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Génesis 22:5 - Biblia Nueva Traducción Viviente

5 «Quédense aquí con el burro —dijo Abraham a los siervos—. El muchacho y yo seguiremos un poco más adelante. Allí adoraremos y volveremos enseguida».

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

5 Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

5 Entonces dijo a los muchachos: 'Quédense aquí con el burro. El niño y yo nos vamos allá arriba a adorar, y luego volveremos donde ustedes.

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La Biblia Textual 3a Edicion

5 Y dijo Abraham a sus mozos: Permaneced aquí con el asno, que yo y el muchacho iremos hasta allí y nos postraremos.° Después regresaremos con vosotros.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

5 Entonces dijo Abrahán a sus criados: 'Quedaos aquí con el asno; yo y el niño nos llegaremos hasta allí, haremos la adoración y luego regresaremos donde vosotros'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

5 Entonces dijo Abraham a sus mozos: Esperaos aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí, y adoraremos, y volveremos a vosotros.

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Génesis 22:5
6 Referencias Cruzadas  

Luego volvieron al lugar donde estaban los siervos y viajaron de regreso a Beerseba, donde Abraham siguió habitando.


Al tercer día de viaje, Abraham levantó la vista y vio el lugar a la distancia.


Entonces Abraham puso la leña para la ofrenda sobre los hombros de Isaac, mientras que él llevó el fuego y el cuchillo. Mientras caminaban juntos,


Moisés les dijo a los ancianos: «Quédense aquí y espérennos hasta que regresemos. Aarón y Hur se quedan aquí con ustedes; si alguien tiene algún altercado durante mi ausencia, que consulte con ellos».


Abraham llegó a la conclusión de que si Isaac moría, Dios tenía el poder para volverlo a la vida; y en cierto sentido, Abraham recibió de vuelta a su hijo de entre los muertos.


Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante.


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