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Cantares 7:4 - Biblia Nueva Traducción Viviente

4 Tu cuello es tan hermoso como una torre de marfil. Tus ojos son como los manantiales cristalinos de Hesbón, junto a la puerta de Bat-rabim. Tu nariz es tan fina como la torre del Líbano con vista a Damasco.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 Tu cuello, como torre de marfil; Tus ojos, como los estanques de Hesbón junto a la puerta de Bat-rabim; Tu nariz, como la torre del Líbano, Que mira hacia Damasco.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 tus dos pechos cervatillos coquetones mellizos de gacela. Tu cuello, como torre de marfil.

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 Tu cuello, una torre de marfil, Tus ojos, claros° como los estanques de Hesbón, Junto al portal de Bat-rabim. Tu perfil es como la torre del Líbano, Que mira hacia Damasco.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 Tus dos pechos, cervatillos mellizos de la cierva.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 Tu cuello, como torre de marfil; tus ojos, como los estanques de Hesbón junto a la puerta de Bat-rabim; Tu nariz, como la torre del Líbano, que mira hacia Damasco.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

4 4 (5) tu cuello me recuerda a una torre de marfil. Tienen tus ojos el brillo de los manantiales de Hesbón. Afilada es tu nariz, como la torre del Líbano orientada hacia Damasco.

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Cantares 7:4
23 Referencias Cruzadas  

Abram le respondió: —Oh Señor Soberano, ¿de qué sirven todas tus bendiciones si ni siquiera tengo un hijo? Ya que tú no me has dado hijos, Eliezer de Damasco, un siervo de los de mi casa, heredará toda mi riqueza.


Luego puso varias guarniciones militares en Damasco, la capital aramea, y los arameos se convirtieron en súbditos de David y le pagaban tributo. Así que el Señor le daba la victoria a David dondequiera que iba.


Luego el rey hizo un gran trono, decorado con marfil y revestido de oro fino.


El rey tenía una flota de barcos mercantes de Tarsis que navegaba con la flota de Hiram. Una vez cada tres años, los barcos regresaban cargados de oro, plata, marfil, simios y pavos reales.


Los demás acontecimientos del reinado de Acab y todo lo que él hizo —incluso la historia del palacio de marfil y las ciudades que construyó— están registrados en El libro de la historia de los reyes de Israel.


Uno de los edificios de Salomón se llamaba Palacio del Bosque del Líbano. Medía cuarenta y seis metros de largo, veintitrés metros de ancho y catorce metros de alto. Había cuatro filas de columnas de cedro, sobre las cuales se apoyaban grandes vigas también de cedro.


Construyó ciudades como centros de almacenamiento, así como ciudades para sus carros de guerra y sus caballos. Construyó todo lo que quiso en Jerusalén, en el Líbano y por todo su reino.


También reconstruyó Baalat y otros centros de almacenamiento y construyó ciudades para sus carros de guerra y sus caballos. Construyó todo lo que quiso en Jerusalén, en el Líbano y por todo su reino.


Que nuestros hijos florezcan en su juventud como plantas bien nutridas; que nuestras hijas sean como columnas elegantes, talladas para embellecer un palacio.


Mirra, áloe y casia perfuman tu manto; en palacios de marfil, la música de cuerdas te entretiene.


¡Qué hermosas son tus mejillas! ¡Tus pendientes las encienden aún más! ¡Qué hermoso es tu cuello realzado con un collar de joyas!


Eres hermosa, amada mía; tan hermosa que no puedo expresarlo. Tus ojos son como palomas detrás del velo. Tu cabello cae en ondas, como un rebaño de cabras que serpentea por las laderas de Galaad.


Tu cuello es tan hermoso como la torre de David, adornado con los escudos de mil héroes.


Tus pechos son como dos cervatillos, los mellizos de una gacela que pastan entre los lirios.


Aparta de mí tus ojos, porque me dominan. Tu cabello cae en ondas, como un rebaño de cabras que serpentea por las laderas de Galaad.


»No temas; ya no vivirás avergonzada. No tengas temor; no habrá más deshonra para ti. Ya no recordarás la vergüenza de tu juventud ni las tristezas de tu viudez.


El alimento sólido es para los que son maduros, los que a fuerza de práctica están capacitados para distinguir entre lo bueno y lo malo.


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