1 Lanza tu pan al agua: pasado un tiempo, lo encontrarás. 2 Distribuye entre siete o entre ocho, pues ignoras qué mal puede afectar al país. 3 Cuando las nubes están cargadas, vierten lluvia sobre la tierra; si un árbol cae al sur o al norte, donde cayó se queda. 4 Quien mira el viento no siembra, quien contempla las nubes no siega. 5 Así como ignoras por qué camino entra el espíritu en los huesos dentro del seno de la mujer encinta, así desconoces las obras de Dios, hacedor de todo. 6 A la mañana siembra tu simiente, y a la tarde no permanezcas ocioso, porque ignoras si es mejor esto o aquello, o si ambas cosas son igual de buenas. 7 Placentera es la luz, y agradable para los ojos ver el sol. 8 El hombre que vive largos años disfrute de todos ellos, pero recuerde que los días sombríos serán muchos, y que cuanto sucede es vanidad. 9 Alégrate, joven, en tu adolescencia y vive feliz en los días de tu juventud. Sigue los impulsos de tu corazón y da placer a tus ojos. Pero sábete que por todo ello Dios te llamará a juicio. 10 Aparta de tu corazón la tristeza y ten lejos de tu carne el sufrimiento, porque juventud y cabellos negros presto se pasan. |
Copyright © Serafín de Ausejo 1975.