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1 Corintios 4:1 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 Téngannos los hombres por ministros de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

1 Así que, a Apolos y a mí, considérennos como simples siervos de Cristo, a quienes se nos encargó la tarea de explicar los misterios de Dios.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

1 Vean, pues, en nosotros a servidores de Cristo y a administradores de las obras misteriosas de Dios.

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La Biblia Textual 3a Edicion

1 Así, considérenos todo hombre como servidores del Mesías y administradores de los misterios de Dios.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Que los hombres sólo vean en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

1 Ustedes deben considerarnos como simples servidores de Cristo, encargados de dar a conocer los planes que Dios tenía en secreto.

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1 Corintios 4:1
29 Referencias Cruzadas  

Él respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado el saber los misterios del reino del cielo; mas a ellos no les es dado.


¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual su señor puso sobre su familia para que les dé el alimento a tiempo?


Y les dijo: A vosotros es dado el saber los misterios del reino de Dios; mas a los que están fuera, todo es hecho por parábolas;


así como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra;


Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente, a quien su señor pondrá sobre su familia, para que a tiempo les dé su ración?


Y Él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; mas a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.


Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en vosotros mismos, que en parte el endurecimiento ha acontecido a Israel, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles;


Y al que tiene poder para confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio encubierto desde tiempos eternos,


Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría encubierta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria;


¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Sino ministros por los cuales habéis creído, y eso según lo que a cada uno ha concedido el Señor.


siendo difamados, rogamos; hemos venido a ser como la escoria del mundo, el desecho de todos hasta ahora.


Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.


¿Son ministros de Cristo? (como poco sabio hablo) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin medida; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces.


Por lo cual si quisiera gloriarme, no sería insensato; porque diría verdad; pero lo dejo, para que nadie piense de mí más de lo que en mí ve, u oye de mí.


Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo el Señor; y nosotros vuestros siervos por Jesús.


antes, aprobándonos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias;


dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo;


y por mí, para que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio;


para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de la plena seguridad del entendimiento; a fin de conocer el misterio de Dios, y del Padre, y de Cristo,


orando juntamente también por nosotros, que Dios nos abra la puerta de la palabra, para que hablemos el misterio de Cristo, por el cual estoy también preso;


Y sin contradicción, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.


No un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en condenación del diablo.


que tengan el misterio de la fe con limpia conciencia.


Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no arrogante, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas;


Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.


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