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Jeremías 16:17 - Biblia Nueva Traducción Viviente

17 Los vigilo de cerca y veo cada pecado. No hay esperanza de que se escondan de mí.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

17 Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

17 Porque estoy mirando todos sus caminos, sin que ninguno se me oculte y sin que su culpa escape a mi vista.

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La Biblia Textual 3a Edicion

17 Mis ojos están sobre todos sus caminos, no se me ocultan;° ni su iniquidad está encubierta delante de mis ojos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

17 Porque mis ojos están puestos sobre todos sus caminos; no pueden ocultarse ante mí, y su iniquidad no se esconde a mis ojos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

17 Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de mis ojos.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

17 Yo estoy enterado de todo lo que ellos hacen, pues no hay nada que yo no sepa. Ellos no me pueden ocultar ninguno de sus pecados.

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Jeremías 16:17
25 Referencias Cruzadas  

Los ojos del Señor recorren toda la tierra para fortalecer a los que tienen el corazón totalmente comprometido con él. ¡Qué necio has sido! ¡De ahora en adelante estarás en guerra!».


era vigilarme y, si cometía pecado, no perdonar mi culpa.


¿No ve Dios todo lo que hago y cada paso que doy?


Que el Señor siempre recuerde estos pecados, y que su nombre desaparezca de la memoria humana.


Me ves cuando viajo y cuando descanso en casa. Sabes todo lo que hago.


Él hizo el corazón de ellos, así que entiende todo lo que hacen.


No sigas mirando mis pecados; quita la mancha de mi culpa.


Despliegas nuestros pecados delante de ti —nuestros pecados secretos— y los ves todos.


Los ojos del Señor están en todo lugar, vigilando tanto a los malos como a los buenos.


Pues el Señor ve con claridad lo que hace el hombre; examina cada senda que toma.


¡Qué aflicción les espera a los que intentan esconder sus planes del Señor, a los que hacen sus malas acciones en la oscuridad! «El Señor no puede vernos —dicen—; no sabe lo que está pasando».


«Yo puedo ver lo que están haciendo y sé lo que están pensando. Por eso reuniré a todas las naciones y a todos los pueblos, y ellos verán mi gloria.


Por más jabón o lejía que te pongas, no puedes limpiarte. Aún puedo ver la mancha de tu culpa. ¡Yo, el Señor Soberano, he hablado!


¿Puede alguien esconderse de mí en algún lugar secreto? ¿Acaso no estoy en todas partes en los cielos y en la tierra?», dice el Señor.


Pues estos hombres han hecho cosas terribles entre mi pueblo. Han cometido adulterio con las esposas de sus vecinos y han mentido en mi nombre diciendo cosas que no les mandé decir. De esto soy testigo. Yo, el Señor, he hablado”».


Tú posees toda la sabiduría y haces grandes y maravillosos milagros. Ves la conducta de todas las personas y les das lo que se merecen.


¿No reconocen ustedes mismos que este templo, que lleva mi nombre, se ha convertido en una cueva de ladrones? Les aseguro que veo todo el mal que ocurre allí. ¡Yo, el Señor, he hablado!


Entonces el Señor me dijo: «Hijo de hombre, ¿has visto lo que los líderes de Israel hacen con sus ídolos en los rincones oscuros? Dicen: “¡El Señor no nos ve; él ha abandonado nuestra tierra!”».


Me contestó: —Los pecados del pueblo de Israel y Judá son muy, pero muy grandes. La tierra está llena de homicidios; la ciudad está colmada de injusticia. Ellos dicen: “¡El Señor no lo ve! ¡El Señor ha abandonado esta tierra!”.


»Buscaré con linternas en los rincones más oscuros de Jerusalén para castigar a quienes descansen cómodos con sus pecados. Piensan que el Señor no les hará nada, ni bueno ni malo.


No menosprecien estos modestos comienzos, pues el Señor se alegrará cuando vea que el trabajo se inicia y que la plomada está en las manos de Zorobabel». (Las siete lámparas representan los ojos del Señor que recorren toda la tierra).


Así que no juzguen a nadie antes de tiempo, es decir, antes de que el Señor vuelva. Pues él sacará a la luz nuestros secretos más oscuros y revelará nuestras intenciones más íntimas. Entonces Dios le dará a cada uno el reconocimiento que le corresponda.


No hay nada en toda la creación que esté oculto a Dios. Todo está desnudo y expuesto ante sus ojos; y es a él a quien rendimos cuentas.


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