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1 Juan 1:7 - Nueva Biblia Española (1975)

7 En cambio, cuando nos movemos en la luz, imitándolo a él, que está en la luz, somos solidarios unos de otros y, además, la sangre de Jesús su Hijo nos limpia de todo pecado.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

7 Si vivimos en la luz, así como Dios está en la luz, entonces tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos limpia de todo pecado.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

7 En cambio, si caminamos en la luz, lo mismo que él está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, el Hijo de Dios, nos purifica de todo pecado.

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La Biblia Textual 3a Edicion

7 Pero si andamos en la luz, como Él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús° su Hijo nos limpia de todo pecado.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

7 Pero si caminamos en la luz, como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros; y la sangre de Jesús, su Hijo, nos purifica de todo pecado.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

7 mas si andamos en luz, como Él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

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1 Juan 1:7
34 Referencias Cruzadas  

Te vistes de belleza y majestad, la luz te envuelve como un manto.


Lava del todo mi delito, limpia mi pecado,


porque libraste mi vida de la muerte, mis pies de la caída; para que camine en presencia de Dios, en la luz de los que viven.


Dichoso el pueblo que sabe aclamarte: caminará, Señor, a la luz de tu rostro;


Amanece la luz para el honrado y la alegría para los hombres sinceros.


Casa de Jacob, vengan, caminemos a la luz del Señor.


y ningún vecino dirá: Me siento mal, pues al pueblo que allí habita le han perdonado la culpa.


la aplicó a mi boca y me dijo: 'Mira: esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado'.


¿Caminan juntos dos que no se han citado?


Aquel día se alumbrará un manantial contra los pecados e impurezas para la dinastía de David y los vecinos de Jerusalén.


y perdónanos nuestras deudas, que también nosotros perdonamos a nuestros deudores;


Al día siguiente, mirando a Jesús que venía hacia él, dijo: Mirad el cordero de Dios, el que va a quitar el pecado del mundo.


Les contestó Jesús: Todavía un poco de tiempo va a estar la luz entre ustedes, caminen mientras tengan la luz, para que no se apodere de ustedes tiniebla alguna, pues el que camina en la tiniebla no sabe a dónde va.


La noche está avanzada, el día se echa encima: dejemos las actividades propias de las tinieblas y pertrechémonos para actuar en la luz.


Eso eran algunos antes, pero se lo lavaron, pero los consagraron, pero los rehabilitaron por la acción del Señor, Jesús Mesías, y por medio del Espíritu de nuestro Dios.


La derramó sobre nosotros por medio de su Hijo querido, el cual, con su sangre, nos ha obtenido la liberación, el perdón de los pecados; muestra de su inagotable generosidad.


porque antes, sí, eran ustedes tinieblas, pero ahora, como cristianos, son luz.


único que posee la inmortalidad, que habita en una luz inaccesible, a quien nadie ha visto ni puede ver. A él honor y dominio eterno, amén.


del que se entregó por nosotros, para rescatarnos de toda clase de maldad y purificarse un pueblo elegido, entregado a hacer el bien.


¿cuánto más la sangre del Mesías, que con espíritu irrevocable se ofreció él mismo a Dios como sacrificio sin defecto, purificará nuestra conciencia de las obras de muerte, para que demos culto al Dios vivo?


todo buen regalo, todo don acabado viene de arriba, del padre de los astros, en el cual no hay fases ni períodos de sombra.


sino con la sangre preciosa del Mesías, cordero sin defecto y sin mancha,


eso que vimos y oímos se lo anunciamos ahora para que sean ustedes solidarios con nosotros; pero, además, esta solidaridad nuestra lo es con el Padre y con su Hijo Jesús, el Mesías.


El anuncio que le oímos a él y que les manifestamos a ustedes es éste: que Dios es luz y que en él no hay tiniebla alguna.


El que vino con agua y sangre fue él, Jesús el Mesías (no vino sólo con el agua, sino con el agua y la sangre), y el que lo atestigua es el Espíritu, porque el Espíritu es la verdad.


el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres apuntan a lo mismo.


Me alegré mucho al enterarme de que la conducta de tus hijos es sincera, conforme al mandamiento que el Padre nos dio.


No puedo tener mayor alegría que enterarme de que mis hijos proceden con sinceridad.


y de parte de Jesús el Mesías, el testigo fidedigno, el primero en nacer de la muerte y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama y con su sangre nos rescató de nuestros pecados,


ellos lo vencieron con la sangre del Cordero y con el testimonio que pronunciaron sin preferir la vida a la muerte.


Yo le respondí: 'Señor mío, tú lo sabrás'. El me contestó: 'Esos son los que han salido de la gran persecución; han lavado y blanqueado sus vestiduras con la sangre del Cordero,


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