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Isaías 6:12 - Biblia Nueva Traducción Viviente

12 hasta que el Señor haya mandado a todos lejos y toda la tierra de Israel quede desierta.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

12 hasta que Jehová haya echado lejos a los hombres, y multiplicado los lugares abandonados en medio de la tierra.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

12 Hasta que las ciudades queden destruidas y sin habitantes, las casas desocupadas y la tierra abandonada; hasta que Yavé haya expulsado a los hombres y la soledad en el país sea grande.

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La Biblia Textual 3a Edicion

12 Hasta que YHVH haya alejado a los hombres° Y los lugares abandonados sean muchos en medio de la tierra.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

12 Yahveh alejará a los hombres y será grande la desolación en el país.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

12 Hasta que Jehová haya echado lejos a los hombres, y sea grande el abandono en medio de la tierra.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

12 hasta que yo mande al pueblo fuera de su tierra, y el país quede abandonado.

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Isaías 6:12
15 Referencias Cruzadas  

Entonces Nabuzaradán, capitán de la guardia, se llevó cautivas a las personas que quedaban en la ciudad, a los desertores que habían jurado lealtad al rey de Babilonia y al resto de la población;


Allí, en Ribla, en la tierra de Hamat, el rey de Babilonia mandó que los ejecutaran a todos. Así que el pueblo de Judá fue expulsado de su tierra y llevado al destierro.


Haré que la gente sea más escasa que el oro, más escasa que el oro fino de Ofir.


Oh Señor, tú hiciste grande nuestra nación; así es, tú nos hiciste grandes. Tú extendiste nuestras fronteras, ¡y te damos toda la gloria!


Pero yo he oído al Señor de los Ejércitos Celestiales hacer un juramento solemne: «Muchas casas quedarán abandonadas; hasta mansiones hermosas estarán vacías.


»Yo he abandonado a mi pueblo, mi posesión más preciada. He entregado a los que más amo a sus enemigos.


Debido a las cosas perversas que Manasés, hijo de Ezequías, rey de Judá, hizo en Jerusalén, haré a mi pueblo objeto de horror para todos los reinos de la tierra.


Al oír el ruido de los carros de guerra y los arqueros, la gente huye aterrorizada. Ellos se esconden en los matorrales y corren a las montañas. Todas las ciudades han sido abandonadas; ¡no queda nadie en ellas!


Allí, en Ribla, en la tierra de Hamat, el rey de Babilonia mandó que los ejecutara a todos. Así que el pueblo de Judá fue expulsado de su tierra y llevado al destierro.


¿Por qué sigues olvidándonos? ¿Por qué nos has abandonado por tanto tiempo?


Arrasaré con personas y animales por igual; arrasaré con las aves de los cielos y con los peces del mar. Reduciré a los malvados a un montón de escombros y borraré a la humanidad de la faz de la tierra —dice el Señor—.


Pues, si el rechazo de ellos hizo que Dios ofreciera la salvación al resto del mundo, la aceptación de ellos será algo aún más maravilloso. ¡Será vida para los que estaban muertos!


Pues el Señor te dispersará por todas las naciones, desde un extremo de la tierra hasta el otro. Allí rendirás culto a dioses ajenos que ni tú ni tus antepasados conocían, ¡dioses de madera y de piedra!


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