¡Qué felices deben ser tus esposas! ¡Y qué contentos deben estar todos tus servidores, pues siempre cuentan con tus sabios consejos!
Proverbios 8:34 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual Si todos los días vienes a mi casa y escuchas mis enseñanzas, Dios te bendecirá. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Bienaventurado el hombre que me escucha, Velando a mis puertas cada día, Aguardando a los postes de mis puertas. Biblia Nueva Traducción Viviente ¡Alegres son los que me escuchan, y están atentos a mis puertas día tras día, y me esperan afuera de mi casa! Biblia Católica (Latinoamericana) Feliz el que me escucha,
que aguarda cada día junto a mi puerta
y permanece a la espera, en el umbral. La Biblia Textual 3a Edicion ¡Cuán bienaventurado es el hombre que me escucha, Vigilando en mis portones cada día, Aguardando en el umbral de mis entradas! Biblia Serafín de Ausejo 1975 Feliz el hombre que me escucha vigilando a mis puertas cada día, guardando los dinteles de mi entrada; Biblia Reina Valera Gómez (2023) Bienaventurado el hombre que me oye, velando a mis puertas cada día, aguardando a los umbrales de mis puertas. |
¡Qué felices deben ser tus esposas! ¡Y qué contentos deben estar todos tus servidores, pues siempre cuentan con tus sabios consejos!
Dios mío, solo una cosa te pido, solo una cosa deseo: déjame vivir en tu templo todos los días de mi vida, para contemplar tu hermosura y buscarte en oración.
10 (11) Prefiero pasar un día en tu templo que estar mil días lejos de él; prefiero dedicarme a barrer tu templo que convivir con los malvados.
Una vez que se reúnan para comer, tomarán un poco de sangre del animal y la untarán en el marco de la puerta de la casa.
Por las esquinas más transitadas y en los lugares más concurridos se le oye decir con insistencia:
¡Dios bendice al joven que ama a la sabiduría, pues de ella obtiene la vida!
»El que escucha lo que yo enseño y hace lo que yo digo, es como una persona precavida que construyó su casa sobre piedra firme.
Isabel y Zacarías eran muy buenos y obedecían todos los mandamientos de Dios.
En la casa también estaba María, que era hermana de Marta. María se sentó junto a Jesús para escuchar atentamente lo que él decía.
Pero Jesús le respondió: —¡Dichosa más bien la gente que escucha el mensaje de Dios, y lo obedece!
y decidieron vivir como una gran familia. Y cada día los apóstoles compartían con ellos las enseñanzas acerca de Dios y de Jesús, y también celebraban la Cena del Señor y oraban juntos.