habla el rey de Asiria: haced la paz conmigo, rendíos a mí, y cada uno comerá de su viña y de su higuera y beberá agua de su pozo,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

31 No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: Haced conmigo paz, y salid a mí, y coma cada uno de su vid y de su higuera, y beba cada uno las aguas de su pozo,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

31 »”¡No escuchen a Ezequías! El rey de Asiria les ofrece estas condiciones: hagan las paces conmigo; abran las puertas y salgan. Entonces cada uno de ustedes podrá seguir comiendo de su propia vid y de su propia higuera, y bebiendo de su propio pozo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

31 No hagan caso a Ezequías, sino más bien al rey de Asur que les dice: Hagan la paz conmigo, ríndanse, y cada uno de ustedes seguirá comiendo de su viña y de su higuera, y bebiendo el agua de su cisterna.

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La Biblia Textual 3a Edicion

31 No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: Haced la paz conmigo y salid a mí, y cada uno comerá de su vid y de su higuera, y cada uno beberá el agua de su pozo,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

31 No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: Haced un acuerdo conmigo con presente, y salid a mí, y entonces cada uno coma de su vid y de su higuera, y cada uno beba las aguas de su cisterna;

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

31 no le crean. Hagan las paces conmigo y ríndanse. Entonces podrán comer las uvas de su propio viñedo, los higos de sus árboles y beber su propia agua.

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2 Reyes 18:31
10 Referencias Cruzadas  

Estas mismas instrucciones dio al segundo, al tercero; y a cuantos caminaban detrás de las manada, diciéndoles: 'En estos términos hablaréis a Esaú, cuando lo encontréis.


Acepta, te ruego, los presentes que te he traído, pues Dios me ha favorecido y tengo de todo'. Y tanto le insistió que se lo aceptó.


Judá e Israel eran tan numerosos como las arenas en las orillas del mar: comían y bebían, felices y contentos.


Durante la vida de Salomón, Judá e Israel vivían tranquilos, cada cual bajo su parra y su higuera, desde Dan hasta Berseba.


No os infunda Ezequías confianza en Yahveh, diciendo: 'Con toda certeza nos librará Yahveh, y no entregará esta ciudad en manos del rey de Asiria'.


Las dádivas abren al hombre las puertas, le procuran acceso a los grandes.


El que guarda la higuera come su fruto, el que atiende a su señor será estimado.


Sus nobles mandan a sus criados por agua: éstos van a los aljibes, pero no la encuentran; vuelven con sus cántaros vacíos. Están avergonzados y confusos y se cubren la cabeza.


En aquel día -oráculo de Yahveh Sebaot- os invitaréis unos a otros bajo la parra y bajo la higuera'.


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