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1 Corintios 4:1 - Biblia Reina Valera 1909

1 TÉNGANNOS los hombres por ministros de Cristo, y dispensadores de los misterios de Dios.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

1 Así que, a Apolos y a mí, considérennos como simples siervos de Cristo, a quienes se nos encargó la tarea de explicar los misterios de Dios.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

1 Vean, pues, en nosotros a servidores de Cristo y a administradores de las obras misteriosas de Dios.

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La Biblia Textual 3a Edicion

1 Así, considérenos todo hombre como servidores del Mesías y administradores de los misterios de Dios.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Que los hombres sólo vean en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 Téngannos los hombres por ministros de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.

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1 Corintios 4:1
29 Referencias Cruzadas  

Y él respondiendo, les dijo: Porque a vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos; mas á ellos no es concedido.


¿Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su familia para que les dé alimento á tiempo?


Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas;


Como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra;


Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente, al cual el señor pondrá sobre su familia, para que á tiempo les dé su ración?


Y él dijo: A vosotros es dado conocer los misterios del reino de Dios; mas á los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.


Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis acerca de vosotros mismos arrogantes: que el endurecimiento en parte ha acontecido en Israel, hasta que haya entrado la plenitud de los Gentiles;


Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio encubierto desde tiempos eternos,


Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria:


¿Qué pues es Pablo? ¿y qué es Apolos? Ministros por los cuales habéis creído; y eso según que a cada uno ha concedido el Señor.


Somos blasfemados, y rogamos: hemos venido á ser como la hez del mundo, el desecho de todos hasta ahora.


Mas ahora se requiere en los dispensadores, que cada uno sea hallado fiel.


¿Son ministros de Cristo? (como poco sabio hablo) yo más: en trabajos más abundante; en azotes sin medida; en cárceles más; en muertes, muchas veces.


Por lo cual si quisiere gloriarme, no seré insensato: porque diré verdad: empero lo dejo, porque nadie piense de mí más de lo que en mí ve, ú oye de mí.


Porque no nos predicamos á nosotros mismos, sino á Jesucristo, el Señor; y nosotros vuestros siervos por Jesús.


Antes habiéndonos en todas cosas como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias;


Descubriéndonos el misterio de su voluntad, según su beneplácito, que se había propuesto en sí mismo,


Y por mí, para que me sea dada palabra en el abrir de mi boca con confianza, para hacer notorio el misterio del evangelio,


Para que sean confortados sus corazones, unidos en amor, y en todas riquezas de cumplido entendimiento para conocer el misterio de Dios, y del Padre, y de Cristo;


Orando también juntamente por nosotros, que el Señor nos abra la puerta de la palabra, para hablar el misterio de Cristo, por el cual aun estoy preso,


Y sin contradicción, grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido manifestado en carne; ha sido justificado con el Espíritu; ha sido visto de los ángeles; ha sido predicado á los Gentiles; ha sido creído en el mundo; ha sido recibido en gloria.


No un neófito, porque inflándose no caiga en juicio del diablo.


Que tengan el misterio de la fe con limpia conciencia.


Porque es menester que el obispo sea sin crimen, como dispensador de Dios; no soberbio, no iracundo, no amador del vino, no heridor, no codicioso de torpes ganancias;


Cada uno según el don que ha recibido, adminístrelo á los otros, como buenos dispensadores de las diferentes gracias de Dios.


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