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Marcos 1:26 - Biblia Nueva Traducción Viviente

26 En ese mismo momento, el espíritu maligno soltó un alarido, le causó convulsiones al hombre y luego salió de él.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

26 Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

26 ¡Cállate y sal de ese hombre! El espíritu malo revolcó al hombre en el suelo y lanzó un grito tremendo, pero luego salió de él.

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La Biblia Textual 3a Edicion

26 Y el espíritu inmundo, convulsionándolo y gritando a gran voz, salió de él.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

26 Entonces el espíritu impuro, agitándolo con violentas convulsiones y dando un gran alarido, salió de él.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

26 Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

26 El espíritu malo salió gritando y haciendo que el hombre se pusiera a temblar muy fuerte.

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Marcos 1:26
7 Referencias Cruzadas  

Pero Jesús lo reprendió: «¡Cállate! —le ordenó—. ¡Sal de este hombre!».


El asombro se apoderó de la gente, y todos comenzaron a hablar de lo que había ocurrido. «¿Qué clase de enseñanza nueva es esta? —se preguntaban con emoción—. ¡Tiene tanta autoridad! ¡Hasta los espíritus malignos obedecen sus órdenes!».


Así que se lo llevaron. Cuando el espíritu maligno vio a Jesús, le causó una violenta convulsión al muchacho, quien cayó al piso retorciéndose y echando espuma por la boca.


Entonces el espíritu gritó, le causó otra convulsión violenta al muchacho y salió de él. El muchacho quedó como muerto. Un murmullo recorrió la multitud: «Está muerto», decía la gente.


hasta que alguien aún más fuerte lo ataca y lo vence, le quita sus armas y se lleva sus pertenencias.


Un espíritu maligno sigue apoderándose de él, haciéndolo gritar. Le causa tales convulsiones que echa espuma por la boca; lo sacude violentamente y casi nunca lo deja en paz.


Cuando el joven se acercó, el demonio lo arrojó al piso y le causó una violenta convulsión; pero Jesús reprendió al espíritu maligno y sanó al muchacho. Después lo devolvió a su padre.


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