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Ezequiel 43:18 - Biblia Nueva Traducción Viviente

18 Luego me dijo: «Hijo de hombre, esto dice el Señor Soberano: cuando se construya el altar, estas serán las ordenanzas para quemar las ofrendas y rociar la sangre.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

18 Y me dijo: Hijo de hombre, así ha dicho Jehová el Señor: Estas son las ordenanzas del altar el día en que sea hecho, para ofrecer holocausto sobre él y para esparcir sobre él sangre.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

18 Y me dijo: 'Hijo de hombre, esto dice Yavé: Estas son las reglas para el altar, el día en que se lo inaugure. Se subirá a él el holocausto y se derramará allí la sangre.

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La Biblia Textual 3a Edicion

18 Y me dijo: Hijo de hombre, así dice Adonay YHVH: Éstas son las ordenanzas del altar en el día en que sea hecho, para ofrecer sobre él holocaustos, y para esparcir sobre él la sangre.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

18 Me dijo: 'Hijo de hombre, así dice el Señor Yahveh: éstas son las normas sobre el altar, el día en que sea construido para ofrecer sobre él holocaustos y rociarlo con sangre.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

18 Y me dijo: Hijo de hombre, así dice el Señor Jehová: Estas son las ordenanzas del altar el día en que sea hecho, para ofrecer sobre él holocausto, y para esparcir sobre él sangre.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

18 Luego, aquel hombre me dijo: «El Dios de Israel ordena hacer lo siguiente: “Cuando el altar ya esté listo para rociarlo con sangre y presentar en él ofrendas,

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Ezequiel 43:18
10 Referencias Cruzadas  

y ubicó el altar de las ofrendas quemadas cerca de la entrada del tabernáculo. Entonces presentó una ofrenda quemada y una ofrenda de grano sobre el altar, tal como el Señor le había ordenado.


«Levántate, hijo de hombre —dijo la voz—, quiero hablarte».


Después rociará la sangre con su dedo siete veces sobre el altar. De esta manera lo purificará de la contaminación de Israel y lo hará santo.


Ustedes han llegado a Jesús, el mediador del nuevo pacto entre Dios y la gente, y también a la sangre rociada, que habla de perdón en lugar de clamar por venganza como la sangre de Abel.


Bajo el sistema antiguo, la sangre de cabras y toros y las cenizas de una novilla podían limpiar el cuerpo de las personas que estaban ceremonialmente impuras.


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