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Isaías 56:2 - Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Benditos todos los que se aseguran de cumplir esto. Benditos los que honran mis días de descanso, y procuran no hacer el mal.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda el día de reposo para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Feliz el hombre que siempre se comporta así, sin desmayar, que se fija en no profanar el sábado y trata de no hacer algo malo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 ¡Cuán bienaventurado es el hombre que hace esto! El hijo de Adam que se aferra a ello, Que guarda el shabbat, para no profanarlo; Que guarda su mano de toda obra mala.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Dichoso el hombre que esto hace y el hijo de hombre que se atiene a ello: que guarda el sábado sin profanarlo, y guarda su mano de hacer ningún mal.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Bienaventurado el hombre que esto hiciere, y el hijo del hombre que esto abrazare; que guarda el sábado de profanarlo, y que guarda su mano de hacer el mal.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

2 Dichoso el que obedece mis mandamientos y los cumple con fidelidad. Dichoso el que respeta el día de descanso y nunca hace nada malo.

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Isaías 56:2
31 Referencias Cruzadas  

De modo que confronté a los nobles de Judá. «¿Por qué profanan el día de descanso de este modo tan perverso? —les pregunté—.


Hay alegría para los que tratan con justicia a los demás y siempre hacen lo que es correcto.


¡Alabado sea el Señor! ¡Qué felices son los que temen al Señor y se deleitan en obedecer sus mandatos!


Me negué a andar por cualquier mal camino, a fin de permanecer obediente a tu palabra.


¡Qué feliz es el que teme al Señor, todo el que sigue sus caminos!


Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y esfuérzate por mantenerla.


Aléjate del mal y haz el bien, y vivirás en la tierra para siempre.


pero el séptimo día es un día de descanso y está dedicado al Señor tu Dios. Ese día, ningún miembro de tu casa hará trabajo alguno. Esto se refiere a ti, a tus hijos e hijas, a tus siervos y siervas, a tus animales y también incluye a los extranjeros que vivan entre ustedes.


»Acuérdate de guardar el día de descanso al mantenerlo santo.


Los sabios son precavidos y evitan el peligro; los necios, confiados en sí mismos, se precipitan con imprudencia.


El camino de los íntegros lleva lejos del mal; quien lo siga estará a salvo.


Con amor inagotable y fidelidad se perdona el pecado. Con el temor del Señor el mal se evita.


Aférrate a mis instrucciones; no las dejes ir. Cuídalas bien, porque son la clave de la vida.


No te desvíes; evita que tus pies sigan el mal.


Presta atención a estas instrucciones, porque todo el que teme a Dios evitará caer en ambos extremos.


Pues esto dice el Señor: Bendeciré a los eunucos que guardan como santos mis días de descanso, que deciden hacer lo que a mí me agrada y me entregan su vida.


»También bendeciré a los extranjeros que se comprometan con el Señor, quienes lo sirvan y amen su nombre, quienes lo adoren y no profanen el día de descanso, y quienes se mantengan fieles a mi pacto.


»Guarden como santo el día de descanso; en ese día no se ocupen de sus propios intereses, sino disfruten del día de descanso y hablen del día con delicia, por ser el día santo del Señor. Honren el día de descanso en todo lo que hagan ese día y no sigan sus propios deseos ni hablen palabras inútiles.


Además, les di mis días de descanso como una señal entre ellos y yo. El propósito era recordarles que soy el Señor, quien los apartó para que fueran santos.


y mantengan santos mis días de descanso, porque son una señal para recordarles que yo soy el Señor su Dios’.


»Guarda mis días de descanso y muestra reverencia por mi santuario. Yo soy el Señor.


Jesús respondió: «Pero aún más bendito es todo el que escucha la palabra de Dios y la pone en práctica».


Si el amo regresa y encuentra que el siervo ha hecho un buen trabajo, habrá una recompensa.


Ahora que saben estas cosas, Dios los bendecirá por hacerlas.


No finjan amar a los demás; ámenlos de verdad. Aborrezcan lo malo. Aférrense a lo bueno.


Benditos son los que lavan sus ropas. A ellos se les permitirá entrar por las puertas de la ciudad y comer del fruto del árbol de la vida.


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