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Cantares 7:13 - Biblia Palabra de Dios para Todos

13 Amor mío, huele el dulce aroma de las mandrágoras y de todas las frutas exquisitas que hay a nuestra puerta. Todos esos frutos maravillosos, amor mío, los tenía guardados para ti. Algunos añejos y otros frescos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

13 Las mandrágoras han dado olor, Y a nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas, Nuevas y añejas, que para ti, oh amado mío, he guardado.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

13 Allí las mandrágoras dan su aroma, y los mejores frutos están a nuestra puerta, deleites nuevos y antiguos, que he guardado para ti, amado mío.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

13 de mañana iremos a las viñas; veremos si las parras han brotado, si se abren las flores y florecen los granados. Allí te entregaré todo mi amor.

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La Biblia Textual 3a Edicion

13 Las mandrágoras exhalan su fragancia, Y a nuestra puerta hay toda suerte de frutos deliciosos, Nuevos y añejos, Que he guardado para ti, oh amado mío.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

13 iremos de mañana a los viñedos, para ver si las vides ya germinan, si los pámpanos abren, si florecen los granados. Allí te entregaré yo mi amor.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

13 Las mandrágoras han dado olor, y a nuestras puertas hay toda clase de dulces frutas, nuevas y añejas, que para ti, oh amado mío, he guardado.

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Cantares 7:13
21 Referencias Cruzadas  

Durante la cosecha de trigo, Rubén se fue al campo, encontró unas plantas llamadas mandrágoras y se las llevó a su mamá, Lea. Entonces Raquel le dijo a Lea: —Te ruego que me des de las mandrágoras de tu hijo.


Amor mío, entre todos los hombres, tú eres para mí como un manzano entre los árboles silvestres. Me ha gustado descansar bajo su sombra y saborear su dulce fruto.


Tu cuerpo es como un jardín lleno de granados, dando el mejor fruto, perfumado con flores de alheña,


¡Despierta, viento del norte! ¡Ven aquí, viento del sur! Soplen en mi jardín y esparzan su suave fragancia para que mi amado entre y pruebe sus deliciosos frutos.


Bajé al jardín de los nogales a ver los retoños del valle, a ver si brotaba la viña y si florecían los granados.


Ojalá fueras como mi hermanito, un bebé de mi mamá. Si te encontrara en la calle, te besaría y nadie me señalaría por eso.


Pero las ganancias no se guardarán ni almacenarán, sino que serán dedicadas al SEÑOR. Se usarán para proveer de suficiente comida y ropa fina a los que viven en la presencia del SEÑOR.


Él les dijo: —Bueno, todo maestro de la ley que ha aprendido sobre el reino de Dios es como el dueño de una casa. De lo que tiene guardado saca cosas nuevas y cosas antiguas.


Entonces el rey les responderá: “Les digo la verdad: cada vez que ustedes hicieron algo por mis hermanos más humildes, también lo hicieron por mí”.


Ustedes darán honra a mi Padre dando mucho fruto y así demostrarán que son mis seguidores.


Los domingos, cada uno de ustedes debe separar y guardar algo de lo que haya ganado en la semana. Así, no tendrán que hacer colectas cuando yo llegue.


Pero, así está escrito: «Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado y nadie ha imaginado lo que Dios tiene preparado para aquellos que lo aman».


La luz trae bondad, justicia y verdad en abundancia.


Por el poder de Jesucristo, ustedes darán una cosecha abundante de actos justos para honra y alabanza de Dios.


Siempre dediquen al Señor Jesús todo lo que digan y lo que hagan, dando gracias a Dios Padre a través de Jesús.


El que hable, que hable de acuerdo con las palabras de Dios; el que sirve, que sirva con el poder que Dios da. Que todo lo que hagan sea para alabar a Dios por medio de Jesucristo, a quien pertenecen el poder y la gloria para siempre. Así sea.


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