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Juan 8:15 - Biblia Nueva Versión Internacional 2017

15 Vosotros juzgáis según criterios humanos; yo, en cambio, no juzgo a nadie.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

15 Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

15 Ustedes me juzgan con criterios humanos, pero yo no juzgo a nadie.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

15 Ustedes juzgan con criterios humanos; yo no juzgo a nadie.

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La Biblia Textual 3a Edicion

15 Vosotros juzgáis según la carne; Yo no juzgo a nadie.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

15 Vosotros juzgáis según la carne, yo no juzgo a nadie.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

15 Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie.

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Juan 8:15
17 Referencias Cruzadas  

Vosotros convertís el derecho en amargura y echáis por tierra la justicia.


¿Acaso galopan los caballos por las rocas o se ara en estas con bueyes? Pero vosotros habéis convertido el derecho en veneno, y en amargura el fruto de la justicia.


Por lo tanto, se entorpece la ley y no se da curso a la justicia. El impío acosa al justo, y las sentencias que se dictan son injustas.


―Hombre —replicó Jesús—, ¿quién me nombró a mí juez o árbitro entre vosotros?


»Si alguno escucha mis palabras, pero no las obedece, no seré yo quien lo juzgue; pues no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo.


―Mi reino no es de este mundo —contestó Jesús—. Si lo fuera, mis propios siervos pelearían para impedir que los judíos me arrestaran. Pero mi reino no es de este mundo.


Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.


No juzguéis por las apariencias; juzgad con justicia.


―Nadie, Señor. ―Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar.


Por tanto, no tienes excusa tú, quienquiera que seas, cuando juzgas a los demás, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, ya que practicas las mismas cosas.


En cambio, el que es espiritual lo juzga todo, aunque él mismo no está sujeto al juicio de nadie, porque


Así que de ahora en adelante no consideramos a nadie según criterios meramente humanos. Aunque antes conocimos a Cristo de esta manera, ya no lo conocemos así.


¿acaso no hacéis discriminación entre vosotros, juzgando con malas intenciones?


Pero el Señor le dijo a Samuel: ―No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón.


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