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1 Juan 4:4 - Biblia Reina Valera 2000

4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque el que en vosotros está, es mayor que el que está en el mundo.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 Pero ustedes, mis queridos hijos, pertenecen a Dios. Ya lograron la victoria sobre esas personas, porque el Espíritu que vive en ustedes es más poderoso que el espíritu que vive en el mundo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 Ustedes, hijitos, son de Dios, y ya han logrado la victoria sobre esa gente, pues el que está en ustedes es más poderoso que el que está en el mundo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 Hijitos, vosotros procedéis de Dios, y los habéis vencido, pues mayor es el que está en vosotros° que el que está en el mundo.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 Vosotros, hijitos, sois de Dios y los habéis vencido. Porque es mayor el que está en vosotros que el que está en el mundo.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

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1 Juan 4:4
28 Referencias Cruzadas  

Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.


Ya no hablaré mucho con vosotros, porque viene el príncipe de este mundo; mas no tiene nada en mí.


mas de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ya es juzgado.


Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en una cosa; y que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado, como también a mí me has amado.


¿Pues qué diremos a esto? Si Dios [es] por nosotros, ¿quién [será] contra nosotros?


Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por aquel que nos amó.


Y nosotros no hemos recibido [el] espíritu del mundo, sino el Espíritu que es [venido] de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado;


Las viandas [son] para el vientre, y el vientre para las viandas; sin embargo a él y a ellas deshará Dios. Mas el cuerpo no [es] para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor para el cuerpo;


en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la lumbre del Evangelio de la gloria del Cristo, el cual es la imagen de Dios.


¿Y qué consentimiento el templo de Dios con los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios Viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré en ellos; y seré el Dios de ellos, y ellos serán mi pueblo.


en que en otro tiempo anduvisteis conforme a la condición de este mundo, conforme a [la voluntad del] príncipe de la potestad de este aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de incredulidad,


Que habite el Cristo por la fe en vuestros corazones; para que, arraigados y fundados en caridad,


Por lo demás, hermanos míos, confortaos en el Señor, y en la potencia de su fortaleza.


Hijitos míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, Abogado tenemos delante del Padre, a Jesús, el Cristo Justo;


Os escribo a vosotros, padres, que habéis conocido a aquel que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, que habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, que habéis conocido al Padre.


Y si nuestro corazón nos reprende, mayor es Dios que nuestro corazón, y conoce todas las cosas.


Y el que guarda sus mandamientos, está en él, y él en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.


en esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.


Y nosotros hemos conocido y creído la caridad que Dios tiene en nosotros. Dios es caridad; y el que permanece en caridad, permanece en Dios, y Dios en él.


Nosotros somos de Dios, el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. Por esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.


Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero yace en maldad.


Porque todo aquello que es nacido de Dios, vence al mundo; y esta es la victoria que vence al mundo, [es a saber] nuestra fe.


Y ellos le han vencido por la sangre del Cordero, y por la Palabra de su testimonio; y no han amado sus vidas hasta la muerte.


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